Espacio Personal

2175 Palabras
Capítulo 5 Cierro la puerta, intentando hacer el menor ruido posible. Me dejo caer en el suelo, escondiendo el rostro entre mis rodillas, sintiéndome confundida, patética. No sé por qué lo hace, no sé por qué ama el fastidiarme de esta forma, porque repito, no creo que esté siendo sincero, creo que lo que quiere es confundirme y quizá llevar a cabo alguna fantasía de dormitorio conmigo. Quisiera poder decir que no lo logrará, que sus palabras de supuesto afecto o interés sobre mi persona no serán suficientes para que ceda, pero que me haya besado en la terraza y en la habitación, demuestra que no tengo la suficiente fuerza de convicción como para alejarlo. No tengo la suficiente fuerza de voluntad. Pero es la verdad, algo en él me tiene hipnotizada, atarantada, lo suficientemente nublada como para que ignore mis propios principios. No me gusta sentirme así, no quiero pensar en la idea de Jacob gustándome, porque él no me atrae de esa forma ¡Para nada! Él solo es un pendejo que ama llevarme a mi límite, así que no, no puedo confiar en él, no puedo confiar en sus palabras, estoy segura de que toda esa cháchara que me acaba de dar es solo para llevarme a la cama y no lo voy a permitir. Debo de ser fuerte, debo de pensar con claridad, no puedo permitir que Jacob vuelva sobrepasarse conmigo, no puedo, no quiero y si lo vuelve a intentar le daré una patada en los huevos. No soy un juguete, no pienso ser tratada como uno. Voy a tener que andar con cuidado por el resto del verano. No pienso dejarme engatusar por ese idiota, no pienso ser el juguete de Jacob Newman. La mañana llega, está de más decir que no salí de la habitación en lo que restaba del día, ya que, por obvias razones, lo que menos quería era volver a ver a Jacob. Mi padre tuvo que traerme la cena, me regañó por ser descortés y no acompañar a los Newman en la cena, quienes, según mi padre, estaban siendo los anfitriones perfectos y, nosotros, no deberíamos de faltarles el respecto de esa forma. Yo le regañé por no avisarme que se iría a jugar golf con los Newman y por no haberse tomado, si quiera, la amabilidad de despertarme para tan siquiera preguntarme si quería ir con ellos. También le increpé a mi padre que, por su culpa, me vi forzada a pasar todo el día con Jacob, pues en serio fue un día muy horrible para mi gusto y no tengo ninguna intensión de volver a vivirlo. Así que también le increpé que, por su culpa, me estaba viendo forzada a pasar el verano con los Newman, algo para lo cual no me dio ninguna opción y dejé bien en claro mi desagrado, hubiese preferido pasar el verano encerrada en casa entreteniéndome con las publicaciones de su día a día de mis compañeros de clases ¡Hubiera preferido pasar un verano acosando a mis compañeras a través de sus redes! Pero no, tengo que estar encerrada en este lugar con una de mis personas menos apreciadas del mundo y eso me enoja. No sé por qué mi padre me hizo esto, es decir… ¡Él nunca me miente! Y ya sé que técnicamente no me ha mentido, pero ocultarme el lugar al que estábamos yendo, todo ese misterio con el que se manejaba ¡Para mí eso es igual que haberme mentido! Y ahora estoy atrapada aquí, teniendo que pasar el verano en la casa de playa de los Newman. — Toc-toc… Ruedo los ojos, cubriéndome el rostro con la almohada. — Ya voy — contesto, escuchando la puerta abrirse — ¿Por qué no respetas mi espacio personal? — Porque esta es mi casa… Quita la almohada de mi rostro. — Idiota… Nos miramos, él tiene esa sonrisa burlona en los labios que tanto me fastidia. — Levántate — ordena, lanzando la almohada a otro lado — El desayuno está servido — No tengo hambre… Me enrollo en las sábanas, dándole la espalda. — Y yo no pienso desayunar solo… — Espera… ¿Qué? — me