Capítulo 6
Justo cuando pensé que las cosas no podían ser más extrañas con Jacob ¡Se ponen peor! Es decir, en la escuela siempre está hincándome las costillas, siempre está molestándome, siempre está jodiéndome ¡Ama joderme! Le encanta pensar que tiene cierto poder sobre mí, le encanta hacerme sentir nerviosa, ponerme en mi límite, porque le gusta pensar que me derrito por él, porque él tiene una extraña obsesión conmigo, porque le encanta estar en este tira y afloja conmigo ¡Y es desesperante! Sobre todo ahora. Me tuvo en la palma de su mano, pude haber podido hacer conmigo lo que quisiera, porque estaba dispuesta a hacerlo, en serio estaba dispuesta a hacerlo, quería hacerlo, el por qué aun no lo tengo claro, pero quería hacerlo. Por fin todas sus fantasías donde me tiene acorralada y a su merced, se hacían realidad, pero no hizo nada, solo me dejó en el suelo con el torso desnudo, sintiéndome estúpida, humillada. Creo que también ama humillarme. Ahora me siento patética, porque desde ese día él ha estado distante conmigo, apenas y me habla y se encierra en su habitación a hacer quién sabe qué ¡Y eso me desespera! Quiero que siquiera me mire al hablar ¡Hace un par de días estuvo manoseándome en su sofá y ahora apenas y cruza una palabra conmigo! Es desesperante y me hace sentir incómoda. No puedo creer lo que estoy a punto de decir, pero prefiero tener a Jacob Newman fastidiándome todo el día a tenerlo ignorándome ¡No me gusta que me ignore! Quiero que me vuelva a hablar, incluso si eso significa tener que escucharle decir estupidez y media, porque de lo contrario me quedaré callada hasta que termine el verano y pueda volver a ver a Ashton, quien sigue sin querer contestarme los mensajes al punto de llegar a ser desesperante. Ayer tuve un colapso por eso, el ver que olímpicamente me ignoraba, dejándome en este abismo en donde no sé si seguimos siendo los mismos mejores amigos de toda la vida o todo se fue a la mierda ¡No lo sé! ¡Quisiera saberlo! Y al parecer Ashton es mi único amigo, porque desde que él no me habla y Jacob tampoco me habla… ya no tengo a nadie con quien hablar. A veces converso con Amanda, la editora de “El Chismoso”, pero después de eso, no hago nada salvo ver en i********: o t****k, lo que los demás hacen en su verano y leer novelas en internet ¡Pronto estrenarán una serie en Netflix, basada en uno de los libros de Mily Wu! Este está siendo el peor de los veranos…
— ¿Tomando el sol?
Alzo la mirada, es mi padre con un vaso de algún licor.
— Sí… — contesto, suspirando, dejando el teléfono a un lado — No encontré nada mejor que hacer…
— ¿Por qué no sales a pasear un poco? — le miro sin comprender — Escuché a Vincent decir que su hijo tomará el auto para ir a no se donde a distraerse un poco
— No lo creo, papá — miro las olas del mar ir y venir una y otra vez — Apenas y aguanto a Jacob en esta enorme casa, menos lo voy a soportar en un auto…
— Era solo una sugerencia
— Y te lo agradezco, pero no — vuelvo a tomar mi teléfono — La única forma en la que quiera estar con Jacob Newman en un espacio tan reducido, será porque asesiné a alguien y él será mi cómplice
— Esperemos que eso nunca suceda
— ¿Y si hacemos algo juntos? — le miro — Se supone que el verano es el único momento del año en el que te puedo ver todos los días, incluso si es para ver las caricaturas juntos — vuelvo a dejar mi teléfono a un lado — Pero en lo que va del verano en este lugar, no te he visto ni una sola vez y encima me has dejado abandonada con Jacob… — me cruzo de brazos — Lo que me recuerda que sigo enojada contigo por eso
— Lo lamento Anya… — papá acaricia mi rostro — Pero, si las cosas salen bien, quizá en un par de días podamos volver a casa a disfrutar del resto del verano los dos juntos holgazaneando en el sofá
— ¿Si las cosas salen bien? — le miro con una ceja alzada — ¿Qué cosas?
— Te lo diré en otro momento
— ¿Me estás ocultando algo?
Frunzo el entrecejo.
— Te lo diré en su momento, Anya
— ¿Es ilegal? — pregunto, intentando sonar chistosa — ¿Debería de preocuparme?
