ANA Dolor, eso es lo que me despierta, un agudo dolor que se instala en mi vientre bajo en cuanto abro los ojos. El sonido de mi grito es amortiguado por la mano que cubre mi boca. Poco a poco proceso lo que está ocurriendo, al principio el miedo recorre mis venas, pero conforme reconozco el cuerpo que está rodeando el mío, relajo mis hombros. —Ana —la voz de Kabil me produce un cosquilleo en la nuca. Empuja las caderas como si eso le fuese a ayudar a estar más adentro. Duele, no estaba dilatada, excitada, y su tamaño sin duda me está dañando, mi gemido lucha por salir y deslizarse de mis labios, sin embargo, él hace más presión y no se logra escuchar ningún sonido claro. —No tienes idea de lo cabreado que estoy, Verly —sentencia en mi oído. Verly, así es como me ha llamado, así e

