"Es un arte saber ceder en lo trivial"
Doménico Cieri Estrada
Violet pasó una noche un poco difícil, casi no pudo dormir y cuando lo logró difícilmente podía decir que descansó, en realidad solo fue su cuerpo cediendo al cansancio, pero esta mañana el panorama lucía mucho más prometedor, las cortinas de su habitación ya estaban abiertas lo que le permitió observar el lindo amanecer que tenía frente a ella.
El sol entraba directamente hacia su recámara, el cielo se veía asombrosamente limpio, y el rechinar de las aves ya le daba la bienvenida a un nuevo día, fue tan repentino escuchar y ver todo eso que sin darse cuenta una sonrisa apareció en su rostro, así que se levantó de la cama y caminó hacia la ventana, efectivamente, todo se veía más alegre y con algo de vida, incluso la imagen de los trabajadores que iban y venían haciendo sus actividades, perseguidos por un gracioso perro correteaba detrás de ellos.
Los valles que rodeaban la propiedad se veian tan majestuosos con ese brillante color esmeralda que hizo sentir a Violet en un cuento de hadas, era absurdo un cambio tan radical después de la noche anterior pero quizas solo necesitaba ver esto con otra perspectiva y no a través de aquello que extrañaba.
Así que decidió darse un baño y después del merecido desayuno bajaria a conocer la propiedad por su cuenta, quizas encontraría algo que hacer que le ayudará a tolerar este largo año además de, por supuesto, averiguar que tanta tecnología tenía este sitio.
Terminó de ducharse, y vaya que disfruto de su enorme tina, y de arreglarse en su enorme vestidor, hasta que finalmente estuvo lista, salió muy dispuesta a satisfacer su estómago pero desgraciadamente el desayuno ya estaba en el mismo sitio donde anoche lo dejaron, le extrañó bastante y no encontraba lógica a algo así más que, quizas, Pearson no deseaba verla.
Y en realidad no es como si quisiera pasar tiempo con él pero creyó que al menos podrían convivir cordialmente, sin embargo, era evidente que él no tenía esa intención, así que Violet no tuvo más alternativa que desayunar sola, lo que le recordó su triste situación.
Y no solo ella recordó su situación, Pearson bajó al comedor consciente de que tendría que coincidir con Violet, eventualmente, aunque no tuviera mucho interés, así que llegó hasta el lugar con el semblante más cordial que pudo fingir solo para descubrir que su servicio era el único dispuesto.
- Señora Margaret- habló Pearson de pie detrás de su silla sujetando el respaldo- y Violet?!- cuestionó a el ama de llaves que ya lo esperaba.
- La señorita ha decidido comer en su recámara.....me lo pidió personalmente anoche- repuso la mujer con una cortés sonrisa.
- De verdad?!- Pearson no había convivido mucho con ella pero creyó que sería más sociable como solían ser las estadounidenses.
- Si, señor.....me solicitó que a partir de ahora todos sus alimentos se le sirvan en su recámara.
Pearson asintió algo confundido pero quizás no se sentía cómoda estando a su lado así que la dejaría comportarse como deseara, total, a él eso no importaba.
- Bien, entonces.......por favor- el hombre hizo un ademán para que la mujer procediera a servirle mientras tomaba asiento para leer su periodico.
Todo transcurrió como ya era costumbre para él, después de desayunar se fue al jardín trasero a revisar sus rosas y posteriormente a la biblioteca a leer un rato y le sorprendió que en todo este tiempo no hubo rastro de Violet.
Aún así no se detuvo en sus actividades y después de terminar su lectura del día se fue a uno de los privados de la biblioteca principal, ahí rodeado de tantos genios de la literatura esperaba encontrar la inspiración suficiente para comenzar una nueva obra, algo que tanto Pamela como Simone ya le estaban exigiendo y no era para menos, pues llevaba más de 3 años sin escribir absolutamente nada.
Sin embargo, no había ninguna idea lo suficientemente inspiradora, así que sintiéndose frustrado comenzó a arrancar hojas de su cuaderno que contenian apenas una linea y arrojarlas al piso.
