Caigo por ti

2089 Palabras
Capítulo 4 De acuerdo, esto no lo tenía planeado para nada ¡Para nada! No esperaba que algo así fuese a suceder ¡En serio no me lo esperaba! Pero acaba de pasar, Jacob Newman acaba de besarme ¡Besarme! ¡En los labios! ¡No estoy gritando de la emoción! ¡Estoy gritando por la sorpresa y el horror! ¡¿Cómo es esto posible?! Ahora estoy encerrada en mi habitación tratando de contactarme con Ashton ¡Me siento horrible! Y en verdad quisiera poder contárselo a mi mejor amigo. Miro la pantalla de mi teléfono, es la quinta vez que le intento llamar y nuevamente me manda a buzón de voz ¡Él no quiere hablarme! ¡Creo que ya no quiere ser mi mejor amigo y eso me duele! ¡Me estoy poniendo histérica! Miro el techo de mi habitación por unos segundos y luego cubro mi rostro con una almohada ¡Esto es frustrante! Estoy empezando a enojarme con Ashton por comportarse de forma tan estúpida, pero supongo que al mismo tiempo no debería de hacerlo. Vuelvo a tomar mi teléfono, mi fondo de pantalla es una fotografía de ambos con orejas de Mickey Mouse. Él ha sido mi mejor amigo desde la primaria, siempre hemos sido él y yo contra el mundo ¡No me imagino mi vida sin su amistad! Creo que es tiempo de aceptar que las cosas han cambiado, después de tres días sin hablar ya debería de haberlo comprendido. Vuelvo a mirar el techo y dejo el teléfono a un lado, ya no quiero seguir intentando el ponerme en contacto con Ashton. Además… ¿Qué podría decirle? Porque dadas las circunstancias, no creo que le agrade escuchar que el chico que siempre nos fastidia en la escuela, se atrevió a besarme, no creo que a Ashton le guste escuchar que me besé con Jacob Newman. No creo que eso ayude a nuestra frágil amistad. Me llevo las manos al rostro y suelto un gruñido ¡Y ahora tengo que lidiar con esto! ¡Apenas es mi tercer día en este lugar! ¡Qué horror! Estoy empezando a enojarme con todo el mundo, sobre todo conmigo misma que no pudo resistir a la tentación de besarle ¡Qué horror! ¡En serio fui capaz de devolverle el beso! ¡Acabo de caer al mismo nivel que las descerebradas que caen por él! Y lo peor es que Jacob solo lo hizo por fastidiarme ¡Me besó solo para terminar de joderme el día! Y lo sé porque comenzó a reír cuando dejamos de besarnos, yo simplemente me di media vuelta y me vine a encerrar a mi habitación ¡Esto es una estupidez! Debí de haberlo visto venir ¡Jacob Newman nunca tiene buenas intenciones cuando se trata de mí! Y logró su propósito: Besarme. Él desea hacerlo desde que teníamos catorce años y me rehusé a besarlo en la puesta en escena que hicimos de “Las Mil y una Noches” para la clase de teatro. Fui una estúpida, una tonta, y ahora tendré que vivir con ello, vivir con la vergüenza y el estigma de estar en la lista de chicas que cayeron estúpidamente ante Jacob Newman. — Toc-toc Escucho desde el otro lado de la puerta. — No te atrevas a entrar o te golpearé Mascullo, sentándome en el borde de la cama. — Que agresiva eres — Jacob entra en mi habitación, este chico no tiene sentido de la privacidad o simplemente se pasa por el culo lo que le digo — Pensé que estarías más dócil después de lo que acaba de pasar — Te equivocas de persona si quieres a alguien dócil Le miro con el entrecejo fruncido. — Tienes razón, no quiero que seas dócil… — se sienta a mi lado — Me gusta que seas agresiva conmigo — pongo los ojos en blanco — Pero… — acomoda mi cabello detrás de mi oreja — Esperaba un poco más de amabilidad de tu parte… — susurra, acercándose a mi oreja, haciéndome estremecer — Merezco que seas amable conmigo… — ¿Así? ¿Por qué? — le miro con una ceja alzada, sin alejarme — Jacob, no has hecho nada más salvo molestarme desde que llegué aquí — ¿Eso crees que he hecho? — ¡Obviamente! — nos miramos a los ojos, los suyos se ven algo sombríos — Siempre andas encima de mí, ya basta, no me agrada… — sus ojos celestes no se despegan de los míos — Me haces sentir… — abro y cierro la boca, no lo quiero admitir en voz alta, pero algo es sus ojos es hipnótico — Me haces sentir… — ¿Cómo te hago sentir? — Nerviosa Confieso, él sonríe de forma burlona. — Que bueno saberlo — se aleja de mí — Porque me encanta ponerte nerviosa — se levanta de la cama, dejándome perpleja — Baja en veinte minutos, Cristina servirá el almuerzo, un plato de su país llamado “Arroz con Mariscos” — Jacob — él chico se gira a verme con una expresión de superioridad — No soy un juguete y no voy a dejar que me trates como uno — Anya… — se me acerca, con esa desesperante sonrisa burlona en los labios — ¿Eso crees que eres para mí? — comienzo a temblar, él está a escasos centímetros de mi rostro — Ya te lo dije… — susurra, acercando cada vez más su rostro al mío — Yo sería incapaz de hacerte daño… — nos miramos a los ojos, los suyos brillan otra vez — Y obviamente jamás te consideraré como un juguete… — ¿En serio…? — ¿No te lo demostré hace un par de minutos? — No… Contesto en un tímido susurro, él solo sonríe. — Entonces tendré que demostrártelo nuevamente Jacob toma mi rostro con una mano y termina de acortar la distancia entre nuestros rostros. Siento sus labios sobre los míos, moviéndose con lentitud, acariciando los míos. Su otra mano viaja a mi cintura, acercándome más a su cuerpo. Mis manos se trasladan hacia su cuello sin que pueda evitarlo, mis dedos se enredan en sus cabellos castaños y su otra mano se traslada a mi espalda. Nuestros cuerpos están entrelazados y nuestros labios unidos en un intenso beso y no tengo ni un solo deseo de detenerlo… salvo quizá… para respirar… — Jacob… — intento hablar, pero sus labios no me lo permiten — Jacob… — No hables… Me ordena, besando mi cuello. — Ya para… — pido, intentando separarlo de mi cuerpo — ¡Jake! ¡Ya para! — pero el chico no me hace caso, vuelve a mis labios — ¡He dicho…! ¡Que pares! — ¿Me estás dando órdenes, Blancanieves? — suelta una risita burlona — Dejaré de besarte cuando se me antoje… — susurra, besando la punta de mi nariz, me estremezco — O hasta que admitas que te ha encantado tanto como a mí — No voy a decir algo así… — también estoy susurrando, me siento indefensa — Eres un idiota — intento separarme de su cuerpo, él solo vuelve a soltar una risita burlona — Por favor, ya suéltame… — Está bien… — acaricia mi mejilla, mi estómago se revuelve — Te espero abajo — me suelta finalmente — Tienes veinte minutos, sino volveré por ti — De acuerdo Acepto, sentándome en el borde de la cama. Jacob sonríe, acomodándome el cabello detrás de mi oreja. Él no dice nada más, solo se da media vuelta y sale de mi habitación. Me dejo caer en el colchón y vuelvo a colocar la almohada encima de mi rostro. Comienzo a gritar ¡Esto es desesperante! ¡Desesperante! ¡No sé cuál es su juego! ¡Y aun así he vuelto a caer! Y aunque no lo he querido admitir, lo cierto es que me ha encantado hacerlo, en verdad me ha gustado besarle… Me levanto de la cama y entro en el baño. Abro la llave del agua, me quito el traje de baño y lo lanzo a un costado, una ducha fría es lo que más necesito en estos momentos. Cierro la llave del agua, envuelvo mi cuerpo en la mullida toalla azul que encontré y salgo a mi habitación. Jacob ama