enderezo — ¿Nos dejaron solos otra vez? — Sí, eso parece — Ay… no puede ser — me vuelvo a dejar caer sobre la cama — ¿Y se puede saber a dónde se fueron nuestros padres esta vez? — Mi madre se fue a casa, dijo que la sal del mar le hacía mal y nuestros padres fueron a jugar golf — Yo lo voy a matar, definitivamente voy a matar a mi padre por volver a hacerlo… — Piensa en homicidios en otro momento, vamos a desayunar — Ya te dije que no tengo hambre Nos miramos fijamente. — Vamos a desayunar Señala Jacob. — No quiero Le sostengo la mirada, sintiendo mi interior comenzar a temblar, tengo que ser fuerte y resistir a este lunático. — No me hagas ir por ti — No vengas… Trago saliva, sintiendo un vacío en el estómago, estoy nerviosa. — Tú lo pediste… — No, Jacob… ¡No! — me toma en brazos con suma facilidad — ¡Ah! ¡Imbécil! — protesto, sintiendo mi cuerpo ser lanzado contra su hombro — ¡¿Pero qué carajos te sucede?! — Eres muy desobediente, Blancanieves — salimos de la habitación — Y eso no me gusta — Y a mí no me gusta que me secuestren de mi habitación — No te puedo secuestrar en mi propia casa… ¿O sí? — Ya bájame Pido, viendo cómo descendemos las escaleras, intentando no sentirme sorprendida por la fuerza de Jacob. — ¿Me estás dando órdenes Blancanieves? — Vuelves a llamarme así y te golpeo Espero, él solo suelta una irritante risita. — ¿Por qué me tratas así? — pregunta, dejándome en el suelo — Yo solo intento ser amable contigo — No, tu solo intentas fastidiarme — Y eso es lo que te encanta de mí… — acerca su rostro al mío — Admítelo Anya, te encanta ser el centro de mi atención — No digas estupideces Nos miramos a los ojos, me estoy empezando a sentir nerviosa otra vez. — ¿Por qué te cuesta tanto admitirlo? Susurra, acercando aun más su rostro al mío. — Porque no voy a admitir algo que no siento Me alejo un paso de él. — ¿De veras? — vuelve a acercarse a mí — ¿En serio no sientes nada por mí…? — acomoda mi cabello detrás de mi oreja — ¿Qué tengo que hacer para que lo admitas? — Dejar de joderme — le doy un empujoncito, él solo ríe — Y yo no siento nada por ti — ¿Y por Ashton Thomas? — me quedo paralizada al oír ese nombre — ¿Sientes algo por él? — Es mi mejor amigo… — ¿En serio? — me mira con una ceja alzada — ¿Sigue siendo tu mejor amigo? — sonríe con burla — No te ha hablado desde que salimos de vacaciones… — bajo la mirada, eso es cierto — Pero bueno, supongo que eso significa que no pudo lidiar con el rechazo… — Calla Siento un nudo en el estómago al oír esas palabras. — Descuida Blancanieves, no creas que está pasando un mal verano — le miro — Sino pregúntale a Christy Allen, la hermana de Margot — saca su teléfono de su bolsillo — Subió esta foto hoy y deberías de ver quién sale detrás de ella — tomo su teléfono — Mientras tú estás pasándola mal a elección propia, tu amiguito parece que sí la está pasando bien — detrás de Christy Allen se ve a Ashton sin playera, besando a Samantha Foster, quien usa un bikini color blanco y sostiene lo que parece ser una margarita con una sombrilla azul — Creo que me equivoqué — Jacob me quita su teléfono — Al parecer sí sabe lidiar con el rechazo — ríe — Cogiéndose a otra chica — Vete a la mierda, Jacob Me doy media vuelta, alejándome del castaño de ojos celestes. — Ey… ¿Qué sucede, Blancanieves? — me toma del brazo — ¿Te afectó ver a tu amiguito besando a una porrista? — ¡¿Puedes dejarme en paz, idiota?! Suplico, protesto, sintiendo una horrible presión en el pecho. — ¿Por qué esa agresividad? — se burla — Yo no te estoy haciendo nada — Jacob, en serio, si sigues hablando, juro que te golpeo — ¿En serio? — sonríe, es su sonrisa burlona — Inténtalo, quizá así te desahogues — Estás enfermo… — niego con la cabeza — ¿Lo disfrutas? ¿Hacerme