Capítulo 5: Consejos.

1036 Palabras
Capítulo 5: Consejos. 【Zen Cannavo】 Después de perseguir sigilosamente a la chica me tuve que ir, por lo menos no me vine con la idea de que cualquier persona se le acercará para hacerle daño, me llamó mucho la atención y eso prende mis alarmas, a estas alturas del partido no me puedo poner pánfilas de pendejo detrás de una niña rica. Pienso que estuve demasiado tiempo allí parada afuera de la casa de esa mujercita, claro me desbordo la curiosidad de ver en donde vivía, la verdad esto no puede suceder y menos cómo para ser Todopoderoso, que ni siquiera ha decidido qué camino tomar o que puesto en la mafia elegir. Aunque soy el hijo mayor del jefe, eso no se dan tan sencillo, que mi padre me herede ese puesto, no, así no, son las cosas para yo optar por ese cargo, me tengo que ganar el respeto de muchos. No camine mucho buscando un taxi, y lo hice lo más rápido posible porque me acordé que mi clase de defensa personal la tengo en unos minutos, alcanzó a llegar y cuando llego a mi gimnasio. Estoy delante del entrenador que consigo tiene una expresión indescifrable a primera vista, sin embargo, por la energía que emana desde su interior se siente que está enojado y deduzco que es por mi retardo. —Tu padre quiere hablar contigo. — Demanda con un tono sumamente frío, el cual ya estoy acostumbrado escuchar por los incesantes regaños que me he llevado algunas veces de pequeño, y es que la verdad no tengo ese apodo de Todopoderoso por nada, me lo he ganado a pulso, siempre haciendo lo que me ha dado la gana y he estado donde me place. Me permite pasar por la puerta, la cual está detrás de él. Con unos pasos trato de visualizar el lugar y está completamente vacío, es decir, es un salón de paredes blancas, piso de mármol claro. Con algunas columnas de concreto pulidas y pintada a mano, miro hacia el techo que tiene una abertura circular por donde pasa una luz blanca con destellos dorados, es una luz Led que mi padre mando a colar allí, y la verdad me encanta esta decoración. Camino por el gran corredor buscando llegar a su despacho al final del pasillo observó la gran puerta de cedro pulido que lleva a su oficina, toco dos veces y no escucho que me diga que pase. Por eso no lo hago, mi padre es muy estricto en cuestiones de cortesías, sigo hacia el jardín para ver si por casualidad se encuentra allí. Y efectivamente se encuentra sentado, en este momento ha ganado mi intuición. Mi padre se encuentra admirando la belleza de su jardín porque es un fanático de las rosas blancas, que es la flor que mi madre adora, por eso, mando hacer un jardín para ella. «Siento que debo acercarme». Digo para mis adentros. Me encamino hasta quedar al lado de mi padre el cual no hace falta decir que se encuentra tranquilo y lleno de paz indescriptiblemente gigantesca, me siento a su lado en el banco esperando alguna orden o algún acato de su parte. —Zen, con alma tan dulce como la miel. — Lo dice en un tono de burla, está sonriente y me hace sonreír. Es lo primero que dice, ante sus palabras mi corazón da un vuelco, no se ha que va tal afirmación, pienso que le ha sucedido algo que yo no sé. —Padre…— Es lo único que puedo articular ante su presencia, de reojo veo que vuelve a sonreír y una alegría cala hasta lo más profundo de mi alma, pero no se lo doy a demostrar, puedo contar con los dedos de mi mano las veces que me le he podido acercar a mi padre de la manera más apacible posible. —No hace falta que digas algo, solo demuéstrame mucha atención a lo que te tengo que decir. — Ordena con voz suave, sin ni una pisca en mi ser de rechistar, acepto y me quedo en total silencio, suspiro porque no comprendo lo que está sucediendo, espero que detrás de toda esta ternura no venga un infierno, porque en este instante de tranquilidad no estoy atento a apalear ninguna actitud negativa. —Sé que tienes que esperar a que hagan todas las formalidades para tener la conversación que ahora vamos a tener en fin, quería decir que ya encontraste qué puesto de la organización te vas a unir. — Enuncia con precisión, frunzo mi ceño al no entender lo más mínimo que dijo. «¿Cómo que ya sé qué puesto me voy a dedicar?». Inquiero buscando una respuesta rápida para seguirle la corriente. Se ríe de una forma muy carismática, lo que no hace que me ofenda por no entender. —Lo sé, te he confundido discúlpame por eso, lo que quiero decir es que tú vas a hacer un duro en este negocio hijo, te he ido preparando no solo física, sino espiritualmente para atender todas las negociaciones de nuestra organización. Hijo, yo me encuentro feliz que tú seas mi heredero, ya sea respetado entre nuestro círculo social, aunque me han dicho por allí que hoy te distrajiste con una chica, me puedes explicar que sucedió — Me dice con cierta alegría, me quedo callado recapitulando todo lo que hice desde que conocí aquella chica. —Debes de tener sumo cuidado porque eres mi heredero y una mujer es el arma más letal que puede existir en el planeta tierra, nos hacen perder la cabeza y para poder volver a tener cordura nos cuesta mucho. Las mujeres son nuestro mayor vicio, un vicio que no queremos dejar, entonces hijo debes cuidarte de ese vicio, solo utilízalas hasta que de verdad consigas la que merezca que tú pierdas la cabeza — Me encuentro reflexivo antes las palabras de mi padre, obviamente fue Fen de chismoso, le vino con el cuento a mi padre que me dejo persiguiendo a esa muchacha, bueno yo ya no soy un niño y es como él dice debo de ir aprendiendo a tomar mis propias decisiones, comenzar a vivir como quien dice.
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