ANA No puedo creer todo lo que ha pasado en menos de veinticuatro horas, sigo procesando el hecho de que la casa en la que viví toda mi vida, la misma que me vio crecer, que me cobijó en los momentos más difíciles de mi vida, esté destruida, quemada, hecha cenizas. Y ahora tengo varios pares de ojos sobre mí. Me siento rodeada de científicos que quieren experimentar conmigo. Mi madre es la primera en salir del trance al escuchar mis palabras. —¿Qué acabas de decir? —pregunta con ojos llameantes. —Que me quedaré en casa de Ela —reafirmo mi decisión. Killian se está comportando de un modo que me pone de mal humor en todo momento. Además, está el hecho de que en su casa me sentiré vigilada, no me agrada la forma en la que me mira su padre, como si estuviera pensando en una forma medi

