Llegó el ansiado fin de semana, Juan y su mamá esperaban a Amelia pues irían en el auto de ella, se podía sentir en el aire que ese viaje tenía algo especial.
—¡Hola doc!—dijo Juan muy entusiasmado
—¡Hola! ¿Están listos para conocer Santa María?
—Muchas gracias Amelia por llevarnos, he visto que es un lugar maravilloso, con mucha historia...
—Sí la verdad que es un lugar muy agradable, ideal para pasar un fin de semana.
Luego de 4 horas de viaje, finalmente llegaron al hotel, en su entrada tenía unos pequeños cuadros que retrataban la tragedia de Esperanza y Rodrigo.
—¡Amelia mirá!—señalando un retrato de Esperanza.
Amelia quedó visiblemente sorprendida al notar su increíble parecido sólo que Esperanza tenía el caballo n***o, oscuro, que resaltaba aún más sus ojos color miel, al lado había un retrato de un muchacho, cabello medianamente largo atado con una prolija cola de caballo, ella observaba sus ojos, sabía que no era Rodrigo, a pesar de que sólo en sueños lo había visto, guardaba su mirada en sus recuerdos.
Julia se quedó en el hotel a descansar, mientras ellos salían a conocer el lugar, decidieron que lo más conveniente era ir al museo pues allí estaba toda la historia de la familia.
—Amelia, aquí dice que Rodrigo si estaba comprometido con Esperanza—dijo Juan leyendo el epigrafe de un cuadro.
—¿Qué sucedió entonces?
—Mmm... No hay detalles de lo que les sucedió.
—¿No debería haber un encargado o algo así?—preguntó decepcionada.
—¿Me buscaban?—se escuchó una voz de fondo.
Amelia sentía que de alguna manera conocía esa voz, cuando lo vió, sintió que lo conocía desde hacía mucho tiempo. Ella no estaba conociendo a alguien, más bien sentía que estaba reconociendo a alguien que quizás ya conocía desde hacía muchas vidas atrás...