—Mierda, no… —masculló Ivonne, acercándose para abrazarla—. Te lo preguntábamos ahora porque se veía que estabas algo mejor. Lo siento, no pretendía hacerte daño ni recordártelo… ni lo que sea que haya hecho. —Has hecho que explote y eso está bien. Esta chica tenía demasiado guardado ahí dentro más lo que va a seguir si no dice algo de una vez. Meg se asomó por encima del hombro de Ivonne y miró a Kara con los ojos llenos de lágrimas. —Decir, ¿qué? —¡Pues lo que piensas! Mira, no sé qué coño ha pasado entre míster Sonrisitas y tú, pero me parece increíble que vaya con esa cara por todo el bufete mientras tú pareces un fantasma. Es evidente que si anda tan feliz consigo mismo es porque no se da cuenta de lo que ha hecho, y creo que deberías cantarle las cuarenta. No es normal que, de un

