KABIL Han pasado veinticuatro horas, no he hablado con Ana, no porque no quiera, sino, porque tengo demasiada mierda que solucionar antes de dar mi golpe final. En cuanto a Alex, fue inteligente esa noche que lo estaba siguiendo, lo perdí, cosa que me hizo rabiar. Ha estado actuando extraño, como si se fuera a morir, pero ya revisé su historial médico, no tiene ninguna enfermedad, y su semblante es como el de una persona normal, así que eso queda descartado. Muevo el cuello con estrés, Ana no responde los mensajes que le he estado enviando, hago un nuevo intento, pero no obtengo respuesta. —Llegó. Alzo la mirada, escuchando la voz de Ian, recargado sobre mi auto, viendo mierdas de cosas para bebés en su celular, quién lo diría. No puedo evitar sentir una punzada extraña que atravies

