―Señorita VanDhel. ―Saludó él tendiéndole la mano. ―Finalmente, ha tenido la decencia de recibirme. ―Su prepotencia amargó a Blue. ―Bueno, digamos que he estado muy ocupada y usted no es relevante. ―Michael endureció el gesto, ella habla con un francés perfecto, mejor del que recordaba. ―Su voz no suena igual. ―Señaló lo evidente. ―¿Qué sabe usted de mi voz? ―Cuestionó ella. ―No olvide que no cruzamos más de diez palabras. ―Con un porte elegante y de superioridad se sentó en su sofá. ―Y dígame, ¿Para qué estaba tan deseoso de verme? ―Lo miró a los ojos. ―Trabajaremos juntos, creí que sería bueno conocernos. ―Blue enarcó una ceja. ―He escuchado hablar de usted y su madre. ―El destello de arrogancia se alojó en el rostro de Michael. ―Y creo que son peores de lo que imaginé. ―La seriedad