Desgraciadamente su tranquilidad no iba a perdurar, Violet bajó después de mucho tiempo enclaustrada esperando encontrar algo de tecnología, al final de la larga escalera principal encontró a una de las empleadas más jóvenes limpiando los querubines que la custodiaban.
- Hola- Violet saludó casualmente, de cualquier forma eran casi de la misma edad.
La empleada rápidamente dejó sus artículos de limpieza que traía en las manos y se paró frente a ella con los brazos cruzados detrás de la espalda.
- Que desea....- hizo una pausa para mirar a su alrededor y después prosiguió- señora?!- preguntó diligentemente.
A Violet le causó algo de gracia ver a una chica de su misma edad comportandose como si estuviera hablando con la mismísima reina consorte.
- Solo...... quiero saber si tienen internet en esta casa.....y la contraseña por supuesto.
- Por supuesto que si- de nuevo otra pausa para mirar a su alrededor- señora, esta el de la casa principal y la de los empleados.
- Y tienes la contraseña, verdad?!- a Violet se le iluminó el rostro ante la idea de no perderse en lo rústico.
- No- otra vez la pausa y esa extraña mirada que lanzaba a su alrededor- señora, la contraseña la tiene el señor y el del servicio la tiene el ama de llaves.......pero si lo desea el aparato esta en la biblioteca.
- Cuál de todas?!- cuestionó con burla lo que hizo que la empleada sonriera.
- En la principal......quiere que la lleve?
- No descuida, termina tu trabajo...... solo espero no perdermeeeeee....... lo lamento cuál es tu nombre?!- cuestionó sorprendiendo a la empleada.
- Yo.....mi.....nombre?!- Violet asintió- Doris MacIntyre.
- Eres hija del chófer?
- Si- otra vez el mismo gesto de mirar a su alrededor- señora.
- Bien, entonces..... gracias...... continúa por favor.
Doris asintió y continuo con su trabajo, Violet caminó hacia la biblioteca y de verdad que ahora bajo la luz de un día tan despejado era muy sorprendente el cambio tan radical que tuvo el palacete.
La biblioteca era enorme, con un techo alto que formaba una cúpula al centro, los finos estantes de madera con moldura dorada estaban colocados contra las paredes y separados entre si por hermosas ventanales de arco, obviamente todos estaban llenos de libros de todo tipo, antigüos y modernos; era asombroso este sitio que incluso tenía una larga fila de globos terráqueos y varías escaleras para poder llegar a cualquier libro que se deseara.
Violet recorrió el pasillo hasta que llegó a la enorme entrada de un nuevo apartado de la biblioteca ahi estaba otro gran número de estantes pero ahora en dos plantas divididas por un largo balcón con un fino barandal de madera por el que podias caminar mientras elegias una nueva aventura literaria.
- Wow.......esto es una jodida locura!!!- expresó Violet mientras daba vuelta en su propio eje.
Pearson que estaba tratando de encontrar un poco de inspiración reaccionó de inmediato a la voz que no lograba distinguir, y no es como que conociera a todos sus empleados pero no le parecía familiar la voz así que prestó un poco más de atención.
- Me preguntó si este hombre ya leyó todo esto o solo intenta alardear........no creo que nadie tenga el tiempo suficiente para leer tantos libros, ni siquiera alguien tan aburrido como él- indicó Violet provocando que Pearson contrajera el ceño.
El hombre se levantó y caminó fuera de su refugio, quedando a escasos centímetros de la joven pero no llamo su atención, simplemente la observó con un poco de curiosidad.
- Primeras ediciones de todo.......vaya!!!- repuso la joven como si acabara de revisar todos y cada uno de los libros que ahí había- tal vez mi papá pudiera vender algunos de estos.......no creo que lo notaría!
Pearson alzó la ceja con algo de preocupación, pues a pesar de que Violet no tomó ningun libro y simplemente siguió su camino, para él esa sola afirmación significó un atentado contra el patrimonio que le tomó años a generaciones de su familia construir y los libros eran parte muy valiosa de eso, por lo que comenzó a considerar que no tuvo suficiente cautela y quizás había metido a una ladrona a su casa.
