Por una razón que desconozco, ese hombre detrás de los barrotes de hierro me odia. Nos odia a mí y a mí bebé o eso es lo que creo.
Cada día que pasa temo que de alguna manera se rompa lo que nos separa de él , ya que todo el tiempo intenta de romper o abrir sus restricciones .
Y más aún cuando mí hijito llora pidiendo algo o se queja . Debo hablarle a mí bebé en susurros por miedo a que aborrezca mí vos.
Aveces e tratado de mirarlo para ver su apariencia física, pero la obscuridad que lo rodea solo me permite ver que es un hombre muy grande y alto con cabello corto y sobretodo muy fuerte.
En mí mente pienso que tal vez, solo tal vez, ese hombre es el papá de mí bebé y que por ese motivo nos tienen juntos aquí en esta celda pero no entiendo para que si ese hombre solo está ahí quieto solo moviendo cadenas.
Yo no lo obligaría jamás que esté a nuestro lado o se responsabilice de mí bebé, nunca lo haré sí alguna vez salimos de este lugar. Por el principal motivo que es un ser desconocido del mundo normal y por lo tanto de la vida.
.......................
El tiempo pasa y mí hijo crece cada vez más y sano.
Lo recuesto a mí lado y se gira para ponerse vientre abajo y tratar de gatear, yo sonrió feliz por sus logros para luego abrazarlo y llenarlo de besos por todo su rostro causando que él también ría conmigo. esos momentos son las felices para mí y los aprovecho al máximo cada vez.
Con respecto a el hombre ayer lo sedaron para luego llevárselo, y desde entonces no lo han traído.
La verdad deseo que no lo traigan porque mí bebé y yo sin él estamos tranquilos sin su incomoda presencia. Ojalá no lo traigan de nuevo, me da tanto miedo que no puedo ni siquiera dormir y aún menos mi bebé.
Cuando los guardias lo llevaban en la camilla pude lograr ver como era físicamente. Estaba vestido solo con un pantalón tipo pijama de hospital, tenía grandes músculos y el pelo corto y su cara llena de cicatrices y rasguños, se podía notar que era un luchador o algo así por los golpes en su cara y en sus brazos y puños de color morado n***o .
No logré descifrar si es el papá de hijo, tal vez no lo sea.
....................................
Estábamos durmiendo cuando unas luces rojas se encendieron y una sirena también.
Los muros vibraban como un temblor o explosión en algún lugar, tomé a mi hijo en brazos y me envolví en una manta para acurrucarme en un rincón y esperar a que todo pasara.
Y tan solo pasaron minutos hasta que todo se calmó.
Las puertas se abrieron y los guardias entraron llevando a rastras el cuerpo del hombre grande inconsciente y sangrado.
Lo tiran al piso para luego patear cuerpo inconsciente con fuerza. Salen y nos dejan solos.
Yo me hago más bolita en mi rincón mirando hacia el hombre en el suelo preguntándome si seguirá vivo o no.
Siento otro ruido y miro hacia mi puerta donde por ella entra un guardia.
" vamos, levántate y ven...."
Me levanto y doy solo 2 pasos.
" a.. adonde vamos...?"
" vamos con el doctor, quiere verte..
Me acerco a él para ir hacia la puerta, pero me detiene.
" deja el niño en tu cama, no lo debes llevar.. "
Abro grande mis ojos y niego.
" no lo puedo dejar no... Por favor.."
" ya déjalo ahí de una vez o te lo quito yo y me lo llevo... Tu elige.."
mis ojos se llenan de lágrimas y miro a mi pequeño.
" esta bien... Esta bien, lo dejaré, pero regresaremos pronto..? "
" y si te apuras lo aremos tu qué crees.."
suena irónico.
" lo siento..."
Beso a mi bebé que duerme y le pido a Dios que me lo protege hasta volver con él lo dejo sobre el colchón, camino tras el guardia.
Salimos a fuera donde hay otro guardia esperando con una camilla, miro al guardia que entró por mi y al hacerlo ciento un pinchazo en mi brazo provocando que a los segundos vea n***o y nada más que obscuridad.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.