—Tú solo piensas por ti, y por mí. ¿Cuándo vas a pensar por mí? —comentó molesta saliendo por la puerta. —Cariño, por favor, escúchame —suplicó, pero era tarde porque Briana se había ido. Brianna no sabía qué hacer, así que decidió regresar a la mansión. Ingresó y solamente pudo escuchar cosas romperse, y Emma con su abuela se habían ido. —¿Podemos hablar? —preguntó golpeando la puerta. —Vete —gritó completamente enojada, arrojando cosas y rompiendo todo. Briana se alejó unos pasos, sintiéndose triste y mal por él. No pensaba que se pondría así y le dolió mucho el corazón. En ese momento, lo único que quería hacer era gritar de la emoción, porque se sentía herida, lastimada y traicionada por la única persona en quien había confiado por tanto tiempo. Leyó las cartas una y otra vez, mem