Por lo que decidió seguirla atentamente con una prudente distancia, después de todo se jactaba de ser una persona bastante sigilosa así que caminó detrás de Violet con la intención de evitar un ataque a su propiedad pues eso no iba a permitírselo a nadie.
La joven continuó husmeando por la enorme biblioteca, tan absorta en lo que ahí había que incluso olvido el motivo principal de su visita, solo miraba y de vez en cuando preocupaba a su persecutor cuando tomaba un libro aunque no tardara en regresarlo a su sitio.
Pearson la observó con detenimiento parecía una mujer muy curiosa y no sabía si eso podía afectar su tan apreciada soledad pero era ridículo cuestionarse esto ahora así que lo más prudente era averiguar a quién terminó invitando a su casa y en todo caso hacer algo al respecto.
- Leon Tolstói- Violet tomó un libro bastante rústico, para ella, que se encontraba envuelto en un tipo de material de conservación especial, porque estaba en tan malas condiciones que era difícil saber el título y lo poco que aún permanecía solo dejaba ver el nombre del autor.
Pearson en ese momento tuvo que comerse las ganas de correr a arrebatarle la reliquia tan invaluable que sostenía sin el menor cuidado, Violet no lo sabía, pero era uno de los libros más antiguos de la biblioteca cuyo precio hoy en día sería incalculable para los conocedores, pero resistió solo para que rápidamente volviera a ponerlo en su sitio, pues honestamente no creyó que le llamaría tanto la atención.
Desgraciadamente para él, Violet lo revisó con más atención que los demás e intentó abrirlo en más de una oportunidad lo que provocó la angustia de Pearson, el sabía que el mínimo movimiento podría reducir a polvo cualquier hoja.
- Vaya.......ya ni se puede leer.......para que lo querrá?!- cuestionó sin darle su verdadero valor- será comunista?!- cuestionó asombrada como si hubiera hecho el mayor descubrimiento de la vida.
Pearson, que tenía la vista fija en el libro con los brazos elevados a la altura de la cintura, preparado para arrebaratarselo si ocurría un percance, levantó una mirada de cuestionamiento hacia ella, que locura acababa de decir esta mujer?!, se preguntó llenó de incredulidad.
- Mmm.......ha de ser uno de esos escritores que se creen revolucionarios....- repuso dejando el libro en su lugar, brindandole un poco de tranquilidad a Pearson.
Violet simplemente continúo su camino, perseguida desde luego por su silencioso esposo, sin sentir que algún otro ejemplar llamara su atención, aunque no es como si pudiera verlos todos, sin embargo, su atención se centro de nuevo en uno de los libros que estaban resguardados en una caja de vidrio individual sobre una base de madera en un pasillo totalmente oscuro.
-Ins...Ins.....Instuti.....Institu.....Institutiones....Po.....Po.....Poéticae- dijo con mucho esfuerzo y golpeando suavemente el cristal- ha de ser griego, hablará ese idioma?!- cuestionó inspeccionando la caja.
Sin embargo, para Pearson tal afirmacion ya fue demasiado, toleraba la curiosidad pues sabía que era algo bueno si sabía encauzarse, pero que golpeara el cristal y pusiera sus manos en la caja además de que ya estuviera buscando la manera de abrirla para revisar el ejemplar fue simplemente demasiado, a ese libro si se le sacaba de sus condiciones de conservación se volvería cenizas de inmediato y él lo sabía perfectamente.
- No es griego!- indicó con un toque de frustración.
Pero eso también ocasionó que Violet brincara de susto pegándose contra la caja de cristal provocando que casi se cayera.
- Ahhhhh......!!!
- Por dios ten cuidado!!!- gritó Pearson molesto por lo que casi provoca la joven.
Rápidamente caminó hacia ella y la hizo a un lado sin importarle que se hubiese golpeado en el codo solo para poder proteger la caja, lo que desde luego molesto a Violet.
- Dios...... sabes lo valioso que es este libro?!- cuestionó indignado tratando de limpiar el cristal- además no es griego......es latin hay una enorme diferencia..... y el latín no es un idioma, es una lengua muerta....... y Tolstói no era comunista por cierto!
Aclaró bastante frustrado ya no solo por la excesiva curiosidad de Violet sino también por su ignorancia ante temas que Pearson consideraba de cultura general.
- No todos los rusos son comunistas....... además que estás haciendo aquí?
- Así que me estuvo espiando?!.......no sabe que eso es de mala educación?- cuestionó molesta por el proceder de su esposo.
- Yo no te estuve espiando......para empezar yo ya estaba aquí cuando empezaste de curiosa, lo cual parece ser algo habitual de ustedes y en segundo lugar......yo.....
- De nosotros?!- preguntó confundida, interrumpiendo a Pearson.
- Interrupir también es de mala educación......
- No tanto como espiar a las personas, hasta donde sé, eso es un delito.
- No es un delito cuando estoy en mi propia casa aquí la única que invadió mi tranquilidad y esp.....
- Y qué hacia aquí escondido?!- expresó Violet de nuevo interrumpiendo a Pearson.
El pobre hombre solo la vió con cansancio, a la joven no parecía importarle lo que el tuviera que decir y en realidad a Violet no le importaba saber y mucho menos ser reprendida, solo intentaba tener un poco de contacto humano, lo que para alguien tan extrovertido era vital.
- Aquí trabajo.
- Aquí trabaja?!- preguntó señalando a su alrededor mientras lo veía fijamente- me dijeron que trabajaba en su estudio.
- Suelo trabajar allá y aquí también.......son los lugares más tranquilos y silenciosos- repuso esperando que Violet entendiera la indirecta.
- Y dónde está su despacho en este lugar?!- Violet preguntó asomándose por todos lados para ver si descubría algo.
- Qué?!- Pearson no estaba dispuesto a darle esa información porque no quería que lo invadiera más de lo que ya lo hacía- no necesitas saber eso!
- Por supuesto que si......que tal si necesitó algo y no sé dónde encontrarlo, eso sería agotador.
- Por qué necesitarías algo de mi.......oye.....espera.....a dónde vas?!- se apresuró hacia la joven que ya había descubierto el camino por el cual Pearson llegó.
Pero su premura resultó tardía, Violet descubrió el escondido estudio que su esposo tenía instalado en una de las pequeñas torretas de la estructura de la biblioteca y para desgracia de Pearson llegó ahí más rápido que él y no pudo ser detenida a tiempo.
- Esto es demasiado aburrido!!!- indicó mirando el escritorio y tomando los artículos que Pearson tenía ahi, enloqueciendolo de inmediato- pero tiene un aura misteriosa y mistica........vintage!!- repuso con indiferencia- ohhhhh ya sé......me tomaré una selfie aquí...... será fabuloso con este escenario de viejito.
Pearson quedó boquiabierto, aunque en realidad no sabía que fue lo que más lo afectó, si que la joven invadiera su espacio con algo tan trivial como una fotografía o que le dijera viejito.
Pero Violet fue ajena a su reacción, en realidad ella estaba tratando de encontrar el mejor ángulo para su selfie, realmente no era de las que hacia boca de pato o intentaba verse provocativa, ella buscaba algo hermoso y bonito, sin embargo, el que empezará a cambiar las cosas de lugar para tomar una mejor fotografía ya estaba terminando por enloquecer a Pearson.
- Qué crees que estás haciendo?!- cuestionó el hombre molesto ya- qué viniste a hacer aquí?, qué quieres?!- dijo intentando controlar su enfado para no llevarla del brazo hasta la salida.
- Gracias...... creo que si voy a aceptar su ayuda- Violet creyó que Pearson se estaba ofreciendo a apoyarla y le extendió el teléfono dejándolo desencajado.
Sin embargo, tomó el teléfono aunque fue más un acto reflejo que por intención, es que Violet era toda inconsciencia, no había otra forma de describirla.
- Ja.....- soltó Pearson a manera de burla de esta incomprensible situación, pero quizás era mejor ayudarla y que finalmente se marchará, así que Violet se colocó en posición y él negando con la cabeza tomó la fotografía rápidamente, al final, qué opción tenía?
