CAPÍTULO VII Meta permaneció en su dormitorio. No tenía deseos por el momento de hablar ni con Richard ni con Natalia. Sólo deseaba pensar en el Príncipe. Se preguntó si el caballo que montara aquel día estaría muy cansado. Las doncellas le llevaron el baño. Cuando estaba ya lista, se mantuvo sentada ante el tocador, temerosa de bajar al salón y de lo que pudiera escuchar. Y más temerosa aún de que el Príncipe hubiera abandonado la casa sin hablar con ella ni despedirse. El último pensamiento fue tan doloroso, que la obligó a ponerse en pie, cruzar la habitación y salir al corredor. Fue entonces cuando vio al ayuda de cámara salir del dormitorio del Príncipe y comprendió que sus temores eran infundados. Mas como habían sido tan intensos, por un momento se sintió débil, casi como

