Al despertar fruncí mi ceño levantándome sintiendo un leve dolor en mi cuello, saque mi celular al sentirlo vibrar en la bolsa de mi pantalón y revise el mensaje. Salí de la habitación sin hacer ruido, camine hasta el estacionamiento estremeciéndome al sentir el frío y me acerque al auto de Zamara al verlo.
-Buenos días Zamara, de verdad mil gracias por ayudarme. –le sonreí besando su mejilla cuando bajó del auto. –te prometo que te lo regresaré lo antes posible.
-No te preocupes, me pagarás cuando puedas, lo importante es que tu hermano se encuentra bien y espero que mejore pronto. –me dijo entregándome el dinero y lo guardo en mi bolso. –te esperaré para llevarte a tu casa ¿sí?
-De acuerdo, no tardo. –regrese al hospital y pague mientras traían a mi hermano. Después de terminar con eso ambos salimos y subimos al auto ya que Zamara se estaciono frente al hospital. El transcurso del viaje fue tranquilo, al llegar al departamento mi padre nos estaba esperando afuera y en cuanto nos estacionamos ayudo a Edwin a bajar. –de verdad mil gracias, te debo una. –le dije a Zamara girándome hacia ella.
-Espera…sé que te vas a molestar conmigo pero te juro que no fue mi culpa, él escucho cuando me llamaste y… –murmuro mirándome con sus ojos llenos de lágrimas y fruncí mi ceño mirándola confundida.
-¿Y qué? No entiendo, podrías explicarme de que hablas. –quite el cinturón girándome un poco para verla mejor. –no me enojaré lo prometo.
-Está bien…lo que pasó fue que cuando recibí tu llamada tenía que terminar de acomodar las cosas del gimnasio por lo que puse el altavoz, no me di cuenta que el jefazo estaba escuchando…yo no tenía el dinero suficiente para prestarte pero él me anoto en un papel que me daría el dinero por eso dije que te lo prestaría. –lo que me dijo me tomó por sorpresa pero no estoy molesta, solo es extraño. –cuando colgué él me dio el dinero, me advirtió en que no debías enterarte o alguien más porque no pensaba ser el banco personal de nadie, solo lo iba a hacer por única ocasión ya que era una emergencia.
-Ay no…que pena, ni siquiera hemos cruzado palabra y ya me prestó dinero… ¿Cuánto tiempo me dio para pagarle? –susurro mirándola y bufo recargándome en el asiento. –en definitiva tengo que trabajar horas extra para pagarle lo antes posible.
-De hecho…me dijo que no te presionara con el pago y me dijo que le avisará si faltaba para los medicamentos. –la mire frunciendo mi ceño y negué de inmediato. –ni se te ocurra decirle, no quiero estar endeudada con el jefe, que miedo, le pagaré lo antes posible y no te preocupes no diré nada, de verdad muchas gracias.
-No agradezcas, no hice nada. –me dijo sonriendo y revisó la hora en su celular. –entramos a las nueve y faltan veinte minutos ¿Te espero?
-¡Sí por favor! Es muy tarde, ya vengo. –salí del auto corriendo aunque los tacones no ayudaban mucho. Al subir entre rápido a mi habitación solo gritandoles a mis hermanos “buenos días” deje mi bolsa en la cama mientras quitaba mis zapatos, camine al baño quitando mi ropa y me di una ducha soltando un pequeño grito cuando el agua fría cayó sobre mí.
Después de cinco minutos salí de bañarme, en definitiva fue tiempo récord pero al correr al closet caí de sentón, maldije por lo bajo levantándome y tome un pantalón de vestir azul, blusa blanca y mi lencería, me vestí lo más rápido que pude mientras trataba de guardar algunas cosas en mi bolso. Camine hasta acercarme a mi papá y bese su mejilla despidiéndome de él al igual que de mis hermanos, baje rápido por las escaleras de emergencia y subí al auto de Zamara dándole las gracias por esperar. Llegamos al trabajo justo a tiempo, ambas entramos con cuidado de que la señora Leyna no nos viera, mientras Zamara se fue con los pequeños yo me fui a mi escritorio encendiendo de inmediato la computadora.
-Asterine, a mi oficina ahora. –me sobresalte al escuchar la voz de Leyna detrás de mí y al verla estaba recargada en el marco de la puerta. –de inmediato, no tengo todo el día.
-Sí señora Leyna. –me levante entrando a la oficina y fruncí mi ceño levemente al ver a el jefe Tom sentado en el lugar de Leyna. – ¿En qué puedo ayudarles, señora Leyna?
-Asterine, te presentó al joven Tom, a partir de hoy trabajarás directamente con él, he sido removida de mi cargo así que te pido que por el momento no digas nada, quiero ser yo quien les anuncie mi renuncia. –cuando dijo eso ella se notaba molesta, la conozco muy bien para saber que trataba de disimularlo. –deberás poner al tanto de todo al joven Tom y si tienen alguna duda pueden llamarme para lo que necesiten, eso sería todo Asterine gracias.
-Claro, me encargaré de informarle todo lo que hemos hecho, es un gusto conocerlo joven Tom y lamento lo de su renuncia señora Leyna. –lo mire unos segundos antes de salir de la oficina sintiendo una mirada clavada en mi espalda, ese hombre me da miedo además es un mal educado ni siquiera me saludo. Al sentarme en mi silla comencé a sacar algunas carpetas del archivero que estaba a mi lado, no puedo creer que yo ni siquiera quería conocerlo y ahora no solo basta con que él me ayudo con el dinero sino que también voy a trabajar directamente con él…siento que esto no será nada bueno, desde el día que me despidieron en mi trabajo de periodista me ha ido de mal en peor y lo más horrible es que arrastre a mi familia a esto.