Lo primero que hice fue mirar que no había nadie más. Suspiré de alivio y estiré mi mano, sintiendo que a mi lado nadie se encontraba. Suspiré nuevamente y después me puse de pie para ir al baño. En cuanto llegué, me miré al espejo, dejé caer la sábana, observando cada rincón. Algo había cambiado, pero no sé qué era. Me miré al espejo y mis ojos estaban tan brillantes que no pude evitar sonreír. —Te ves bien, Briana —comenté hacia mí misma, e ingresé a la ducha. Cuando llegué a la cocina, pude sentir un rico aroma. —¿Estás cocinando? —pregunté curiosa. —Así es —respondió.Huele muy bien. —¿Quieres probar? —preguntó, y yo asentí. Pero mientras tenía una sonrisa, seguía cocinando. Su semblante se volvió serio al revisar su teléfono. —¿Ocurre algo? —pregunté mientras me acercaba a él, y