Violet sonrió agradeciendo la amabilidad mientras Pearson revisaba la fotografía en el teléfono de su esposa, era extraño pero le gustó la toma, ella lucía muy linda y alegre además de que hizo que el sitio cobrara algo de luz.
- Gracias....... espero que sea perfecta- indicó ella quitándole el teléfono a Pearson que recordó lo molesto de esta intromisión.
- Ya puedes retirarte, intento trabajar- solicitó serio.
- Lo lamento!- respondió con sarcasmo.
- Y si deseas un libro......solo pídeselo al servicio o si prefieres hay otras bibliotecas aquí....... seguramente allá habrá algo de tu agrado- respondió ignorando el tono de voz de la joven.
Violet miró al hombre que estaba corriendola de manera muy directa, no es como si ella quisiera pasar tiempo con él, ya que desde luego, dudaba que tuvieran algo en común pero al menos podría ser más educado.
- Dígame una cosa señor Galloway.......no se supone que los hombres instruidos y cultos, son educados?!- cuestionó molesta.
El hombre solo levantó la vista hacia ella pero quedó mudo ante tan legítimo reclamo.
- Da igual.......solo quería la clave del wifi y me dijeron que estaba aquí.......eso es posible o también es molesto para usted?!- preguntó Violet con enfado.
- Eso es todo lo que querias?!...... pudiste pedirlo antes y nos evitamos todo esto- indicó serio aunque ya no agresivo.
- Entonces no puedo recorrer la casa?!- Violet no entendía muy bien a este hombre pero que ahora ni siquiera quisiera verla por la casa era demasiado, lo de la comida fue un tanto excesivo para ella pero esto era el colmo de ridículo.
- Suelo trabajar aquí y requiero paz- respondió lo único que pudo para no seguir siendo grosero.
- Pues ponga un letrero como en los hoteles!- expresó la joven con burla, como si fuera tan difícil hacerle saber a alguien que no quiere ser molestado.
- El wi-fi está ahí- Pearson se quedó callado por primera vez en mucho tiempo ante un comentario tan sarcástico y lógico, si se pensaba con detenimiento, pero es que nunca tuvo la necesidad de hacer algo al respecto, en el palacete todos sabían y respetaban su dinámica.
Violet sonrió con triunfo y caminó hasta donde Pearson señaló, era un pequeño gabinete empotrado en la pared enfrente del escritorio del hombre, pero se dió cuenta que era difícil alcanzarlo así que arrastró una silla desde la estancia contigua pero el chirrido que provocó solo alteró más a su esposo que simplemente se quitó los lentes y la miró con molestia.
Pero de nuevo Violet lo ignoró, se subió a la silla y comenzó a mover el aparato para conseguir la tan anhelada contraseña.
- No pudo ponerlo en un lugar...... más.....acc....dios..... accesible?!- preguntó mientras se adentraba un poco más en el mueble.
- No puede hacer algo en silencio?!- cuestionó ante lo que él consideraba una total falta de respeto.
- No me parecía un viejo ermitaño pero creo que.......listo.....ya casi.....al fin!!!- grito victoriosa cuando consiguió voltear el módem- me equivoqué con usted.
Y otra vez el hombre era sorprendido con una brutal sinceridad lo que lo llevó a levantar la vista muy dispuesto a recriminarle a la joven su carencia de filtro pero lo que se topo lo dejó mudo, Violet llevaba puesta una falda de tweed color camello con una blusa negra y botines del mismo tono que la falda, pero por la posición en la que ella se encontraba y dónde él estaba sentado, era difícil no admirar esas hermosas piernas casi en su totalidad pues la falda apenas y cubría lo necesario, aunque si ella hacía un movimiento ligeramente más brusco quizás podía ver algo más.
Pearson trató de regresar su vista hacia su escritorio pero era difícil hacerlo con tan hermosas y torneadas piernas enfrente de él, era un hombre, maldita sea, era un hombre al fin y al cabo que no era inmune a tal belleza, así que comenzaba a sentirse acalorado y con cada segundo le era más difícil controlar las ganas de voltear y por primera vez odio con todo su ser a la compañía telefónica que proveía el servicio, a ellos y a sus odiosas contraseñas.
- Listo......solo lo coloco de nuevo en su lugar y ya podr.......
- No!!!- gritó Pearson, sobresaltando a la joven- no!.....no es necesario!!!......el servicio se encargará- respondió haciéndole un ademán con la mano para que se retirara, es que de verdad ya eran incontrolables las ganas de verla.
Violet lo miró con molestia, y pensó que ya le era tan intolerable que no le importaba correrla de manera directa, sin embargo, Pearson no le correspondió la mirada, a pesar de saber que la joven lo veía de forma poco amistosa.
- Bien......- Violet se bajó de la silla y de nuevo la arrastró a su sitio, lo que le recordó a su esposo lo molesto que era la intromisión de la joven- creí que ustedes eran más educados!!!- expresó con molestia, para después simplemente marcharse.
Pearson finalmente pudo soltar el aire contenido cuando la ausencia de las pisadas de Violet dejaron de resonar sobre el elegante piso de mármol de la biblioteca.
- Qué diablos!!!- repuso volteando su vista hacia su entrepierna, estaba casi seguro que había reaccionado porque de verdad se sentía sumamente acalorado, pero para su fortuna no fue así y no había nada que se haya levantado, más que su ritmo cardíaco.
Y con esa tranquilidad, volteó hacia donde había estado Violet, desgraciadamente la foto colocada dos gabinetes abajo le devolvieron a la realidad, a la cruel realidad, ahí estaba la foto de su difunta Charlotte y el recordatorio constante de su última voluntad, haciendo que los reproches volvieron a atormentarlo, llevándolo a perderse, de nuevo, en su melancolía.
Pero poco podia hacer al respecto, para ser honesto, en el fondo ya se había acostumbrado a vivir de esa manera, y aunque trataba de pasar su tiempo entre la lectura y la escritura, lo único que podía pensar últimamente era en la traición a Charlotte.
- Señor- Doris interrumpió a un pensativo Pearson- el señor Edgar lo está esperando en el jardín trasero.
- Lo que me faltaba!!- expresó muy molesto y fastidiado, en realidad sabía que la única razón para esa visita era para averiguar como estaba tratando a la joven- donde rayos esta?- cuestionó un poco más agresivo porque realmente odiaba a las interrupciones y más cuando eran porque tuviera que dar alguna explicación.
- En el jardín trasero- Doris respondió y despues de una pequeña reverencia salió más rapido de lo que entró, pues no tenía la intención de seguir en el camino del hombre.
Pearson se quitó los lentes y se peinó el cabello hacia atrás, tratando de calmarse para no desquitarse con alguien inocente, la culpa solo era de él por andar admirando lo que no debía, vió una ultima vez la fotografía de Charlotte con vergüenza y salió a buscar a Edgar, quien ya estaba sentado en el jardín trasero con una copa de bourbon admirando el despejado paisaje mientras a lo lejos diviso la figura de su amigo y su fastidiado semblante.
- Qué ha ocurrido?- preguntó Edgar inmediatamente en cuanto Pearson llegó a su encuentro.
- Por qué crees que ha ocurrido algo?- cuestionó como si no supiera que su rostro dificilmente ocultaba algo.
- Por tu linda cara......dejame adivinar, la chica ya te esta enloqueciendo con sus absurdos caprichos?
Y a Pearson le hubiera gustado decir que esa era la razón de su mal humor, sin embargo, era todo lo contrario, Violet si lo había inquietado, pero por sus lindas piernas que le mostró sin ninguna vergüenza.
- No, no con eso......simplemente se paseó por la biblioteca donde yo estaba tranquilamente trabajando husmeando y tocando cuanto pudo......- dijo mientras se dejaba caer con cansancio.
Edgar sonrió con burla porque era muy consciente de lo mucho que Pearson atesoraba su tranquilidad y quietud, sin embargo, a diferencia de su amigo, él entendia la curiosidad natural de los jóvenes.
- Que inconcebible crimen!!!- exclamó sarcástico.
- Burlate si quieres pero estuvo a punto de arruinar un antiguo libro además dijo que Tolstói era comunista......y no conforme con eso me obligó a tomarle una fotografía en mi escritorio!!!
