CAPÍTULO 6

1407 Palabras
EMMA Ya es de mañana, el sol ha comenzado a salir por el horizonte. El hombre que quedo con vida aún sigue durmiendo. Anoche tuve que atarlo con lianas  ya que temía que me hiciera algo mientras dormía.  He revisado su pulso y este es débil, creo que  me excedí en golpearlo de esa manera. No entiendo que es lo que me sucedió, ¿Por qué perdí el control de esa manera? Salí a pescar, quería olvidar lo sucedido así que mientras menos pensara en eso más fácil lo olvidaría. El sol indicaba el medio día, había juntado varios pescados así que regrese con ellos a la casa, me dirijo a donde estaba el chico pero este se había escapado, ¿Dónde estaba?, comencé a buscarlo por toda la casa y cuando entre a la cocina él estaba tras la barra esperándome  con un cuchillo en sus manos. Se levanta del suelo y se abalanza contra mí, yo rápidamente hago crecer hierbas del suelo y ato sus manos y su cuerpo con ellas.  –Suéltame–, dice tratando de liberarse. –Si te suelto trataras de lastimarme nuevamente–, digo sosteniendo el cuchillo de Eva en mi mano izquierda. –Cuéntame, ¿A qué han venido realmente?–, pregunto mirándolo a los ojos y en un tono serio. –El doctor Coleman nos pidió que viniéramos por Eva y por el Proyecto N para llevarlos de nuevo a  la corporación Génesis–, responde con un poco de miedo mientras forcejeaba para poder liberarse. –Suéltame, necesito volver con los otros–. –Así no funcionan las cosas, sé que si te suelto intentaras matarme así que primero dime ¿Cuál es tu nombre?–, pregunto mirándolo. –Daniel, mi nombre es Daniel Houston y soy el hermano menor de Eva–, responde un poco asustado. –Ya veo con que tú eres el pequeño niño de la fotografía–, digo recordando. FLASHBACK –Eva, ¿Quién es este niño?–, pregunto a Eva  tomando la fotografía que escondía bajo su cama. –Él es mi hermano menor. Su nombre es Daniel–, responde mientras me arrebata la fotografía. –Algún día cuando salgamos de este lugar lo conocerás– dice escondiendo de nuevo la foto. El tiempo paso y Eva se dio por vencida, dejo de buscar alguna salida y una noche ella se embriago y rompió la fotografía –¿Qué haces Eva?–, pregunto arrebatando la fotografía. –Jamás volveré a verlo, ¿de que sirve tener una vieja fotografía de él? Tal vez ahora ya ni se parezca al de la foto–. –Eso es mentira Eva, juro que buscare la forma de salir de aquí y volverás a verlo–. Digo abrazándola. –No existe una maldita salida–, dice cayendo inconsciente por el efecto de alcohol en su cuerpo. FIN DEL FLASHBACK Una leve sonrisa apareció en mis labios –Bueno Daniel, tengo malas noticias para ti–, digo desviando la mirada –No podrás ver a tus amigos nuevamente ya que murieron–, digo con maldad en mis ojos. –¿Qué has dicho?–, pregunta mirándome aún más aterrado. –Lo que has escuchado–, respondo a su pregunta –Pero no te preocupes, ellos no sufrieron dolor alguno o eso creo–. –¿Cómo te atreviste a matarlos?–, pregunta mostrando una mirada de furia. –Lo preguntas tú, quien mato a uno de los suyos solo para vengar la muerte de Eva–. –¡ES MENTIRA!, ¡YO JAMAS MATARIA A ALGUEN! –, grita y un par de lágrimas comenzaban a asomarse. –Yo sé lo que vi y lo que vi fue a ti disparándole a uno de los tuyos. Perdiste la cabeza Daniel y lo mataste–, digo dirigiéndome a él –Afronta las consecuencias–. –Yo no pude haber hecho eso. Yo jamás le haría daño a alguien–. Dice entrando en desesperación.  –¿A no?