4- NO SE PUEDE SER TAN DESCARADO

2144 Palabras
LIZZY Llego al trabajo sin mi padre, resulta que el hombre decidió que tiene cosas mas importantes que hacer con mi hija, en vez de venir a hacerse cargo de sus responsabilidades, últimamente está hablando de retirarse y dejarme a cargo del negocio y de verdad agradezco la confianza, pero no creo que ser la cabeza de la empresa sea algo que quiera hacer en un futuro cercano, le agradezco a mi padre todo cuanto ha hecho por mi, pero dejarme a cargo es una pésima idea. Me acerco al edificio de 7 pisos donde se encuentra la oficina y puesto de mando del todo poderoso Thor Barbudo Black, como lo llaman mis tías, estamos ubicados en el piso 6 del edificio de oficinas desde hace unos años, papá comenzó con un pequeño lugar con solo 2 empleados donde hacia trabajos de construcción y arreglos varios hasta que hizo crecer el negocio y lo convirtió en una empresa sólida con la que sacó adelante a sus 3 hijos y a la mujer que ama mas que cualquier cosa sobre la faz de la tierra, mi madre. Él dice que fue amor a primera vista, la vio por la ventana del restaurante donde ella trabajaba como camarera y quedó totalmente prendado de la mujer, la verdad yo creo que lo que realmente sucedió es que mi madre es muy hermosa, cualquier hombre se habría impresionado con su belleza y papá tuvo la suerte de ser compatible con ella, pero esa tontería del amor a primera vista, es absurda y ridícula y no existe, para la muestra el idiota que me embarazó. Estoy a punto de abrir la puerta de la entrada al edificio y alguien se me adelanta y la abre para mi, levanto la cabeza para agradecerle pero me encuentro frente a frente de nuevo al hombre por el que estuve en vela la noche anterior, William Ferrars, por mucho tiempo quise saber su verdadero nombre para poder localizarlo, pero ahora creo que no quiero que esté tan cerca de mi familia, aunque es bueno saber quien es realmente, así puedo materializar mi odio y rencor, se que él no tiene ni idea del impacto que conocerlo tuvo en mi vida y también se que no debo hacerlo responsable del resultado de aquella noche, pero, sigo culpándolo por mis malas decisiones, alguien tiene que ser el foco de mis rencores y ahora tiene un nombre y un apellido real. —Hola. — me saluda golpeándome de nuevo con esa sonrisa por la que estoy segura su papi pagó miles de dólares en ortodoncia y diseño, nadie nace con dientes así. Le devuelvo un “buenos días” entre dientes tratando de ignorar su presencia. —¡Oye! ¿Te conozco de algún lugar? — no se si es idiota o simplemente tiene problemas de memoria. —Mi madre organiza tu fiesta de boda, nos vimos ayer, no es que nos conozcamos realmente. — respondo ingresando al edificio y saludando al recepcionista con la mano. —¿Me estás persiguiendo? Porque parece que te veo en todos lados. — ruedo los ojos con fastidio y respondo en un susurro. —Ya quisieras, idiota. —¿Disculpa? — tengo una vena problemática y de verdad me encantaría darle una fuerte patada en las bolas y ver como se retuerce en el piso, pero tengo una imagen que mantener. —Trabajo aquí. — respondo caminando hacia el elevador. —¿Odias a los hombres en general o solo a mi? —pregunta caminando a mi lado. — Es un poco extraño, pero cuando te vi, me dio la impresión de que nos conocemos de algún lugar y no hablo de ayer, tu rostro se me hace muy familiar, trato de ubicarte, pero no se de donde te conozco. Sip, es oficial, voy a terminar golpeándolo en algún momento entre ahora y los próximos minutos. —No lo sé, nunca en mi vida te había visto. — me paro frente a el para que vea bien mi cara y mi expresión de odio. —Estoy seguro que te conozco de algún lugar, ¿a que universidad fuiste? — presiono el botón para llamar el ascensor y estoy tentada a recordarle de donde nos conocemos, pero eso