REGRESIÓN

1352 Palabras
LAUREN — Me tienes que ayudar. — Por supuesto, adelante, estás en tu casa — le digo con sarcasmo a mi amiga que amo pero altera mi espacio. — ¿Qué te pasa ahora mujer?. Giselle, ya cálmate, soy psicóloga, por ti le he servido café a la insoportable de la modelo, deja el estrés que me empiezas a desesperar. ¿Qué pasó ahora? — pregunto fumando un cigarrillo relajada hasta que casi me atoró cuando me dice. — Soy su secretaria — me corta y me levanto para tomar su temperatura. — No estoy con fiebre — reniega nerviosa. — Pero parece que sí caliente. Mi amiga me mira como si todos los tornillos se me hubiesen salido y no es para menos, Giselle y yo nos conocemos desde la universidad, ella en secretariado ejecutivo y yo en psicología, aprecio que entre tanto hipócrita aristócrata de ese lugar ella haya sido lo más sincero y aunque los Smith son amigos de mis padres, ella sabe que mi lealtad y empatía están con ella. Mi amiga no es una mala mujer como algunas veces se ha dicho desde esa noche y si tengo que pasar por algunas reglas éticas para calmar su desesperación lo haré. — Así que el grandulón de ojos infernales te quiero sobre él — se le salen los ojos escuchando. — Es un decir — me río. — ¿Así te haces llamar psicóloga? Mejor me voy — se levanta y le tiro unas gotas de agua para que se calme. — Ya respira, tratar a un familiar o conocido es poco ético pero — sonrió y le muestro el diván — haré una excepción porque quiero detalles que no permito olvides. Ese hombre te enciende, no te culpo, parece un felino al acecho. — Me largo — me río aún más fuerte, le doy un té relajante y palabras de apoyo. Está inquieta pero va poniendo todo de su parte todo de su parte, un par de veces la regaño porque se arrepiente y le recuerdo que es ella quien vino hasta aquí porque ahora trabajara con el hombre que estoy segura es una tentación, mis técnicas vab funcionando, no es fácil pero poco a poco la tengo donde quiero y comienzo con la hipnosis de regresión. ¿Quién soy? — ya sabe que debe responder por ella. — ¿Quién soy? — Soy Giselle — responde con los ojos cerrados. — ¿Cuál es mi misión en la vida?. — Ser feliz y hacer feliz a las personas que amo. — ¿Te gusta tu trabajo?. — No. — ¿Por qué no?. — Porque me estoy estancando. Las preguntas y respuestas van por excelente camino, ella debe ser consciente de lo que responde pero al mismo tiempo no siente presión, es el inconsciente que habla sacando toda la verdad sin tapujos y así me va diciendo que ama a su familia, que ellos son su motivación, que su trabajo la frena porque le gustaría hacer y conocer más, que ama la publicidad y muchas cosas más. — ¿Qué pasó esa noche? — su cuerpo se tensa y cuento con ella para relajarla. — ¿Qué te pasó esa noche?. — Pelee con Mark. — ¿Quién es Mark? — mi novio. — ¿A dónde fuiste?. — A un club, al bar. — Ahora mismo estás en el bar, dime qué pasó. — Baile, tome mucho. — ¿Qué querías esa noche?. — Olvidarme de todo — se remueve pero no permito que sea consciente. — ¿A quién conociste ahí?. — A un hombre. — Describe lo que ves en él. — Sus ojos, hay mucha gente pero él le sac al menos más de una cabeza de altura a varios de ahí, lo veo, yo bailo, quiero que sea Mark el que vea que soy una mujer con ganas de más. — ¿Mark no lo ve?. — Él no está, nunca lo ve. — ¿Y el otro?, estás ahí Giselle, ¿Que pasa con el?. — Lo estoy viendo, sigo bailando pero sus ojos me causan nervios. — ¿Te da miedo?. — No, me da calor. — ¿Qué más pasa con él? — Me mira, me mira tanto que tampoco lo puedo dejar de mirar, hay demasiado ruido, música, estoy pidiendo que sea Mark el que venga pero no lo hace, él se quedó con la otra y alguien me agarra la mano — se desespera. — ¿Es él? — No — se remueve. — Un hombre, el barman dice que baje, yo no quiero, pero insiste, un hombre me toma de la mano pero ahí está el grande con ojos intensos, está frente a mí — se está desesperando más. — Todo está bien, es la noche, hace calor, es la fiesta… ¿Qué hace ese hombre?. — Me mira, el otro me pide permiso para tomar mi mano, el hombre grande no, el se pone frente a mí, aún estoy parada en la barra, sus ojos me dicen que el me ayuda, sus labios rosados no se abren pero me está recorriendo las piernas, no me ofrece la mano, me ofrece todo el cuerpo y me prendo de sus hombros anchos cuando me agarra de las caderas para bajar. — He bajado. — Muy bien… ¿Es grande? — Muy grande, no le estoy dando las gracias, me río, es gracioso cuando me dice que ellos se pierden el espectáculo, siento que el piso se mueve. !¡Es muy guapo! — me río al escucharla pero debo ser profesional. — ¿No es Mark verdad?. — No, Mark es alto y rubio, tiene ojos lindos yo quiero que sea él pero no es, este es más grande, más fornido, huele a muy bien. ¿Te gusta el olor?. — Mucho. — ¿Te está diciendo algo?. Giselle responde que si, todo lo que dice es como si fuese el presente, de eso se trata esto, hay instantes en los que se sobresalta pero no dejo que la moral la ataque mucho menos cuando habla del momento, no estoy siendo objetiva pero no me importa, mi amiga cuenta cómo hablo con él y es que la hizo reír en una noche donde se sentía muy mal, ambos hicieron una competencia y ahora que sé quién es definitivamente no lo veo haciendo cosas así pero Giselle lo relata muy bien, la conservación sube de tono cuando el halaga sus ojos, ambos han quedado fascinados con eso y hasta yo tengo calor. — Entonces… ¿Están apostando la talla de tu brasier?. — Si, no se cómo sabe que con C, pero me quema la cara, se está acercando mucho, dice que sus manos pueden ser mejor que un centímetro, tengo calor. — ¿Él te da calor?. — Y un beso, !Joder!, está besando mi hombro, mi mejilla, vestido se baja un mínimo, abro mi cuello, le doy espacio, lo roza y no deja de mirarme !Ah! — jadea diciendo que él la pega a su cuerpo. — Se va, es otro estúpido que me deja — está frustrada. Espera no, está regresando, ha pagado la cuenta y me dice que nos vayamos. — ¿Te vas?. — No debo, no es Mark pero quiero que sea él. — Respira, piensa bien ¿Sabes que él no es Marki? — No… — ¿No sabes?. — No es Mark. — responde y estoy sorprendida. — ¿Te ha dicho su nombre?. — No, solo me dice que tengo unos ojos hermosos y se verán más grandes cuando esté dentro de mí, me voy. — ¿Te vas?. — Lo alejo de mi pero se ríe y me toma fuerte de la nuca para besarme, no quiero pero me está jalando un poco el cabello, carajo me está dominando, su lengua está en mi boca y estoy perdiendo fuerzas, sus ojos me miran con tanta intensidad, lo estoy besando también, mierda me muerde el labio y me agarró de su camisa. Me voy a ir con el.
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