Desde ese día, la relación entre Elizabeth y yo no era de las mejores. Ella quería que yo le contara todo lo que sabía, pero ella no confiaba en mí, me quería mantener lejos de todo, que me dedicara solo a escribir. Edward, por su parte, confiaba en mí y si eso lo ponía en contra de su hermana, me apoyaba a mí. Para qué decir del resto, todos estaban a mi favor, cosa que le molestaba mucho a mi cuñada. Yo no confiaba en ella ni en sus buenas intenciones. Se suponía que les enseñaba a los demás a utilizar sus poderes, no obstante, todo se los hacía demasiado complicado y con unos conjuros muy difíciles de aprender, como me dijo Ginna en una oportunidad que quedamos solas en mi habitación. A Ian también lo mantenía aparte, según ella, él debía cuidarme, ¿cuidarme de qué?, se suponía que

