El resto del trabajo fue silencioso. Entendía que Charlotte tenía tanto carácter como lo tenía André, y quizás eso les hacía estar siempre el uno con el otro.
—Te noto bastante distraída el día de hoy. ¿Sucede algo?—Preguntó Charlotte moviendo su silla hasta aproximarse a mi.
Yo solo sonreí de lado y negué.—Todo bien, Charlotte.—Y ella se alejó una vez más.
Pero mis pensamientos viajaban por toda la oficina, y mi mirada me pedía a gritos observar a André teclear, escribir y simplemente respirar.
Supongo que dejaba de tener cuidado y lo obvio llegaría.
—Es muy ardiente, ¿no es cierto?—Preguntó Charlotte sorprendiendome una vez más.—Tranquila, es mi esposo, sé que tiene muchas mujeres tras de él.—Continuó.
—Lo siento, no era mi intención incomodar con ésto. Prometo no hacerlo más.—Dije dejando de mirarle y dejando mi mirada fija ante el ordenador una vez más.
Ella entonces rió y dejó sus manos en mis hombros con delicadeza, y una vez más, un simple toque dejaría mi cuerpo lleno de escalofríos.—Te dije que tranquila, Talia. No sucede nada con que observes a mi esposo.—Insistió.
Pero él se pondría de pie y de manera inmediata caminaría hasta donde nos encontrobámos.—¿Sucede algo?—Preguntó sin despegar su mirada de Charlotte.
—No lo soporto más.—Confesó Charlotte. Las luces de advertencia se prendieron para mí. Sería despedida.
Pero en su lugar, André solo sonreiría y se acercaría hasta besar a su esposa.
—¿Sucede algo que no entiendo?—Pregunté poniéndome de pie, pero mi cuerpo sería tomado con delicadeza hasta volver a mi posición anterior.
—Tranquila, Talia. No sucede nada malo, solo queremos conversar contigo.—Susurró Charlotte poniéndose ante mi.
Yo respiré hondo y le miré confundida.—Ésto realmente me está asustando.—Confesé.
Ambos rieron y se pusieron al lado del otro, su mirada penetrante chocaba con la mía.—¿Conoces sobre relaciones abiertas, poligamia y variedad de situaciones en una relación, Talia?—Preguntó Charlotte sentándose sobre su escritorio sin despegar su mirada de mi.
—Supongo que sé lo poco que he visto en películas y videos. ¿Qué sucede con ello?—Pregunté confundida una vez más.
—Todo bien hasta allí, pero ¿Cuál es tu opinión ante eso?—Insistió una vez más Charlotte. André por su parte, observaba todo sonriente y en silencio.
—Supongo que... No sé, cada quien vive su vida a su modo. ¿No?—Solté sin más.
—Eso es muy cierto, Talía. Pero todo éste interrogatorio va hacia un solo lugar y espero que entiendas sin sentirte presionada.—Continuó.—André y yo tenemos una relación bastante peculiar, algo muy diferente al resto de las parejas que quizás conozcas.—Acabó por decir.
—Pero ¿qué tengo que ver allí? Si es por mirar a André, en serio pido disculpas.—Me defendí y disculpé una vez más.
Pero André reiría.—No es eso.—Fue lo único que fue capaz de decir.
—Nuestra relación abierta se basa en normas diferentes, supongo. Nuestro propio estilo, por así decirle.—Continuó Charlotte.—André sale con chicas que son aprobadas por mí. Está en la libertad de hacer todo lo que quiera, siempre y cuando yo sepa todo antes del proceso.—Explicó.
—¿No te dan celos?—Pregunté de manera imprudente.
Ella rió.—Tengo mucha confianza en él y en mi. Este sistema nos ha servido durante mucho tiempo.—Continuó explicando.—El día que te conocí en la oficina, me pareciste una chica increíble, y no hice más que comentarle a André sobre ti, por ello al tiempo cuando me aseguré que podías ser parte, él vino hasta aquí.—Continuó.—Sí, él coqueteó contigo y ya lo sabía. He sabido todo desde antes de suceder.—Siguió explicando.—Pero eso no es todo, André puede salir con chicas y muchas veces yo debo estar allí, inclusive durante el sexo, otras veces me uno.—Confesó.
Yo puse los ojos en blanco y me puse de pie inmediatamente.—¿¡Pero que dices, Charlotte!?—Pregunté un poco alterada.
Pero André se pondría de pie ante mi y me volvería a sentar, tomándome por los hombros y por la cintura, haciendo mi cuerpo entero estremecer.
—Hay muchas reglas dentro de éste mundo, Talia. Y me tomará mucho tiempo ir explicándote, pero la verdad es que siento el deseo que traen entre ambos y eso me pone inclusive a mi también.—Continuó.—No busco ponerte incómoda, solo quiero que entiendas el tipo de relación que llevamos y si alguna vez quieres formar parte debes saber el resto de las reglas.—Explicó.
—¿Me dices que sabes que tu esposo me quiere follar y no te molesta?—Pregunté sin más.
Ambos rieron.—Él solo no es quien quiere follar, tú también te lo quieres follar a él.—Continuó Charlotte.—Hablemos sin rodeos, Talia. Puedes pensarlo y hacer muchas preguntas si quieres, ninguna nos da miedo o nos ofende, es el estilo de vida que decidimos llevar.—Continuó.
Yo solo respiré hondo y los miré a ambos.—¿El día del traje?—Pregunté mirando a André.
—Ya lo sabía.—Respondió Charlotte.—Era una prueba y pasaste, Talia.—Continuó diciendo.
—¿Cómo pasé?—Pregunté inocente.
Pero ahora Charlotte dejaría de hablar y André tomaría el mando. Caminaría lentamente hasta mi, pasando sus dedos con sutileza sobre mis brazos y finalmente tomando mi cintura, hasta llegar hasta mi oído y finalmente susurrar.—Porque nunca dijiste que no.—Explicó.—Vi tu respiración y tú posturas esas veces, sentías eso que yo sentía por ti.—Dijo acercándose a mis labios.—Quieres follar tanto como quiero yo.—Confesó.
Se alejaría una vez más y se pondría de regreso junto a Charlotte.—¿Cómo te hace sentir eso?—Pregunté a Charlotte.
—Me excita.—Explicó.—La verdad, justo ahora, quisiera ver cómo André te folla sobre el escritorio.—Confesó.—Pero no conoces el resto de las historias y no sé si estás por salir corriendo de la habitación.—Se excusó.—Así que irás a casa, lo pensarás y estaremos listos para responder todo tipo de preguntas.—Susurró.
—¿Me verías follar con André? ¿Tú y yo alguna vez...?—Pregunté.—¿Otras veces los tres?—Insistí.
—Sí. Hay mucho con qué experimentar, Talía.