Capítulo 6.

1551 Palabras
“Toc, toc, toc” es el sonido que Eliza escucha en este momento desde el otro lado de la puerta, melisa esta furiosa por lo que les dijo frente a sus invitadas. —¡Abre esa maldita puerta Eliza! — le grita furiosa, pero Eliza no le hace caso y simplemente ella esta tirada en la cama escuchando como melisa esta que revienta de la ira. —Creo que deberías irte a tu cuarto a descansar y simplemente dejarme en paz melisa. — le dice desde la cama. —¡Juro que esta me la vas a pagar! — le grita ante de irse y dejar de tocar la puerta como una loca. Eliza sabe que de alguna manera esta situación le traerá problema con Andrew y querrá tomar represalia por lo sucedido, pero después de todo lo que le ha sucedido y de la manera tan horrible que la tratan ella no cree que puedan hacerle cosas peores de la que ya le han hecho. Eliza no supo cuando sucedió, pero ella se quedó dormida y despertó tarde en la noche, ella ha dormido por varias horas y el cansancio que tenía era bastante grande que durmió varias horas. Cuando salió de su cuarto no había nadie en la casa por lo que se sintió afortunada a ya que no tendría que soportar a melisa. Ella fue a la nevera y busco un vaso con agua y se lo estaba tomando cuando escucho un ruido así que decidió esconderse en un pequeño cuarto que está en la cocina donde guardan los utensilios de limpiezas. Mientras ella se encuentra ahí escucha una conversación así que abre la puerta un poco para escuchar mejor. En ese momento Eliza se da cuenta que la persona que está hablando es melisa. —Necesito encontrar una manera de deshacerme de esa perra, ya no la soporto. — la escucha decir, pero no puede saber con quién es que está hablando o que es lo que le dicen porque es una conversación telefónica. —Yo soy la que debería ser la señora de la familia más poderosa de esta ciudad, pero esa estúpida está ocupando el puesto que me pertenece, por lo menos Andrew la odia y ni siquiera la llevara a la fiesta de mañana, sino que yo seré quien lo acompañe. — le dice melisa a la otra persona con la que está hablando mientras se sirve un vaso de agua, para luego irse. Eliza sale de donde se encuentra cuando se da cuenta que es seguro y que melisa no está en el lugar. Eliza toma algo de frutas de la nevera y se a su cuarto otra vez. En su cuarto ella cierra la puerta con seguro he intenta comer algo, no porque ella lo desee si no por el bienestar de su hijo, ella quiere que ese niño crezca fuerte y saludable. En este momento ella se siente terrible y el hecho de sufrir el desprecio de su esposo la hace sentir miserable. Después de llorar por varias horas tirada en la cama ella se queda dormida, y al día siguiente despierta tarde en la mañana. Ella se prepara y sale de su cuarto para buscar algo de comer y salir al jardín a respirar aire fresco. Cuando baja a la sala ahí ve a melisa feliz abriendo algunas bolsas de algunas tiendas lujosas. —Por fin apareces. — le dice mientras sostiene un elegante vestido en su mano. —¿Qué es lo que quieres? —Solo quiero que veas mis hermosos vestidos y las cosas que Andrew me ha comprado para asistir a la fiesta de esta noche. — Eliza la mira si expresión. —¿De qué fiesta hablas? — le dice siguiendo el juego. — Ups, acaso Andrew no te lo dijo, yo iré como su acompañante aun evento muy importante y tú te quedaras aquí encerrada. — le dice burlándose de su desgracia. —Y en calidad de que iras con él, porque la esposa soy yo y tu solo eres la querida. ya me imagino los periódicos en primera plana con una fotografía de ambos y en el titulo escrito con enormes letras Andrew Hamilton y su amante. —Eres una maldita perra, tú me lo quítate y ahora te atreves a burlarte de mí. — le dice melisa mientras tira el vestido que trae en su mano sobre el sofá. —No es mi culpa que esto allá sucedido y si no quieres que te recuerde que no eres su esposa solo déjame en paz. —Nunca te dejare tranquila. — melisa respira profundo antes de continuar hablando. — sé que estas