Miro su mano extendida, deseando nada más que ir con él. Pero no puedo irme, así como así. No así. —Necesito despedirme de mi madre —digo—. Y de un par de personas más. Tal vez pueda atrapar a mi hermana antes de que se vaya. Está molesta, y necesito- —¿Borrar su memoria? —La voz de Perseo es tranquila, pero puedo oír la impaciencia en el fondo—. Vamos. Vámonos. —No puedo. —¿Tengo que ir a buscarte, conejita? Pongo los ojos en blanco. No hay forma de ganar con él. ¿Y honestamente? No quiero pelear. No hoy. No después de todo. Así que voy hacia él, agarrándome a la parte superior de la valla como si realmente fuera a saltarla. No me deja. Unos brazos fuertes me rodean y me levantan del suelo, presionándome contra su pecho en un movimiento suave. Jadeo e instintivamente envuelvo mis

