Ordenaba las carpetas de los últimos dos meses al igual que los archivos de algunos niños que ingresaron en esta semana, solicitudes de adopción y algunos gastos, lo bueno es que él está al tanto de todo si no tendría que enseñarle desde que llegué aquí, pero en fin solo espero no tener mucho contacto con él pero sé que es inevitable. Vi a la señora Leyna salir con una caja en sus manos es más que obvio que ella no renuncio si no que el joven Tom cómo ella lo llama la despido aunque creo que tiene treinta y cinco años, soy menor que él por cinco años, aun así tengo que decirle ¿Joven? Un carraspeo me hizo levantar mi rostro topándome con la mirada del joven Tom.
-Señorita… ¿Cuál era su nombre? – me dijo mirándome levantando una ceja ¿Me prestó dinero y ni siquiera me recuerda? – ¿No la enseñaron a ponerse de pie? No sea mal educada.
-Mi nombre es Asterine… –me levanté de mi silla mirándolo, claro yo soy la maleducada cuando él ni mi nombre se aprende. –una disculpa…joven Tom ¿Necesita algo?
-Necesito que me de las solicitudes de adopción, revisaré personalmente a cada pareja así que llámelos para que vengan mañana a las dos de la tarde y tenga listo a los niños porque también quiero ver su interacción con ellos. –dijo mientras tomaba una de las carpetas y frunció su ceño al abrirla. – ¿Por qué imparte clases? Y ni siquiera le están pagando, solo estás cómo asistente.
-Solo ayudo a los profesores en caso de una emergencia y apenas hace unos días la señora Leyna y yo decidimos incluir una clase de lenguaje de señas ya que uno de los nuevos niños tiene esa discapacidad y así podrá comunicarse con el personal y con los otros niños. –murmure mirándolo pero me incomoda su mirada, es demasiado pesada, siento que me ve hasta mis pecados aunque no son muchos…o eso creo. –así que por eso me ofrecí para darlas y no es necesario que me paguen lo hago con mucho gusto.
-Le diré una cosa y espero le quede claro señorita…soy yo quien decide lo que se necesita o no en este lugar y si no quiere que se le pague por dar esa clase entonces no la dé, dedíquese a lo suyo porque no pienso soportar en un futuro una demanda o salga a decir que la tenemos trabajando sin sueldo. –estaba a punto de decirle que no tenía ningún derecho de hablarme así pero agarró las carpetas regresando a su oficina azotando la puerta.
-¿Por qué está enojado el jefazo? ¿No me digas que le dijiste que a sabes lo del dinero? –susurró Zamara al acercarse a mi haciendo que diera un pequeño brinco.
-¡Zamara! Me asustas…–la mire frunciendo mi ceño y me senté en mi silla mientras ella se sentó en el borde del escritorio. –no sé porque está enojado, creo que se enojó porque no me pagan y piensa que los voy a perjudicar…está loco.
-No se debe de enojar contigo sino con la señora Leyna, ella es la que te da largas para no pagarte lo que te deben, pensé que sería mejor jefe pero creo que no, extraño al señor Albert, él si era un buen jefe. –dijo Zamara bajándose rápidamente del escritorio cuando un chico se acercó.
-Buenos días ¿En qué le puedo ayudar? –sonreí mirando al joven mientras Zamara me hacia una mirada extraña, parece que se le quieren salir los ojos.
-Buenos días señoritas, quisiera saber si el señor Tom me puede recibir, tengo un asunto pendiente con él. –sonrió amplio, es bastante alto, ojos color verde, tez blanca, cabello castaño y para qué negarlo está guapo, muy guapo. –dile que soy Dominik.
-Deme un momento, veré si el joven Tom puede recibirlo. –mencione antes de ir hacia su oficina entrando después de tocar al escuchar “pase” no quiero otro regaño. –disculpe que lo interrumpa pero un joven solicita verlo su nombre es Dominik dijo que tiene un asunto pendiente con usted… ¿Lo dejó pasar?
-Sí…pero espera, necesito que tomes tu hora de comida ya, es más dile a los otros empleados que hagan lo mismo, no quiero que nadie nos moleste. –asentí ante su petición y salí acercándome al chico.
-Puede pasar y no se preocupe nadie los molestara. –asintió y entro a la oficina. – tenemos que irnos, me obligo a ir a comer y también a ti. –le dije a Zamara tomando mi bolso y ambas caminamos saliendo del lugar confundidas. Al salir me acerque al guardia pidiéndole de favor que le avisará a los demás empleados que no estuvieran con los niños que fueran a comer y que por nada del mundo fueran a la oficina. – ¿Ahora si me puedes explicar porque me hiciste esas caras?
-¿De verdad no sabes quién es? –me preguntó sorprendida y negué despacio mirándola. –para ser ex periodista te hace falta ver más la televisión…es Dominik Káiser, es dueño de los casinos más lujosos de Alemania y de otros países pero todos saben que solo es una cortina para hacer sus delitos de lavado de dinero, lo peor es que la policía ha tratado de atraparlo pero nunca han encontrado nada contra él y no me da muy buena espina que venga al orfanato…
-¿Crees que el joven Tom tenga negocios con él? –murmuro mientras caminamos por la cerca y al ver a unos hombres de traje recargados en un auto me estremecí. –tampoco me da buena espina que estén aquí, solo espero que esto no traiga problemas.