Rode Dicen que la esperanza es la último que se pierde ¿No? Pues ahora lo puedo confirmar, porque nunca pensé, que luego de tal revelación se realizara mi boda, algo tan irreal para mi vista pero qué pasó, y no podía estar más feliz. Ahora estábamos en la recepción, la alegría rebosaba por todos lados, y mis hermanos estuvieron en la ceremonia. Estaba feliz y con Patrick a mi lado, solo faltaban mis padres, para que mi alegría fuera completa, sorpresivamente, luego de la ceremonia, un abogado vino y trajo los papeles para que legalmente también estuviéramos casados. —¿Estás feliz? —pregunta Patrick dando un beso en mis labios. —No sabes cuánto. —Oh, sí lo sé —dice y yo río—. Lo sé soy irresistible. —Que humilde eres —espeto sarcástica. —Así me amas. —Cierto —digo levantánd

