Eliza esta tirada en el suelo con un profundo dolor mientras Melisa disfruta de su desgracia.
—Andrew, déjala, no vale la pena que te enojes por culpa de una mujer malvada como ella. — le dice Melisa y Eliza la mira sin poder incrédula, aunque su actitud no debería sorprenderla ya que es una mujer manipuladora.
Hubo un tiempo en que la considero como su propia hermana, e incluso estuvo dispuesta a sacrificar su amor por la hermandad, pero al final de las dos ella nunca fue sincera.
—Dices que soy una mujer malvada, pero y tú ¿Qué eres? — le dice mientras trata de soportar el dolor que siente en ese momento.
—¿Por qué me tratas así cuando yo he sido buena contigo? Tu para mí siempre ha sido como mi hermana— le dice Melisa mientras finge llorar. Andrew al verla la abraza mientras que su esposa esta tirada en el piso.
—Eres tan despreciable, ¿Cómo es que después de lo buena que Melisa ha sido contigo la tras así? — le reclama Andrew mientras abraza y consuela a Melisa.
Eliza se queda en silencio y simplemente observa el descaro de esos dos.
Adolorida y con la poca fuerza que tiene ella se pone de pies y se va, en este momento lo que le interesa es descansar un poco y mañana temprano ir al médico, el golpe que ella recibió fue muy fuerte y peligroso para él bebé.
Temprano en la mañana Eliza se levanta y se prepara para ir al médico, ya que anoche sintió fuertes molestia por el golpe que recibió y necesita asegurarse de que nada malo le sucede.
Cuando salió de la casa era bastante temprano así que, tanto como Andrew y melisa están aún en la cama y ninguno de los dos notara que ella ha salido, Eliza no desea que la vean y que le pregunten la razón de porque ella va a salir temprano.
Un taxi la vino a recoger en la entrada y ella subió al taxi y se fue al hospital.
Eliza es la primera paciente del doctor que la va a atender ya que está ahí desde temprano esperando su turno para ser atendida.
—Señora por aquí por favor. — le dice la secretaria del doctor. Eliza la sigue y entra el consultorio del doctor.
—Buenos días doctor. — le dice.
—Señora Harris, ¿a qué debo su visita? ¿ha tenido algún inconveniente con su embarazo. — le pregunta el médico.
—Ayer en la noche me caí y golpee mi costado y estoy preocupada de que le haya sucedido algo a mi bebe. — le dice con lágrimas en los ojos.
—Déjeme revisarla y comprobaremos con un ultrasonido que todo esté bien.
—Ok.
El medico reviso a Eliza y comprobó el estado del bebe aparte de que también reviso el golpe que ella tiene en el costado.
—Por lo que veo todo está bien, y con respecto a su golpe trate de tener más cuidado, le voy a recetar algunos calmantes que puede tomar y una crema para que el golpe se desvanezca lo más rápido posible.
—Gracias doctor. — le dice emocionada al saber de qué no le ha ocurrido nada a su hijo.
Cuando salió del consultorio ella decidió no regresar a la casa ya que no quiere encontrarse con Andrew y melisa, su única solución para ella en este momento es ir a casa de su amiga Rebeca Wilson, hacen algunos días que no la ve, tratando de evitar sus reclamos por aguantar tanto maltrato por parte de su esposo, pero ahora necesita ir con alguien con quien pueda hablar y ella es la única persona en quien confía.
Su amiga vive en una torre de apartamento en la ciudad así que no le que lejos de donde se encuentra y el taxi la llevo rápido al lugar.
Eliza toco el timbre y para su suerte su amiga abrió la puerta de inmediato.
—Eliza que sorpresa verte. — le dice Rebeca feliz de ver a su amiga.
—Hola Rebeca ¿Cómo estás?
—Yo estoy bien, aunque no puedo decir lo mismo de ti. — le dice dándose cuenta por la apariencia de su amiga que no le está hiendo bien.
—Necesito que hablemos.
—Claro, entra y no te quedes ahí de pie.
Eliza entra y se sienta en el sofá de la sala, mientras que su amiga va a la cocina y le busca una taza de té de manzanilla, ya que eso la ayudara para que se calme.
—Tomate esta taza de té que te hará bien.
—Gracias. — le dice y se toma un sorbo.
—Ahora dime ¿Qué es lo que sucede que te ves terrible?
Eliza respira profundo ante de hablar.
—Estoy embarazada.
—¡¿Qué dices?!— dice su amiga sorprendida.
—Como acabas de escuchar.
—¿Y Andrew que dice?
—Él no lo sabe.
—¿Y cuándo se lo piensas decir?
—No lo sé. — responde angustiada y suspira profundo.
—¿Qué es lo que sucede? — le pregunta rebeca dándose cuenta de que hay algo más que ella no le ha contado.
—Andrew me odia cada día más y ahora se ha llevado a melisa a vivir con nosotros ella también espera un hijo de él.
—¡No puedo creer que esa perra te haga eso! —exclama mientras se pone de pie enojada— y él es un hijo de puta, no sé cómo es que no lo dejas.
Eliza se queda en silencio mientras su amiga maldice a su prima y a su esposo.
—Mi vida es un desastre. — dice mientras las lágrimas ruedan por sus mejillas.
—Tienes que ser fuerte y dejar esta dañina relación atrás.
—Lo sé, pero no puedo.
—Ese maldito amor que siente es dañino y te va a matar.
A pesar de que es consciente de que su amiga tiene la razón ella quiere luchar por su matrimonio y hacerle ver a Andrew que ella es la perfecta para él.
Después de pasar la mañana con Rebeca ella decidió volver a la casa, cuando llego encontró a su prima con su grupo de amigas reunidas en la sala comiendo pastel, al parecer ellas vinieron a celebrar el embarazo de Melisa ya que hay varios regalos y cosas de bebe.
—Llegaste. —le dice Melisa sonriente.
—¿Qué acaso me vas a invitar a tu pequeña fiesta?
—No, solo me preguntaba dónde estabas, ya que esta mañana te estaba buscando para que me prepararas el desayuno. — le dice y todas se ríen de Eliza, quien la mira con desprecio a todas.
—Por qué tendría que prepararte el desayuno, acaso soy tu sirvienta, no eres más que la querida de mi esposo y yo soy la señora de esta casa y la familia. — le dice y todos se quedan en silencio.
—¡Eres una estúpida! — le grita Melisa.
—Como sea, disfruta la fiesta de bienvenida de tu ilegitimo hijo, lo que no sé es si el abuelo va a querer darle su apellido a ese niño. — le dice, y al ver la cara de melisa que esta roja de la furia se siente satisfecha con ella misma y se va a su cuarto