A quién engaño me arrepentí segundos después de que entre a la oficina y al verlo servirse un vaso de whisky mis piernas temblaron, se veía tan intimidante, aterradoramente alto, con esa camisa gris su espalda se veía tan ancha ¡Basta Asterine! ¡Deja de pensar en él de esa manera! Me reprendí mentalmente caminando a la silla frente a él. -Las circunstancias cambiaron así que el trato también. –me indicó con su mano que me sentará y eso hice, o sea ya iba a hacerlo no porque él me lo ordenará. –está en riesgo y su familia igual, se lo debo por lo que le hicieron. –se sentó frente a mí en su silla y cuando esos ojos azules me miraron un escalofrió recorrió todo mi cuerpo. -Le agradezco la preocupación pero puedo cuidar de mi familia, solo debe aclararle a ese hombre que yo no tengo nada

