Jade frunce el ceño como si estuviera siendo una molestia. —Sol- —No. No puedes echarme todo esto encima como si fuera mi culpa que me dejara cuando tenía cinco años. Acabas de conseguir que me sienta peor de lo que me he sentido en toda mi vida. —Bien —dice—. Tal vez entres en razón. La fulmino con la mirada. —Eres bueno haciendo suposiciones, ¿verdad? Entonces aquí tienes una idea. Tal vez mi madre se casó contigo, un hombre joven, para demostrarse a sí misma que podía hacerlo bien esta vez. Piénsalo, hijo de puta. Entonces me doy la vuelta y camino, no sin antes ver su rostro quedarse petrificado. Empezó una guerra. No tiene ni idea. Paso junto a un cubo de basura cerca del lote y levanto el ramo. Estoy a punto de tirarlo cuando veo el sobre metido debajo de la cinta. Lo abro.