sentir incómoda? — ¿Perdón? — frunce el entrecejo sin borrar esa petulante y burlona sonrisa de su rostro — Yo no estoy haciendo nada, Anya — suelta una risita — Pero… — inclina su rostro hacia el mío — Creí que te gustaba la honestidad… — me estremezco — ¿No solías decir que odiabas las mentiras? — ¿Y eso que tiene que ver? Pregunto en un susurro, viendo directamente a los ojos celestes de Jacob. — Yo solo quiero que seas honesta — acaricia mi mejilla — Dices no sentir nada por Ashton, pero te enfada verle besar a otra chica — No siento nada por él — quito la mano de Jacob con algo de brusquedad — Pero… — ¿Pero…? — Dijo que me sentía algo por mí… — le miro — Y se supone que es mi amigo… — siento un nudo en la garganta — ¿Entonces por qué no me habla? — No tengo respuesta a ello — no aparta la mirada — Anya, la persona que no quiera estar en tu vida, no lo estará — Pero es mi mejor amigo… — Es una persona que se está comportando como un idiota — acerca su rostro nuevamente al mío — No lo necesitas Anya, no necesitas a un idiota como Ashton Thomas… — trago saliva, sintiendo un gran vacío por dentro — No pudo lidiar con el rechazo y ahora te trata como una desconocida… patético… — susurra, acercando sus labios a mi oreja — No lo necesitas, Anya, no necesitas a nadie… — cierro los ojos, sintiendo sus manos en mis hombros — No necesitas a nadie — No necesito a nadie… Siento sus manos descender por mis brazos. — No, a nadie… Susurra, siento su aliento rozar mi rostro. — A nadie… Repito, temblando, sintiendo como atrae mi cuerpo hacia el suyo. — ¿Estás segura que no necesitas a nadie? Pregunta, abro los ojos. — Sí… — susurro — A ti… Contesto, atrayendo su rostro al mío, acortando la distancia entre los dos y fundiéndonos en un beso. Las manos de Jacob aprietan mis caderas, mis brazos se enredan en su cuello. Él tiene razón, no necesito a Ashton, si él ya no quiere ser mi amigo es su problema ¡Me valen tres pepinos lo que él haga! Si es tan inmaduro como para no poder seguir siendo mi amigo después de lo que ocurrió el último día de clases ¡Entonces no lo necesito en mi vida! Las manos de Jacob se trasladan a mi trasero, las mías descienden a su pecho, desabotonando su camisa. No me importa nada, no me interesa nada en estos momentos, lo único que quiero es dejar de pensar por un par de segundos. Siento mi cuerpo ser elevado por el aire, mis piernas rodean la cintura de Jacob, sus manos se aferran a mis muslos y nuestras lenguas comienzan a juguetear entre ellas. No quiero pensar, quiero olvidar, drenar mi mente. No puedo creer que Ashton no me hable, que ya no quiera ser mi amigo ¡Me importa una mierda! ¡No quiero seguir pensando en ello! Jacob cae sobre el sofá, conmigo encima, desabotonando por completo su camisa y quitándosela con violencia. — ¿Qué es lo que quieres, Anya? Pregunta, llevando sus manos a mi camiseta de mi pijama. — Que te calles Contesto, quitándome la camiseta y lanzándola a un lado. — ¿Quieres darme órdenes? — no puedo contestar, sus manos se apoderan de mi pecho, inundándome de una muy agradable sensación — ¿Quieres ser la que mande? — Basta… Pido, suspirando, la sensación es muy intensa. — No, no lo voy hacer… — acaricia mi pecho con sus labios, me muerdo el labio inferior para evitar soltar un alarido — Porque soy yo el que manda — me empuja, lanzándome mi camiseta al rostro — Vístete… — se abotona la camisa, yo le observo desde el suelo — Cámbiate, ponte el traje de baño, bajas de nuevo — camina hacia el comedor, sentándose — Y… — corta un pedazo de salchicha y se la mete a la boca, limpiándose la boca con una servilleta y bebiendo un poco de agua — Desayunar conmigo — me mira — Tienes cinco minutos…
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR