CAPÍTULO VEINTE Condujo sin prestar atención, mirando por su espejo retrovisor para ver si había luces intermitentes y manteniendo la ventanilla abierta para escuchar las sirenas. El aire frío que entraba por la ventana era lo único que lo mantenía en el momento presente. Esa oleada de realidad era como una bofetada, lo hacía enfocarse lo suficiente como para evitar que chocara el coche. Sin eso, podría estar perdido. Tan perdido como creía que estaba el patrón, ahora que no tenía oportunidad de completarlo. ¿Qué iba a hacer? Había fallado, iba a fallar. La noche todavía no había terminado, pero la policía había sabido dónde encontrarlo. Sabían dónde él atacaría a continuación. Todo había terminado. ¿Cómo iba a completar el patrón ahora? Colocó su direccional para detenerse a un lado

