Amelia recorría ese museo que antes había sido la casa de la mismisma Esperanza, en esa gran biblioteca todavía estaban sus libros, observó y de repente seguida casi como una posesión hurgó detrás de esta y encontró un diario íntimo, su diario íntimo.
—¿Algo interesante?—preguntó Leandro, el encargado del lugar
—Estos libros definitivamente son increíbles—contestó nerviosa
—Hemos tratado de conservar todo lo mejor posible
—¿Eres un descendiente?
—¿De los Drumond? No, de ellos no
—¿Entonces?
—Tengo raíces Fader, la historia de esta tragedia despertó mi vocación por la historia
—Es de verdad impresionante, había mucho amor entre ellos
—Demasiado amor despertó envidia
—¿Envidia?
—El primo de Rodrigo, Cristian, siempre sintió recelos de él, y cuando conocieron a Esperanza, ellos tuvieron un flechazo de inmediato, Cristian sintió que nuevamente Rodrigo le quitaba algo. Muchos adjudican a Cristian el accidente de Rodrigo.
—¿Qué accidente?—preguntó asombrada
—Cuando volvían de un viaje de negocios, pasaron rodeando un risco, el caballo de Rodrigo resbaló y cayeron ambos. Todo el pueblo lo dió por muerto. Menos ella, Esperanza aún creía que él volvería.
Cristian para respetar la memoria de su primo y no jugar con la reputación de ella, tomó el papel de Rodrigo y se posesionó como el prometido de Esperanza
—¿Muy conveniente no?
—¿Usted cree que todo fue un ardid?
—No tengo dudas, Cristian tenía una obsesión con ella, no era amor
—¿Cómo está segura que no era amor?
—Soy psicóloga, estoy calificada para diagnosticar una obsesión, y lo que él sentía por ella se asemeja bastante a eso, la quería porque sabía que Rodrigo estaba interesado en ella, la quería como un trofeo
—No estoy de acuerdo, Cristian no interrumpió su relación, muchas veces se hizo cargo de asuntos, de negocios, para que ellos pudieran verse
—Se le impuso a ella como su prometido, no respetó su duelo, y cuando Rodrigo volvió, no hizo nada para que ellos estuvieran juntos, eso Leandro no es amor
—¿Y qué es el amor para usted doctora? Quien ama pelea, no se da por vencido
—¿Acaso es usted la reencarnación de Cristian?—preguntó Amelia confundida por su posición
—No creo en esas cosas, pero curiosamente, mis antepasados sí
—¿Cómo lo sabe?
— En la época de Rodrigo y Cristian, existía una mujer de nombre Carmela, ella tenía raíces indígenas, sus abuelos habían sido grandes chamanes, era una cultura que veía la muerte como un cambio de dirección, creían en que el alma reencarnaba en otro cuerpo. Esta mujer era tía-abuela de Rodrigo
Amelia pensó que en sus visiones no había visto a esa tía de Rodrigo, y sintió que tenía que saber más
—¿Ella estaba de acuerdo con la relación de ellos?
—Carmela amaba a Rodrigo, muchos dicen que luego de la tragedia ella lanzó un hechizo para que sus almas vuelvan a juntarse
—Un poco ilógico ¿no le parece?
—Eran otros tiempos, ella era muy respetada, era una mujer con mucho carácter, culta—dijo señalando un cuadro, en el que se podía observar una mujer de cabello gris y muy elegante
Amelia quedó absorta viendo el cuadro, esa mujer era la misma que la llamó "Esperanza" hace un tiempo atrás.