El vuelo fue silencioso, pensaba en André, pensaba en Charlotte y pensaba en ese acuerdo sin sentido que Julián había dejado para André. ¿Por que ayudarlo después de todo? Para mí no tenía sentido alguno, aunque podía pensar en la probabilidad de tenerlo controlado, saber sus pasos y mantenerlo muy lejos de mi. Sabía que de las pocas veces que Julián mostraba un comportamiento irracional y celoso, era solo cuando de él se trataba. Y lo entendía, mi historia con André no había sido sencilla y él lo sabía, lo sabía más de lo que debería admitir. Julián perdía su mirada en el ordenador y la ventana, todo estaba claro, era de mañana y el sol salía más intenso que nunca. Las azafatas sirvieron dos tazas de café que recibimos con alegría, la verdad ambos íbamos perdidos en pensamientos q

