NARRA JULIÁN SHARMAN Poco a poco ella fue abriendo aquella caja, no se había equivocado, un automóvil estaba ahora justo al frente esperando por ella. Dentro una pequeña llave la esperaba. —¡No me equivoqué!—Gritó tomando la llave de aquel automóvil y acercándose a mi. —Ya es momento de que tengas libertad de moverte por la ciudad, Talia.—Avisé sin cuidado. Ella sonrió y me envolvió en sus brazos rápidamente, dejando besos por mi rostro sin dejar de reír. —¿Dónde está? ¿Ya puedo verlo?—Preguntó saltando rápidamente. Yo miré mi reloj, hora exacta, los chicos ya debían haberlo traído.—Sí, está afuera esperando por ti.—Dejé salir hasta verla correr fuera de casa. Tenía ahora 21 años, pero ante mis ojos, Talla siempre sería una niña inocente. —Hermano, en serio pensé que era e

