–Trae a la mujer–, solo escuche la voz de Coleman. No podía ver nada. Solo escuche unos pasos alejarse rápidamente. ¿Qué ocurría?, ¿Daniel aún seguía con vida? Esas malditas preguntas invadían mi mente. –Emma detente–, escuche la voz de Shu. Luego sentí como tomaba mis hombros y terminaba abrasando mi cuerpo. El calor que emanaba su cuerpo era tan acogedor que por unos segundos creí que me encontraba en casa. Mis ojos volvieron a la normalidad y la fuerza regreso a mi cuerpo y correspondo el abrazo. –Gracias–, agradecí el hecho de que me haya ayudado a volver en sí. –¿Estas bien Emma?– pregunta Shu, quien aún me abrazaba. –Sí, ahora lo estoy gracias a ti– respondo –Tu abrazo es cálido, es como si mi madre me estuviese abrazando–. Me separo de ella y miro a Coleman, el me mira y