–, pregunto mientras me dirigía a donde había puesto los cocos y plátanos que había recolectado el día anterior –Que yo recuerde, hace un momento tu intentaste apuñalarme con este cuchillo–, digo moviendo el cuchillo de arriba abajo mientras cortaba los plátanos en rebanadas pequeñas. Cuando termine de picar toda la fruta lo serví en los cocos que Eva había hecho platos y me dirigí a donde Daniel se encontraba atado –El pasado es el pasado así que te soltare para que puedas comer algo de lo que recogí ayer, pero déjame decirte que si intentas algo malo volveré a atarte e incluso te asesinare–, digo con una risa macabra. –Está bien, no haré nada que ponga en riesgo mi vida–, dice mirándome con temor. Tomo el cuchillo y comienzo a cortar aquellas hierbas que ataban sus manos, le doy el palto de fruta y me siento junto a el –¿puedo hacerte una pregunta?–. Yo lo miro mientras comía –Está bien– afirmo. –¿Qué fue lo que sucedió exactamente anoche?–, pregunta. –Bueno, perdiste la cabeza, supongo–, digo y el me mira fijamente –Después de contarte de que Eva había muerto le pediste a tus compañeros que nos dispararan, luego cuando uno de ellos de dijo que no eras el líder, mataste a un hombre algo viejo y cuando la cordura se te termino comenzaste a disparar en todas direcciones, ellos te siguieron y de igual forma comenzaron a disparar pero cuando vi que mi familia estaba siendo asesinada mi poder despertó, del suelo emergieron rocas y les perforaron el cuerpo a los que seguían disparando, me acerque a ti y te deje inconsciente–. El solo guardo silencio y continúo comiendo. Cuando termino se levantó del suelo y dijo algo mientras me miraba –Puedes llevarme a donde está la tumba de Eva, por favor–. Yo asiento y me levanto del suelo, salgo de la casa y comienzo a caminar hacia el risco, Daniel por su parte me seguía por detrás. –Es aquí–, digo cuando llegamos al lugar. –¿Cómo es que ella murió?–, pregunta mirando hacia donde se encontraba la tumba. –Cuando yo tenía diez años ella y yo subíamos aquí a mirar el atardecer. Una noche mientras volvíamos a la casa la madre de los leopardos la ataco, le mordió el cuello y ella se desangro, no pude hacer nada para salvarla y eso me atormenta cada día–, respondo mientras me desplomo a llorar. –Ella murió feliz, lo sé–, dijo. Yo lo miro y veo que tenía una gran sonrisa en los labios –Aunque era lo único que me quedaba no la odio por abandonarme. Sabes, había perdido la fe en encontrarla, cuando el doctor Coleman me dijo que ella aún vivía me emocione tanto que cuando supe que había muerto mi mente se revolvió y fue por eso que hice lo que hice–, me giro hacia donde él se encontraba y le doy un fuerte abrazo y él lo corresponde. Regresamos a la casa y cuando entramos a ella le dije mirándolo –Ella siempre me hablo de ti–. –¿En serio?–, pregunta emocionado. Yo asiento y respondo –Así es, cuando era pequeña encontré una fotografía de ti–, digo acercándome a la cama en la que dormía y sacando la fotografía rota –Ella me dijo que ese pequeño niño eras tú. Me conto cuando te cuidaba, también me dijo que te extrañaba al igual que a tus padres, me dijo que ellos habían muerto cuando eras un bebé y que tuvo que dejarte al cuidado de un amigo suyo. Me dijo que te amaba y que te extrañaba–. Un par de lágrimas salieron de sus ojos y luego dijo –Cielos, creí que ella se había olvidado de mí–. –Está oscureciendo, es hora de dormir–, digo acercándome a mi hamaca –Tu dormirás en la cama de Eva y yo dormiré aquí–, digo trepando. Me acomode para dormir y cerré los ojos –Descansa Daniel–.
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