molesta he intentas arruinar mi felicidad, pero no lo vas a lograr. Le dice y luego recoge todo y se va. Eliza sin darle más importancia a lo sucedido sale de la casa y se va al jardín a dar un paseo, llorar o enojarse no le hará ningún bien y tampoco podrá resolver sus problemas con eso. La tarde llego y Eliza se encuentra en su cuarto viendo televisión cuando recibe una llamada de del abuelo de Andrew. —Hola señor Hamilton. —Querida, me gustaría que vengas a mi casa, quiero que me acompañes a un lugar que tengo que asistir hoy. —Claro en una hora salgo para allá, solo déjeme prepararme. —No hace falta que te prepares tu ven como estas que aquí tengo todo lo que necesitas. —Ok, enseguida salgo para allá. — le dice y cuelga el teléfono. Eliza toma su bolso y se va a la mansión de los Hamilton. Cuando Eliza llega se encuentra con el abuelo en la sala que la está esperando. —Hola señor Hal… —No me digas señor y dime abuelo, si sigues diciéndome así me enojare contigo. —Está bien, abuelo. —Así me gusta. — le dice sonriente. —ven que ya todo está listo y solo falta prepararte. —¿Y adónde vamos? —Hoy te presentare ante la sociedad y todos sabrán que eres la nuera de la familia Hamilton. — le dice feliz y la lleva a un cuarto donde hay unas estilistas esperándola. —¿Pero y Andrew? —Olvídate de él y deja que ellas hagan su trabajo, yo me iré a preparar y en un rato vengo por ti. Dijo el abuelo y dejo a Eliza en manos de las espeltas que se encuentran ahí. Las cuales están ahí para peinarla y maquillarla. Cuando terminaron con ella, Eliza se vio en el espejo y no podía creer lo hermosa que se ve en ese momento. Su pelo está recogido en media cola y ondulado, el maquillaje que trae puesto no es extravagante, pero a la vez destaca las facciones de su rostro y la hacen ver espectacular. En el cuarto tienen varios vestidos para ella y Eliza elige un lindo vestido verde con mangas hasta los hombros, el vestido es largo y de falta amplia con pedrería en el corpiño, ella decide ponerse el vestido sola y les pide a las dos mujeres que se encuentran ahí que salgan, ella no quiere que vean sus golpes. Cuando lo tiene puesto le pide que la ayuden con el cierre y luego se pone unas sandalias plateadas junto con un bolso igualmente plateado. Cuando esta lista se ve al espejo sin podre creer lo hermosa y elegante que se ve, podría decir que tiene la apariencia de toda una señora. Ya lista ella sale del cuarto y el señor Hamilton la está esperando. —Te ves hermosa. — le dice. —Gracias. —Creo que podemos irnos. — dice y le extiende su mano. Los suben a la limosina que lo está esperando frente a la entrada y salen hacia el lugar que el señor Hamilton la quiere llevar. Después de un recorrido de casi media hora llegan a un lujoso hotel donde hay una fiesta bastante elegante, cunado los dos llegan las personas en el lugar se quedan mirándolos incluidos Andrew y melisa quienes no pueden creer que ella se encuentra ahí y acompañada del patriarca de la familia. El señor Hamilton camina con Eliza del brazo hacia donde está su nieto y su amante, rápidamente Andrew suelta el brazo de melisa y se aparta de ella al ver a su abuelo. —Andrew. —Abuelo, no sabía que vendría. —Recibí la invitación y decidí asistir y así presentar a tu esposa a la sociedad. — le dice y Melisa mira a Andrew, pero este no le presta ninguna atención. Eliza ve a Melisa que se encuentra fuera de sí y enojada, lo que la hace sentirse satisfecha al arruinar lo que sería su gran noche. —Si hubiera sabido que eso era lo que usted quería hacer hubiera traído yo mismo a Eliza a la fiesta. — dice Andrew algo inquieto ya que sabe que su abuelo en cualquier momento le sacara en cara haber llevado a la amante y no a la esposa. —Ya no importa lo que no hiciste, ahora lo que importa es lo que harás. — le dice y le extiende la mano de Eliza la cual Andrew toma sin vacilación y se coloca a su lado ignorando por completo a Melisa.
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