Por la noche, Ginna llegó a cuidarme, ella llevaba unos bordados para hacer en la noche. ―Espero que no te aburras mucho conmigo ―le dije. ―Voy a bordar, dudo que me aburra. ―Si quieres ver televisión, no hay problema, no me molesta la bulla para dormir, al contrario. ―No veo mucha televisión, prefiero mi bordado y leer, así que también me traje algunos libros, para cuando me canse de bordar. ―Si te da sueño, puedes acostarte conmigo, la cama es lo bastante grande como para caber las dos. ―Ya dormí en el día, Francis, gracias. ―Igual, una siesta no está de más. ―Bueno, si me da sueño, me recostaré a su lado. Yo me dormí pronto, mientras Ginna bordaba una hermosa funda de cojín, ella también estaba preparando sus regalos de Navidad. Al parecer, todos allí se hacían regalos

