MAS QUE PROHIBIDO

1225 Palabras
Giselle — Definitivamente esto no es lo que pedí Lo escucho quejarse, ni siquiera hemos entrado a la oficina y el ya está renegando porque según no es amplia y la vista es horrible, el lugar es grande, el jardín se ve hermoso desde este piso pero don quejas refunfuña por todo. — ¿Realmente no le gusta?. — No. — Fue una de las oficinas de Don Isaías en algún momento. — El papa pudo haber estado aquí pero no me gusta. — ¿Sabes que hago con lo que no me gusta? — me pregunta y su mirada me hace parpadear varias veces. — Lo alejó de mí — responde. — Ni siquiera hay una máquina de espresso — definitivamente don quejas es perfecto para el. — La mandaré a pedir, ¿Dónde la quiere poner?. — Donde me dejes ponerla — me ahogo. !Joder! No aguantas nada. Lo escucho reír mientras siento que las mejillas me arden, estos comentarios no tendrían nada de anormal si no fuese porque me he acostado con él y disfruta de hacer esto miserable, por segundos me pregunto porque diablos acepte esto, pude haber renunciado, sería lo mejor sin embargo no puedo pensar más cuando escucho que me llama por mi nombre, es la primera vez que lo hace y tengo que hablar. — ¿Por qué lo haces? — me atrevo a tutearlo viendo que me invita a sentarme y lo hago. — Esto es un juego para ti ¿Verdad?. — Creí que podrías ser más profesional, Isaías dijo que lo eras — pone el mentón recto en sus manos cruzadas. — Lo soy, pero eres una eminencia de la publicidad en Europa, resulta que hasta abogado. ¿Qué haces aquí? — Si estás pensando que te sigo o algo así estás delirando, esto fue una coincidencia, yo ya tenía planes de regresar, nadie más que Isaías lo sabía, le pedí ayuda para vender mi empresa, necesitaba consejos y él me pidió ayuda para cubrir al departamento que quedó en el aire. — Pudiste haber rechazado eso. — Igual que tú — contraataca y me da rabia que tenga razón. — Me encanta la publicidad, olvídate de la carrera de abogado, solo la estudie para complacer a mi padre, seré el director de marketing y relaciones — hace énfasis en la palabra — públicas. — ¿Hasta dónde piensa llegar? — se me seca la boca mirando sus ojos fijos en mis labios. — Muy lejos Responde con esa seguridad que te abruma, bajo la mirada ante la suya porque me intimida tanto que nuevamente los recuerdos borrosos de esa noche aparecen haciendo que sienta calor, vergüenza y necesidad de recordar más, las ganas de preguntar que pasó esa noche haría que nos terminemos matando y me obliga a salir de mis pensamientos otra vez cuando me dice que no me va a pagar por ser una inepta. — No soy ninguna inepta, ¿Qué más quiere? — Muchas cosas — humedece sus labios. — Pero por ahora, repasa los conceptos del trabajo. — No necesito repasar, yo sé de esto — me da en el orgullo. — ¿Me puedes hablar de la relación que hay con lo que voy hacer?. Quiero escucharte — Lo lamento, dígame qué más necesita para hacerlo traer. — Necesito que hagas lo que te digo. Ordena poniéndose de pie, yendo a la pizarra led del lugar y haciendo un esquema improvisado de las funciones de cada puesto, lo miro y no entiendo hasta que me jala y me levanta para agarrar mi mano con cierta fuerza y poner el lápiz en ella, sus palabras diciendo que me quiere escuchar me hace apretar los ojos cuando otro breve recuerdo llega hacia mi y no se que hacer. — Las secretarias no hacen esto. — Te pagaré más. Respiro hondo y a pesar de todo hacerlo me emociona, ni yo misma me creo lo de la secretaria porque estoy estudiando para hacer los mejores diseños y estrategias de publicidad, casi nadie lo sabe pero aprendo porque quiero superarme así que me obligó a dejar de temblar y hago lo que me pide. — Ahora explica — esperaba una felicitación pero quiere más “Odioso” — El marketing va a permitir hacer un estudio de mercado para diseñar el servicio de acuerdo a lo que quiere el consumidor, la publicidad recibe toda la información para crear una campaña donde pueda hacer que lo que se vende sea atractivo para el público objetivo, la empresa tiene muchas marcas importantes y ahí es donde se cruza con el campo de relaciones públicas — me siento en la gloria. — Se debe encargar de mantener y hasta mejorar la imagen de la empresa a través de las estrategias que vaya a crear. — ¿Has estudiado verdad? — pregunta y dudo en responder. — Un poco. — Haz una demostración… No me mires así, te estoy pidiendo un cuadro estratégico no un baile erótico, ahora sí lo quieres hacer no me molesta. — !Dame eso! — le quitó el lápiz mientras sigue riendo. Es un engreído absoluto, intolerante y estúpido que le gusta avergonzarme eso es claro, imagino que un hombre como el también me considera incorrecta para su amigo, el mismo que lo llama hermano mientras el me jode la vida sin perder el tiempo para no olvidar como falle. Es un desastre y mi ego en parte tiene mucha culpa, el tiene la facilidad de ponerme en jaque y me dispongo a hacer lo que me pidió, me pierdo haciendo una estrategia improvisada y dudo, dudo de muchas cosas, nunca de mi conocimiento pero ahora sí, me quedo estática frente a la pizarra pensando en más de una cosa, entre ellas como mamá dice que gasto dinero en esta carrera, que estoy haciendo esto frente a un hombre demasiado importante y estoy bloqueada, me quiero sentar, decir que mejor lo hago sola y me erizo como gato cuando siento su aliento demasiado cerca a mi espalda, la voz le sale ronca y no me muevo, debería pero no lo hago. — Hazlo, sé lo que piensas — toma mi mano y mueve el lápiz en la pizarra. — ¿Y si me equivoco? — siento un nudo en el estómago. — De los errores también se aprende — sigue tan cerca. — Hazlo. Mueve mi mano haciendo que trace exactamente el mismo porcentaje que tenía en mente, me emociona más saber que teníamos la misma idea, me dice que esto está excelente y su cuerpo casi pegado a mi espalda me hace huir por razonamiento. — Bien — respiro con dificultad. — Eso fue muy bueno. — Tengo buena memoria. — Lo dudo — se abre un tanto la camisa con disimulo haciéndome ver lo poco que queda de los rasguños. — Señor — casi suspiró. — Puedes irte, mañana seguimos. — Gracias — agradezco a la vida y salgo corriendo de aquí con una firme decisión. “Necesito recordar cada cosa que pasó esa noche” Lauren dice que mis recuerdos quieren evadir la realidad y eso no puede seguir así. ¿Qué tanto pudo haber pasado? Necesito saber que tanto hicimos que no tuve un segundo de razonamiento ni me enteré que esto era y es más que prohibido.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR