Desolación Cuando la joven duquesa entró al despacho con algunos sirvientes para ordenar, tuvo que sentarse o temió que iba a desmayarse. El despacho era un desastre, muebles volteados, cosas quebradas, copas y botellas dispersas en el suelo. Los documentos, generalmente apilados en orden estaban en el suelo, mojados, arrugados o hechos pedazos. - Mi señora... - le dijo un sirviente preocupado al ver su aspecto. - Estoy bien. Abran las cortinas y ventanas, que el aire entre. - le dijo, levantándose para ir hacia la puerta que conectaba con la oficina de Chaffer y vio el retrato del duque en el piso hecho jirones al haber sido cortado con un cuchillo y se estremeció. Al abrir la puerta de unión, Chaffer la miró con el corazón abatido. La conocía lo suficiente como para saber que había

