Una Palabra que Lo Cambia Todo Las primeras luces del alba pintaban el cielo cuando el llamado a la puerta de la habitación del duque interrumpió el silencio. Killian abrazaba a Viktoria por la espalda manteniéndola cerca de su cuerpo y se movió perezoso cuando el sonido lo despertó. - ¿Qué pasa? - preguntó levantando la cabeza en la dirección de la puerta. - Hay un visitante que lo espera en el despacho, maestro. - dijo Jameson. - ¿Visitante? Ni siquiera ha amanecido...Que vuelva a una hora prudente. - Es su padre, maestro... El duque se tensó por la sorpresa. - Dile que bajo en unos minutos.- ordenó, moviéndose para salir de la cama y Viktoria se quejó cuando el calor de su cuerpo la dejó. Killian se puso unos pantalones y una camisa holgada a fin de hablar con su padre. - ¿Dónd

