Rode Marshall 2 meses después Dos meses después... Un día mi abuela me había dicho que la vida no tenía compasión con nadie, que la felicidad era un espejismo, y que todos buscábamos cosas en las que satisfacernos para fingir felicidad. Pero la realidad era que esta solo podía definirse por pequeños momentos, que se hacen perfectos cuando amamos, y hoy comprendía que el amor todo lo podía. El vestido n***o de mangas largas, liso y largo hasta el suelo me quedaba exquisitamente hermoso, los detalles en dorado le daban un toque elegante, se amoldaba a mí completamente, tanto que todas las miradas se enfocaban en mí al pasar, el maquillaje n***o con destellos dorados realzaba mi rostro y estaba realmente satisfecha. Estaba en una boda, y no, no mi boda, era la boda de Patrick con Tam

