ANA Mi padre tenía razón al advertirme, antes de volver a Bermaunt, que era una pésima idea, pero estaba tan dolida, tan aferrada a vengar la muerte de Tyson, que dejé de lado muchas cosas. No me arrepiento, porque vine a hacer algo y lo voy a cumplir, sin embargo, esto complica las cosas demasiado. —¡Es una completa locura! —exclama Ela, con voz queda—. Ana no fue, debe haber otra explicación. ¿Quién hizo las malditas pruebas? Tal vez alguien las alteró. Un frío hostil se instala en mi cuerpo, atravesando mis huesos. Piensan que fui yo quien quiso dañar a Kabil de ese modo, extrañamente me siento tranquila, no alterada. No me puedo permitir perder la cabeza, anoche me quedaron muchas cosas claras, una de ellas es el camino que debo tomar si quiero salvar a mi padre. Vengar a Tyson y