traería repercusiones para las que no estoy preparada para enfrentar, así que miento. —Estudié aquí, en la universidad local, nunca he vivido fuera de esta ciudad, a menos que hayas vivido o estudiado aquí, no creo que nunca antes nos hayamos visto. — siento un cosquilleo en las piernas sabiendo que estoy a punto de sufrir un ataque de pánico, no sé por qué me siento así pero no quiero que me vea descolocada. —Es extraño, siento como si te conociera de hace mucho tiempo, pero mi mente no te ubica. — oprimo el botón del elevador una y otra vez molesta por estar tan demorado. —Quien sabe, a lo mejor me parezco a alguien que levantaste en un bar una noche de juerga. No quiero hablar con este hombre, no quiero que esté cerca de mi, me descompone totalmente su presencia. —No hago esas cosas, al menos no desde que estaba en la universidad. — ahí está, al parecer fue experto mientras estaba en la universidad en levantar mujeres al azar, encandilarlas con su encanto y voz melodiosa para luego desordenarles la vida para siempre. —Pensé que tu novia había dicho que estaban juntos desde la escuela, ¿admites que la engañaste? — sonríe y niega como si tal cosa, se nota que es un descarado sin vergüenza en toda regla. —Tuvimos una etapa en la que nos dimos un tiempo, necesitábamos un poco de espacio para replantearnos nuestra relación, queríamos cosas diferentes y no nos entendíamos, yo quería estudiar música y tocar en una banda de rock, y ella deseaba que tuviera una carrera respetable y pensara en nuestro futuro. — el elevador por fin se abre y entro rápidamente, pero el me sigue y no deja de hablarme. —discutimos por ello por meses hasta que entré en razón y tomé el camino que debía tomar, supongo que fue una etapa oscura que prefiero no recordar. Me siento ofendida de inmediato, supongo que fue lo mas practico para el, reprimir todo lo que ensuciaba su perfecta vida y todo lo que no deseaba recordar incluyéndome a mi. —Tengo un rostro común, supongo que es eso. — no quiero que siga hablándome, quiero que tome a su hermosa novia y se larguen lo mas lejos posible y nunca mas volver a verlo, pero no puedo decirle lo que pienso, si soy grosera solo voy despertar su curiosidad por mi comportamiento. —Tu rostro es todo menos común, y estoy totalmente seguro de que te he visto en otro lugar. Luego de un recorrido que me pareció eterno, el elevador se abre por fin en mi piso y salgo lo mas rápido que puedo, sin despedirme, sin mirar atrás ni por un instante, tengo una fuerte presión en el pecho y siento que me quedo sin aire, estoy sufriendo un ataque de ansiedad, siento que no puedo respirar, no estoy preparada para esto, lo desee tanto y por tanto tiempo, pero ahora que en verdad está sucediendo no quiero enfrentarme a los hechos, no quiero enfrentar a ese hombre, necesito tiempo para pensar que hacer y como voy a manejar la situación, estoy casi que corriendo cuando me meto en el baño mas cercano y me siento en el inodoro, trato de calmar mi respiración y me repito un mantra mental mientras inhalo y exhalo hasta que logro calmarme, me quedo ahí por un buen tiempo y cuando por fin logro poner en orden mi cabeza, me levanto y me miro al espejo cerciorándome de que me veo tranquila y perfectamente arreglada para comenzar mis labores. Salgo hacia la oficina de papá y casi me caigo de culo cuando veo al hombre que me atormenta sentado en la pequeña sala de espera. —¿Qué haces aquí? — pregunto desconcertada, ¿acaso me siguió y esperó que saliera para seguir torturándome? —Busco o Christopher Black, comenzaré a trabajar con el en un su nuevo proyecto de vivienda. No es posible… mi mente hace clic y entonces recuerdo que el estudiaba arquitectura en esa época, es el tipo que contrató mi tío, no es de la ciudad, todo viene a mi de nuevo y entonces comprendo por qué apareció de repente y por qué piensa casarse aquí. —El no está disponible. — respondo muy seria, quiero que se largue y no vuelva nunca mas. —Pero, tengo una cita con el, ¿sabes quien puede atenderme? — maldigo mentalmente mi suerte, pero debo ser profesional ante todo. —Supongo que esa persona sería yo, soy Elizabeth Black, mi padre es el dueño de “Las Vueltas de la Vida” y soy la encargada de la empresa mientras el no se encuentra. Disimulo mi molestia, pero por dentro maldigo mi suerte > le reclamo al Universo mentalmente ya que parece querer jugarme una broma muy pesada. —Eres el arquitecto que envió empresas Black. — no es una pregunta, porque la cosa es mas que obvia. —Si, estaré trabajando con ustedes mientras llevamos a cabo el proyecto. Le hago un ademan para que me siga a la oficina y al entrar siento como si el espacio fuera demasiado pequeño para los dos y el oxigeno no fuera suficiente para ambos. —Voy a tener que quedarme por un largo tiempo en la ciudad, por eso que decidimos casarnos aquí, mi novia no quiere esperar mas, dice que es el momento correcto. — me golpea el hecho que va a casarse pronto y que no sabe que ya tiene una hija conmigo, por el momento no sé lo que haré, pero creo que lo mejor es no decirle la verdad a cerca de mi hija. —¿La amas? — inmediatamente suelto la pregunta, me arrepiento por haberla hecho, no tengo filtro boca cerebro en este momento, pero me traicionó el inconsciente. —Supongo que si, ¿por qué, si no, me casaría con ella? — me gustaría decirle que las personas no siempre se casan por las razones correctas, pero honestamente no me importa su vida. —Lo siento he sido imprudente, no debí preguntar eso. La puerta se abre y el contador de la empresa y mi ex novio de la secundaria entra con un recipiente en la mano. —Hola Lizz, te traje un delicioso café, n***o, muy dulce como te gusta. — me molesta que no toque la puerta, siento que se toma atribuciones que no le corresponden, Trent fue mi novio en la escuela y el primer hombre con el que estuve, nos separamos cuando fui a la universidad, el quería que mantuviéramos la relación pero yo solo deseaba terminar mi carrera; el se fue a estudiar a otro estado y luego se convirtió en contador, ahora trabaja para mi padre, pero no pierde oportunidad para tratar de ligarme aunque sabe que no me interesa y seamos honestos, el tipo no me despierta ni un mal pensamiento, ni el, ni nadie, incluyendo al macizo de sonrisa matadora parado frente a mi en la oficina y que huele como si una botella de agua de cielo se hubiera derramado sobre el. —Gracias Trent. — digo tratando de fingir una sonrisa amable mientras se acerca y me entrega el café, va a besarme en la mejilla pero me aparto, no me gusta que nadie invada mi espacio personal sin mi autorización, sonríe amargamente y se voltea hacia donde está mi acompañante. —¿Tu, eres? — pregunta mirando al hombre con recelo, creo que se siente amenazado por William lo cual no entiendo el por qué, al fin y al cabo no somos nada y no le he dado motivos para pensar que algo puede volver a pasar entre los dos. —Es el arquitecto que envió mi tío Ben, estamos en una reunión en este momento y si nos disculpas tenemos muchos temas que tratar. —Lo siendo, soy Trent Franklin, contador de la empresa, Lizz, disculpa, no pensé que estuvieras acompañada, un gusto hombre, los dejo, tomate el café. Al salir William lo mira con una mueca de diversión en la cara y luego pregunta: —¿Es tu novio? —¿Que? — cuando caigo en cuenta de la pregunta me horrorizo no sé por qué.—¡Dios!, no. —Respondo automáticamente, pero luego me pateo mentalmente porque siento unas ganas inmensas de que crea que tengo pareja y que no piense que soy una solterona amargada y resentida con los hombres.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR