ANA Besé a Killian delante de todo el cuerpo estudiantil, no fue de mi agrado, no porque tenga algo en contra de él, sino, porque no siento nada, y lo único negativo de todo esto, es que lo estoy usando para darle celos a Kabil. Funcionó, lo pude ver en su mirada cuando se fue del campo, escuché los murmullos de los demás, y por supuesto, sentí sobre mí, la mirada pesada de sus amigos, en especial, de Caroll. —Estás loca, no deberías irte con él —me dijo antes de que subiera a su auto. —No pasa nada, llegaré a casa antes de las diez, no seas exagerada. —Ese chico no me da buena espina. —Qué raro —blanqueo los ojos—. Antes eras su fan número uno. —Sí, antes de sentir que algo no anda bien con él, Kabil es un maldito psicópata, enfermo e idiota, pero por lo menos él te respeta.

