Riesgo Killian se levantó al amanecer después de haber intentado, sin éxito, volver a dormir luego de esa pesadilla. El joven caminó hacia el establo y Belle lo saludó moviendo la cabeza en reconocimiento por lo que la acarició con una sonrisa. - ¿Esperas a Viktoria? - le preguntó acercando su rostro a su cabeza - Yo también la esperaré contigo... El encargado del establo entró silbando una tonada y se detuvo sorprendido. - Su Gracia, buenos días. - le dijo inclinándose. - Buenos días, Erickson. - le dijo Killian - Sigue con tu trabajo. estoy esperando a Viktoria. - ¿A la señorita? - le preguntó confundido - Ella no viene hoy, Excelencia. Tengo entendido que hoy llegan las carreras de despacho para los pedidos a Londres. Debe estar camino al pueblo para recibirlos. - ¿Va sola? - pr