fastidiarme, le desespera que yo no caiga a sus pies con facilidad, le molesta no ser el centro de mi atención y a mí molesta ser el centro de la suya. Ahora estoy atrapada en este lugar con él, no tengo a donde huir y ya me demostré a mí misma que sí puedo caer con facilidad ante él, lo cual es humillante. He pasado tantos años resistiéndole, tratando de ser inmune a Jacob Newman, que darme cuenta que le basta unas miradas y unas palabritas, para lograr besarme, es humillante. No quiero ser un juguete, no quiero ser el juguete de un imbécil, solo espero tener la suficiente fuerza como para resistir a su próximo movimiento. Termino de vestirme, seco mi cabello y lo amarro en una coleta. Una parte de mí se siente nerviosa por volver a ver a Jacob, otra parte de mí quiere volver a verlo para darle un golpe en las pelotas. Quito esos pensamientos de mi cabeza, lo más seguro es que le guste ser golpeado en las pelotas, después de todo él fue quien dijo que le gustaba que fuese agresiva con él ¡j***r! ¡Jacob está loco! Es un imbécil, un grandísimo imbécil que está logrando tenerme a su merced… como quisiera tener a Ashton conmigo para resistir el verano. — Al fin apareces — alzo la mirada, Jacob también se ha cambiado el traje de baño y ahora luce una camisa con los primeros botones abiertos, dejando a la vista una parte de su pecho velludo — Estaba a punto de ir a buscarte — Que bueno que no fue necesario Mascullo, cruzándome de brazos, él vuelve a esbozar esa sonrisa burlona. — Bella dama — Jacob toma una silla, ruedo los ojos — Solo intento ser amable contigo, Anya — Sí, claro — me siento en la silla, él la acomoda — Eso fue precisamente lo que estabas intentando hacer en mi habitación — Jacob se sienta frente a mí — Ser amable conmigo… — Que bueno que lo admitas — No he admitido nada… Jacob suelta una risita, sus manos estás a unos milímetros de las mías. — Pero tampoco has dicho que te haya desagradado… — sonríe de forma burlona — Y ni te atrevas a mentir, porque sé perfectamente qué es lo que está cruzando por tu mente — ¡Oh! — tomo mi vaso con agua — Ahora lees mentes… — Te sorprendería — sonríe de lado — Te conozco tan bien que sé qué es lo que estás pensando — Y según tú ¿Qué es lo que estoy pensando? Le miro con una ceja alzada. — Que te ha encantado besarme — no contesto — Y que una parte de ti se siente enfadada porque… — toma su lata de cerveza — Le gusta pensar que es distinta a las demás… — suelta una risita — Y sí, lo eres, de cierta forma, eres distinta a muchas chicas, pero al final… — le da un sorbo a su cerveza — Todo siempre cae por su propio peso… — ¿Qué quieres decir con eso? Pregunto, mirándole fijamente. — Anya… — susurra, acercándose a mi rostro — Me encanta tu inocencia… — sonríe, no me alejo — Yo caigo por ti a diario… — comienzo a temblar — Y tú caes por mí… pero te resistes… — Eso no es cierto… Susurro, sintiendo su aliento rozar mi rostro. — Sabes perfectamente que sí lo es… Su rostro está cada vez más cerca del mío, no hago ni un ademán de querer moverme… — Basta… — No te resistas… — lleva una mano a mi rostro, posando su frente sobre la mía — No lo hagas… — Basta… Repito, pero él no me hace caso. — ¿En serio quieres que me detenga…? Susurra, rozando sus labios con los míos. — Sí… — contesto, alejándome por fin de él — Iré a mi habitación — me levanto de la mesa — Almorzaré ahí — Quiero que almorcemos juntos — No me interesa lo que quieras — nos miramos fijamente — Solo déjame en paz — Está bien — se cruza de brazos — Por hoy…
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