— No, no debes, y deja de ser tan curiosa
— No puedo evitarlo papá — suelto un suspiro — El mundo sería un mejor lugar si las personas no guardaran secretos
— Hay veces en las que es necesario guardar secretos — acaricia mis cabellos, suelto un bufido — Y hay veces en las que es mejor contener la curiosidad, ya sabes lo que dicen, la curiosidad mató al gato
— Los gatos tienen nueve vidas y aún no pierdo la primera — nos miramos — No me gusta que me guardes secretos ¿Ya olvidaste lo que sucedió la última vez?
— No, Anya, no lo he olvidado y me gustaría que algún día dejes de atormentarme con ello
— No me ocultes cosas y dejaré de hacerlo
— No fui yo quien hizo algo malo, te lo recuerdo — me cruzo de brazos — Y deberías de ir con Jacob, Vincent y yo tenemos algo importante que hacer
— Y no me dirás qué es
— No insistas Anya — miro a mi padre con enojo — Por favor
— Bien — me levanto de la tumbona — Solo espero que nadie vuelva a salir herido, tal como pasó la última vez
— Anya… — me alejo de mi padre — ¡Anya!
No le hago caso. Odio los secretos, no me gusta que la gente guarde secretos ¡El mundo sería un mejor lugar si las personas fueran honestas! Mi padre nunca me guarda secretos ¡Mentira! Sí me ocultó algo, algo que destrozó mi mundo por completo y lentamente he tenido que reponerme de ello. No quiero que me vuelva a ocultar nada, no quiero volver a pasar por el proceso de tener que volver a confiar en la única persona que se supone que no me debe de mentir ¡¿Cómo superas algo así?! Perderle la confianza a tu padre es una situación difícil, si no puedes confiar en tu padre ¿En quién podrías confiar? Me sentí perdida durante mucho tiempo y no quiero volver a sentirme de esa forma.
— ¿Jacob? — golpeo la puerta de su habitación — ¿Ya te fuiste? — vuelvo a golpear la puerta — Maldita sea, no puedo creer que esté haciendo esto — susurro — ¿Jacob? — vuelvo a tocar la puerta — ¿Puedes abrirme la puerta? — más golpes — Jacob… — tomo la perilla con una mano — Carajo… — giro la perilla — ¿Jacob…? — entro en la habitación — ¡Ah!
— No vuelvas a entras en mi habitación sin permiso
Pego un brinco, Jacob cierra la puerta de golpe.
— Lo siento, estuve tocando y… — no puedo quedarme callada, tiene el torso desnudo y empapado de sudor — Perdón…
— No te escuché, tenía los audífonos puestos — señala un pequeño aparato en su oído — ¿Qué haces aquí?
— Te estaba buscando…
Le miro, se quita el audífono y lo deja dentro de su estuche sobre la mesa de noche.
— ¿Para?
Pregunta, tomando unas pesas del suelo.
— Me dijeron que ibas a salir a dar una vuelta en auto y… pues… — miro hacia la pared, tiene un pequeño mural lleno de fotos — Pues… yo…
— ¿Tú qué? — pregunta, dejando las pesas de nuevo en el suelo — ¿Quieres acompañarme?
— Sí — le miro — Es decir… sí, porque no quiero quedarme sola aquí ya que nuestros padres saldrán otra vez y… — miro su torso, luego su rostro, a sus ojos celestes — Bueno… yo… — Jacob está muy cerca de mí, otra vez invadiendo mi espacio personal, otra vez esbozando esa burlona sonrisa — Yo…
— ¿Tú qué, Blancanieves…?
— Sabes qué — rompo el hechizo de sus ojos — Vete a la mierda, no pienso hacer esto
— Ey… ¿Qué sucede? — pregunta, sosteniéndome del brazo — ¿Por qué tan agresiva?
— No estoy siendo agresiva — me zafo de su agarre — ¿Vamos a dar un paseo en auto, sí o no?
— Pues… — posa su mano en mi hombro, inclinándose hacia adelante, haciéndome estremecer — Primero tengo que ducharme… — esboza su sonrisa burlona — Si quieres, puedes quedarte…
— Vete a la mierda… — pongo los ojos en blanco — Te espero en la sala
Jacob suelta una risita, salgo de la habitación… ¡j***r! ¡Cómo me desespera este imbécil! Bajo las escaleras y llego a la sala, vuelvo a tomar mi teléfono y sigo con mi entretenimiento de recorrer las publicaciones de mis compañeros de clases. Mi padre y el señor Newman se despiden de mí, no llevan palos de golf ni raquetas de tenis, no tengo ni idea de a dónde irán, la idea de mi tía Nini de que quizá sea su novio comienza a rondar por mi cabeza. La verdad es que no tengo ningún problema con que mi padre y el padre de Jacob tengan una relación romántica, mi problema es que el señor Newman es casado y en serio me gustaría que mi padre me dijera lo que está pasando ¡Yo lo aceptaría! ¡En serio lo aceptaría! Pero quisiera que me lo dijera.
