–¿Cómo que me la cedes? No es un pedazo de carne. –Tranquilo. De hecho ni siquiera sé si querrá volver a verme después de lo de ayer. Un fluir de palabras sale de la garganta de Trafalgar: –Mira, mira. Déjame aclararte algo. No sé a qué clase de Trafalgar conoces, ni qué vínculo siente ese yo hacia la Gala que hay aquí, pero yo, personalmente yo, este que te está hablando ahora, te notifico que esto que me estás explicando, hablando en plata, me la pela. He pasado toda mi vida pensando que no conocía a esa mujer, pero creo que estaba equivocado. Creo que la conozco bien, y estoy casi seguro de que nunca estaría con un tipo como tú. –Pero…–dice Oscar, pero Trafalgar le interrumpe. –Ayer no estuve aquí y no sé de qué me hablas. Además, no quiero creer eso, ¿vale? Yo conozco a esa mujer.

