Amaneció ya, el sol comienza a salir, me levante de la hamaca y me aliste para salir de la casa, quise dejar que Daniel descansara un poco así que no lo desperté, salí de la casa y le pedí a dos de los leopardos que cuidaran de él y que el resto fuera conmigo. Me adentre a la selva y fui a recolectar plátanos, esta vez solo pude encontrar un penca de plátanos verdes pero esto era mejor que no comer nada. Cuando regrese a la casa Daniel aun dormía, lo deje dormir y mientras prepare el almuerz. Termine de preparar el desayuno y me dirigí a donde Daniel se encontraba durmiendo y lo mire por un par de segundos ‘Que lindo se ve durmiendo’, pienso. –Daniel es hora de despertar, el desayuno está listo–, digo mientras lo muevo lentamente hacia los lados. El abre con dificultas esos lindos ojos