— Blancanieves…
— ¡Ah! — pego un salto — Maldita sea Jacob… ¿Con una no te bastaba?
— No… — niega con la cabeza — ¿Vamos?
— ¿A dónde iremos?
Pregunto, levantándome del sofá.
— Hay un lugar al que quiero ir
— ¿Cuál?
— No te lo diré, es sorpresa, vámonos
— Odio las sorpresas
Le hago saber, él solo ríe quedamente.
— Tú no odias las sorpresas, solo odias que la gente te oculte cosas
— Sí, eso mismo — frunzo el entrecejo — Me enfada que sepas tantas cosas de mí
— Lo sé — salimos de la casa — Me encanta hacerte desesperar…
— Imbécil
— Entra — abre la puerta de su auto, un descapotable n***o — Apresúrate
— Eres muy mandón
Mascullo, entrando en el auto y poniéndome el cinturón de seguridad.
— Y eso te encanta — afirma, entrando en el auto — Te encanta que te mandonee
— Y aparte, eres un idiota
Me quejo.
— Eres un chiste… — ríe, poniendo en marcha el auto — Me suplicas para venir, pero te comportas como si prefirieras ser engullida por un tiburón
— Preferiría ser mordida por una serpiente… — me cruzo de brazos — Los tiburones me dan miedo…
— Ya veo… — asiente con la cabeza — ¿Me dirás cual es tu problema? — no contesto — Para alguien que no le gusta que le guarden secretos, eres muy buena haciéndolo…
— No estoy guardándome nada… — miro hacia un lado, el paisaje pasa a toda velocidad — Es solo que… — me quedo callada, trago saliva — ¿Por qué no me hablabas?
— ¿Te molesta que no te haya hablado?
— No me hagas preguntas sin haber respondido las mías
— De acuerdo… — vuelve a reír — Veo que sí te enojó
— Imbécil…
Mascullo, mirando hacia el frente.
— No te hablé por lo que pasó la anterior vez… — le miro, mi estómago se encoge y mi corazón se estruja, estoy nerviosa — No estuvo bien
— Lo siento… — miro a otro lado, sintiendo las mejillas arder — Supongo que no está bien que… hayamos estado haciendo ese tipo de cosas sin ser algo o…
— No, nada de eso — me quedo callada — Los principios morales no son un problema para mí — me estremezco — Mi problema eran tus motivaciones
— ¿Qué…?
Le miro sin entender.
— La única razón por la que me besaste fue porque te sentías enojada porque tu amigo se estaba besando con otra chica
— Eso no es cierto
— Claro que sí… — Jacob detiene el auto — Vamos
— ¿A dónde?
No tengo ni idea de dónde estamos.
— Solo sígueme
Ordena, caminando por entre unas rocas.
— Jacob… ¿A dónde me estás llevando?
Trepo por entre las rocas.
— Aquí…
Señala, extendiéndome la mano.
— Wow…
Es un claro, una especie de playa en forma de media luna escondida entre paredes de piedra, es bellísimo.
— Bienvenida… — aprieta mi mano — Solía venir aquí cuando era pequeño, es un lugar tranquilo
— Es hermoso…
Nos miramos fijamente.
— Tú eres hermosa… — acaricia mi mejilla, vuelvo a estremecerme — No quiero que vuelvas a besarme porque estás enojada con Ashton… — baja su mano hacia mi cuello — No quiero que vuelvas a besarme a menos que quieras hacerlo — me estremezco — Y por supuesto… — inclina su rostro hacia el mío, sin quitar su mano de mi cuello — Tampoco quiero que beses a alguien más…
— Está bien…
Contesto quedamente, temblando.
— Que obediente… — sonríe, acercando su rostro aún más al mío — ¿Estás nerviosa?
— Asustada…
Confieso, pues estamos en un lugar desolado en medio de la carretera desértica y él tiene su mano en mi rostro… pero de igual forma, me siento segura…
— Eso me encanta…
Susurra, besando mis labios.