Me removí una vez más en la cama porque mi mano empezaba a doler por la posición tan incómoda en la que me dejó. Me senté al escuchar que abrieron la puerta y le sonreí a la chica. -Hola, me llamó Asterine ¿Y tú? –la mire sonriendo cuando dejó la bandeja en la cama. – ¿Crees que puedas pasarme la caja negra que está en closet? –ella dudo pero me la entregó y busque la llave pero no estaba. -Tengo que salir, no puedo estar mucho tiempo en la habitación del señor o me regañara. –la mire frunciendo mi ceño. –me llamo Damaris, mucho gusto señorita. –me estire lo más que pude para tomar su mano. -Por favor ayúdame, te prometo que no le diré solo necesito algo para abrir las esposas. –ella se quitó un pasador de su peinado y me lo entregó. –muchas gracias Damaris. –en cuanto ella se fue co

