CAPÍTULO VEINTISÉIS Reece, O'Connor, Elden, Indra, Conven, Serna y Krog habían seguido a Centra, mientras él caminaba rápidamente por la base del Cañón, con sus pies embarrados en el fango al ir zigzagueando entre los árboles exóticos, con hojas de color naranja y azul turquesa brillando entre la luz del sol apagado. Los pies de Reece se pegaban conforme caminaban, haciendo que cada paso fuera un esfuerzo, y de vez en cuando había otra fuente termal que hacía erupción allí cerca, arrojando vapor y barro en el aire, llovían pequeños copos de barro y se pegaban a él. La cara y la piel de Reece ya estaban cubiertas de barro y con un residuo salado que se pegaba a todo. Se sintió apelmazado en capas, sentía que necesitaba darse un baño, como si se estuviera convirtiendo en parte de este paisa

