Capítulo 42

1058 Palabras

Miro a Perseo, esperando impacientemente una respuesta. Mi corazón late demasiado rápido para lo informal que intento parecer. Mantiene la mirada al frente, flexionando los dedos una vez contra el volante antes de volver a posarse. —Porque estoy certificado para llevarlo —dice. Frunzo el ceño, insatisfecha. —De acuerdo. ¿Pero por qué lo tienes en tu coche? —¿Dónde más debería estar? —¿Escondido en casa? Ya sabes. ¿En algún lugar donde la gente no pueda simplemente... verlo? Finalmente gira la cabeza para mirarme, con esa expresión ilegible de vuelta. La que me hace sentir como si me estuviera diseccionando, decidiendo si soy alguien que merece respuestas o simplemente otra persona a la que mantendrá a distancia. —Robaste mis llaves para entrar en la guantera —dice—. ¿Crees que dejo

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR