LIZZY
Miro al hombre frente a mi y no puedo evitar las sensaciones que recorren mi cuerpo al recordar su boca sobre mi piel, pensarías que luego de unos años y del alcohol que nos metimos aquella noche que pasamos juntos los recuerdos estarian borrosos, de hecho lo son en gran parte, pero hay momentos específicos que he revivido una y otra vez mientras me toqueteaba en la oscuridad de mi fría habitación pensando que eran sus manos...
Aprieto los ojos por unos segundo tratando de apartar esos pensamientos, ya no soy una chiquilla, soy una mujer adulta y responsable, debo ser profesional y ocultar estos sentimientos ridiculos que están surgiendo en mi de repente.
—Debes ir a recursos humanos para que preparen tu contrato y luego procederé a indicarte cuales serán tus funciones.
Digo muy seeia, él sonríe de medio lado y mi entrepierna se vuelve liquida ‐¿Qué diablos te pasa Lizzy?- me reprendo mentalmente, no entiendo que le está pasando a mi cuerpo, pensé que era medio frigid4.
—Lo que tu digas Jefa.
—Solo Elizabeth. —me centro en la computadora y no lo miro mas, si sigo así voy a terminar sin calzones.
—Tengo mala memoria, pero te aseguro que te he visto antes y cuando recuerde donde, vas a dejar de mirarme como si fuera un idiota patético.
Si él supiera que, cuando recuerde de donde nos conocemos, la vida de ambos va a dar un vuelco bastante grande.
Por momentos siento que estoy siendo un poco retorcida porque podría acabar con esta situación en este preciso instante, podría decirle quien soy y cambiar el rumbo de la vida de los dos y de la pequeña Jane, pero no es tan fácil de hacer como una pensaría, decirle la verdad implicaría reconocer ante el mundo, que él es el padre de mi hija, ustedes conocen bastante bien a mi papá, si se entera que encontré al que no debe ser nombrado nunca, podría desatar una tragedia de grandes magnitudes, porque el hombre es rencoroso y yo soy la niña de sus ojos, por ende Christopher Black es capaz de asesinar a William Ferrars porque piensa que el es un ser malvado que arruinó la vida de su pequeña niña.
Además, hay que tener en cuenta que tiene una novia de toda la vida con quien piensa casarse muy pronto, son muchas personas involucradas y el rumbo de sus vidas las que están en juego; por eso antes que nada debo pensar como voy a salir de este enredo sin lastimar a nadie, la novia de William no tiene la culpa de lo que sucedió y estoy segura de que será una de las mas afectadas cuando se sepa la verdad, soy una persona reservada, la gente pensará que me metí en su relación y que él la engañó conmigo, eso me destruiría moralmente.
William sale del despacho y va a la oficina de recursos humanos a presentarse para firmar su contrato y una hora después vuelve nuevamente donde estoy para comenzar sus labores, le muestro un cronograma de funciones que organicé para él y lo pongo al corriente de lo que hemos adelantado para las obras, trato de ser lo mas profesional posible así que simplemente me centro en el proyecto, mientras el me presenta algunas ideas, yo miro disimuladamente en el computador el archivo con su experiencia laboral y los proyectos en los que ha participado, no puedo negar que es realmente impresionante, el hombre sabe lo que hace, es un arquitecto brillante, supongo que por eso mi tío lo contrató.
Al medio día cuando no puedo soportar mas su presencia y ese olor embriagador a brisa y macho caliente tumba bragas, decido que es suficiente de tanta tortura, así que le digo que es hora del almuerzo y que nos vemos a las 2:00 pm de nuevo; salgo rápidamente de la oficina mientras decido ir a comer al restaurante de la tía Camila, necesito apoyo moral en estos momento y de seguro ella me calmará la ansiedad con comida deliciosa y grasienta. Camino hacia el pasillo para tomar el ascensor, pero cuando este se abre Britany la novia de William sale con una sonrisa de oreja a oreja y pega un chillido de emoción al verme, luego me toma por sorpresa dándome un abrazo efusivo y yo no puedo disimular la incomodidad.
—¡Elizabeth! Que alegría verte, vine a buscar a William para que almorcemos juntos. — voy a decirle que está en la oficina pero ella no me permite hablar. — deberías venir con nosotros, por favor Elizabeth, ven a almorzar conmigo y mi novio.
—Lo siento estoy bastante ocupada. — respondo de inmediato, en este momento no deseo una sesión de tortura viéndolos profesarse su hermoso y perfecto amor, puedo tener muchos defectos, pero la hipocresía no es uno de ellos.
—Por favor, acompáñanos.
Ruega haciendo pucheros, debo admitir que es muy linda y tierna, pero necesito una sesión de carbohidratos en privado para recargar energías y ella está evitando que lo haga.
—No conozco a muchas personas en la ciudad y sería bueno tener al menos una amiga, la soledad es muy dura.
¡Diablos no! eso sería absolutamente malvado, la mujer me agrada y me parece muy dulce, pero sé que cuando todo se sepa va a odiarme y me vería como la villana de la historia y no será para nada agradable.
—Es que de verdad no…
—¡William! — sospecho que el culpable de mis problemas está detrás de mi. —Ayúdame a convencer a Elizabeth que nos acompañe a almorzar, necesito interactuar con alguien de mi edad, me estoy marchitando lentamente.
La miro y suelto una carcajada mental, la mujer es casi perfecta, si alguien está marchitandose, soy yo.
—Vamos Elizabeth, si no aceptas Brit no va a dejarme en paz toda la tarde.
Gruño muy bajito para que no noten mi incomodidad, pero igual acepto.
—Está bien.
Ahora, sentada con estos dos en medio de uno de mis restaurantes favoritos renegando en mi cabeza, me pregunto ¿que rayos hago aquí? miro mi plato de pasta Bolognesi con carne, acompañada de un delicioso pancito de ajo recién horneado que debería estar disfrutando, pero no, la ensalada súper light de Britany me hace sentir un poco fuera de lugar; ella es tan Barbie y yo tan común que por primera vez en la vida me siento inadecuada y gorda, era obvio que un hombre como William iba a tener una novia como ella, delgada, muy sexy y hermosa como modelo de Victoria Secret.
—¿No está buena la pasta Lizz? — pregunta inocentemente— ¿Te puedo llamar Lizz, cierto?
—Si, está bien, aunque mi familia me llama Lizzy y la pasta está muy buena es solo que tengo muchas cosas del trabajo por resolver que no puedo sacarme de la cabeza — miento de forma descarada, pero no me pierdo la mirada de William cuando dije “Lizzy”, vi claramente que entornó los ojos como si su mente mentirosa lo hubiera traicionado, recuerdo que aquella noche le dije que ese era mi verdadero nombre.
Britany continua parloteando tranquilamente sin notar las miradas entre su novio y yo.
—Estoy muy emocionada por la boda, tu madre y tu tía están haciendo un trabajo grandioso, no puedo esperar a que llegue el día, pero solo serán dos meses y podré tener mi día especial.
Se me hace un nudo en la garganta al escucharla hablar con tanta ilusión de su boda, me siento como una farsante, creo que debo decirles la verdad pronto, pero no quiero arruinar la vida de esta mujer, es muy injusto.
Mi vida es demasiado complicada y solo quiero irme a casa, esconderme bajo mis cobijas y hacer de cuenta que esto no está sucediendo.