Capítulo 4.

1315 Palabras
Melisa llena de odio camino hacia donde estaba su Eliza he intento pegarle, pero ella fue más astuta y sostuvo su mano en el aire y evito de que ella la estrellara en su cara. — La verdad es como sal en tus heridas, verdad— le dijo Eliza mientras sostenía su mano y seguía forcejeando con ella. — ¡Calla maldita! — grito aún más enojada Melisa y volviendo más histérica. — Vete de mi cuarto y déjame en paz, porque si continuas aquí no respondo. — le dijo mientras soltaba el agarre que tenía en las manos de Melisa. — No creas que esto se va a quedar así, me la vas a pagar, ¡perra infeliz! — le grito mientras salía toda hecha una furia de del cuarto. Rápidamente Eliza fue al closet y busco un abrigo ya que estaba frio afuera y decidió ir a visitar su familia, ella tenía que saber la verdad y descubrir si es realidad lo que su prima le había dicho, ella no podía creer que la persona que ella consideraba como su madre no lo fuera, más sin embargo si resultara ser cierto lo que ella le había dicho, eso explicara la cierta indiferencia de su madre en diferentes ocasiones de su vida. Como no tenía auto ella tomo un taxi hacia la casa de sus padres y todo el camino se la paso nerviosa y angustiada, a pesar de no haber tenido la mejor relación del mundo ella la quería y era la única madre que había conocido. Cuando llego a la casa, algunos de los sirvientes se la quedaron mirando, su aspecto era muy diferente al que había tenido mientras vivía con su familia, ahora ella vivía en un lugar donde solo recibe maltratos constantes por parte de su esposo. Mientras caminaba por la casa se encontró al ama de llaves y fue hacia ella. —Señora Williams. — la llamo para que se detuviera y así poder preguntarle por sus padres. —¡Señorita! — le dijo feliz de verla, pero luego se corrigió así misma al recordar que ella se había convertido en la señora de una gran familia— disculpes señora Hamilton es una sorpresa tenerla aquí. —Señora Williams, no quiero ser grosera, pero estoy algo apurada y me gustaría ver a mis padres. —Los señores se encuentran en el jardín. Eliza le dio la gracia a la señora Williams y se fue al jardín, cuando salió afuera ella se dirigió al lugar favorito de sus padres en el jardín. —Mamá, papá. — le dijo a uno cuantos pies de distancian para que supieran de su presencia. —Eliza hija que bueno es verte. — le dijo su padre, más sin embargo su madre solo le dedico una sonrisa la cual no le pareció muy real. —Estoy aquí porque necesito hablar con ustedes de algo importante. —¿De qué quieres habla? — le pregunto intrigada la señora Harris. —No le voy a dar rodeo al asunto y voy a ser clara, ¿quiero saber si de verdad tú no eres mi verdadera madre? — pregunto, aunque la realidad es que ella le tenía miedo a la repuesta que le iba a dar. —¿Quién te dijo eso? — le pregunto su padre algo nervioso. —Melisa me o dijo. —Si es verdad, yo no soy tu verdadera madre. — le contesto sin rodeo. —entonces es cierto. — dijo con lágrimas en los ojos y sentándose en un banco en el que se encuentra en el jardín. —Hija, aunque ella no te allá dado a luz, es tu madre. — le dijo su padre tratando de consolarla. —¿Por qué no me lo dijeron? ¿Por qué tuve que enterarme así? — le reclamo. —Tu madre murió cuando naciste, no vimos la necesidad de decírtelo, esto no es una cosa del otro mundo, así que deja el drama. — le dijo la señora Harris visiblemente molesta. —Todo lo que creí en este tiempo era mentira, y las personas que pensé que era mi familia en realidad no lo es. — le dijo lloraran. —Eres una mala agradecida, como te atreves a decir eso, te crie como mi hija y dices que no somos familia. —Eso no fue lo que quise decir. —No tienes por qué explicarte, ya me quedo claro lo mala hija que eres. — le dijo la señora Harris y luego se fue enojada. El padre de Eliza solo miraba la escena sin decir nada. Eliza lo miro a la cara y el solo evadió su mirada. —No vas a decir nada. — le dijo esperando de él alguna repuesta a sus interrogantes. —Lo mejor es que te vallas y luego cuando este calmada hablamos. — le dijo su padre, para al igual que su madre adoptiva irse y dejarla ahí llena de dudas y sin la esperanza de conocer la verdad. Devastada y triste ella salió de la casa y camino por la calle pensativa y desorientada, cuando sintió el cansancio de su travesía paro un taxi y volvió a su casa. Cuando llego la casa estaba sola, Melisa no estaba al igual que Andrew, lo que fue un alivio para ella, ya que no era su intención soportarlos a ambos y escuchar sus insultos. Elisa se siente triste y cansada, enterarse que su madre no es la misma persona que ella había creído era todo este tiempo la ha dejado desbastada, pero lo que la hace sentirse aún peor es la indiferencia con la que ella la trato hoy. Elisa en ese momento se empezó a sentir hambre y a pesar de que se siente desanimada por lo que sucede, decide ir a la cocina y comer algo, ella ahora esta embazada y necesita proteger a su hijo. Ella fue a la cocina y en el refrigerador busco algo para ella comer, para su suerte el refrigerador está lleno de comida preparada por lo que solo tuvo que sacar lo que quería comer y calentarlo. Ella se encuentra comiendo lo que ha preparado cuando escucha la voz de Andrew gritando su nombre, lo que la hizo pensar de que algún problema tendría en ese momento con él. Rápidamente ella trata de comer lo más que puede antes de que ese demonio llegue a la cocina a buscarla. —Con que aquí estas. —¿Qué sucedes? — le pregunta asustada por la expresión que el trae. —Y encima te atreves a preguntarme que es lo que sucede, de verdad que eres cínica. —No te entiendo. — le dice y el camina hacia ella, por instinto Eliza se pone de pies y trata de escapar de él, pero él la sigue y rápidamente la toma del brazo. —Tu vienes conmigo. — le dice mientras prácticamente la arrastra hasta la sala. —No he hecho nada, ¡suéltame por favor! Me lastimas. — Elisa suplica una y otra vez, pero el continúa arrastrándola hasta llegar a la sala. Ahí está melisa sentada en el sofá llorando. —Ahora dime en la cara si de verdad no hiciste nada. — él le dice y Eliza se queda mirando a, Melisa, en uno de sus brazos ella tiene un moretón lo que enciende su alarma mentar y se da cuenta que todo esto es algo planeado por ella. —Andrew te juro que yo no he hecho nada. —¡Deja de mentir! — le dijo y le dio una bofetada. Eliza llorando se puso la mano en la mejilla y mientras Andrew la insulta ve a Melisa sonriendo desde el sofá. Esa mujer es una maldita, pensó mientras intenta ponerse de pie, pero Andrew le da una patada en su costado y ella cae al suelo revolcándose del dolor.
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