—Días como hoy eres mi mamá —comentó Emma, me abrazó con cariño. —Mi bebé —comenté, y Lautaro también se unió al abrazo improvisado. Después nos separamos y fui a bailar con algunos amigos, mientras él hizo lo mismo con los suyos. Melisa, que había asistido a la boda conmigo, me abrazó en cuanto me vio. —Te felicito —comentó. —Gracias —murmuré, y luego vi a mi mamá, quien tenía puesto un vestido azul, pegado a su cuerpo y muy elegante. —Mamá —comenté acercándome a ella y la abracé. —Mi niña, cómo has crecido rápido y te has casado —comentó. —Gracias por haberme escuchado y hablar las cosas —dije. —De nada, cariño. No me correspondía, y si es lo que querías, casarte, pues está bien —respondió. —Es lo que siempre quise —comenté, y luego bailamos juntas. —Me alegro mucho de que seas