- Jajaja......- Edgar se rió del enojo en su amigo pero francamente, esperar que ocurriera algo diferente era muy ingenuo por parte de Pearson- que atrocidad!!!.... deberiamos denunciarla!!!
Pearson lo miró con cansancio, pero evidentemente tener un poco de consideración de Edgar era imposible.
- Pretendias que fuera diferente?!- cuestionó un poco más tranquilo al ver que su amigo no lo estaba pasando nada bien.
- No....... pero parece que no tiene educación, toca, revisa y agarra cuanto le place....hu......por eso odio a los estadounidenses, creen que todo les pertenece y no respetan a nadie.
- Pearson, es una niña, una jovencita.......crees que alguna vez estuvo en un lugar así?, yo lo dudo, así que quiere revisarlo y si va a pasar un año aquí......algo tiene que hacer no crees?!, no te cuesta nada ser más transigente con ella.......cede un poco.
- No te parece que ya cedí suficiente al tomarle la fotografía?!- cuestionó como si eso hubiera sido suficiente para toda una vida.
- No, porque estoy seguro que lo hiciste para que te dejara en paz, o me equivoco?- preguntó haciendo que Pearson evitara su mirada- ves.......ten un poco de paciencia, es todo.
- Eso es normal.....bah.....acaso alguno de tus hijos es así?
- Dios!, todos!!!!....- indicó con mucha firmeza- a Kenneth ya se le pasó un poco por el trabajo en el buffet pero a los otros dos.......a todo quieren tomarle fotografías y publicarlas!!!
Pearson torció la boca, extrañamente esperaba una respuesta diferente pero por lo visto era algo habitual en esta generación, y estaba a punto de expresar su contundente opinión respecto a ese absurdo comportamiento cuando se vieron interrumpidos por, Rehtt que diviso al hombre y corrió a saludarlo de inmediato, la noche anterior también había sido un tanto difícil para el can que no estaba acostumbrado a dormir en el garage, pero debido a la visita fue imperante.
- Parece que no te ha visto en 10 años- exclamó Edgar asombrado por tanto alegría.
- Pasó la noche encerrado, supongo es por eso.....pero no me iba a arriesgar a que atacara a la intrusa- respondió y no hizo falta más explicaciones, Edgar sabía perfectamente que Rehtt era idéntico en carácter a Pearson y no le agradaban mucho los extraños a los cuales recibía con amenazantes ladridos, incluso con su esposa e hijos era necesario encerrarlo debido a que no sabian si podría atacarlos.
Desgraciadamente el perro se percató de una inesperada presencia, Violet salió del palacete a recorrer el jardín trasero, y ni su esposo o Edgar lo habían notado hasta que el perro corrió hacia ella con una increíble velocidad, a ambos les costó trabajo entender y reaccionar rápidamente, gracias a que el animal fue mucho más rápido.
- Rehtt....no!!!- gritó Pearson con temor.
Sintieron que iba directamente a atacar a la distraída chica, y el terror en el rostro de ambos fue prueba más que suficiente, sin embargo, contrario a lo que ambos pensaron, Rehtt se detuvo cuando Violet volteó y se dió cuenta de su presencia, extrañamente el perro solo estaba interesado en conocer a la nueva invitada.
Tranquilamente y con constantes movimientos de cola, comenzó a olfatear los pies y piernas de la joven, y ella no reaccionó con temor, se quedó quieta mientras el can hacia lo necesario, en tanto Pearson y Edgar se miraron con confusión deteniendo el paso.
- Ohh.....que hermoso eres!!!- expresó Violet con una voz de bebé- que guapo!!!.....huelo bien, bonito?!
Pronto Rehtt se sintió en suficiente confianza y se le paró en dos patas recargandose en el pecho de la joven para intentar lamerle el rostro, Violet lo tomó de los costados del hocico y comenzó a darle pequeños besitos a la distancia a lo que él respondió con alegría.
Y fue una sorpresa para ambos hombres, nunca el perro había reaccionado de tal forma, era la primera vez en 4 años que había acompañado a Pearson que se comportaba así con un extraño.
-Qué hermoso!!!!....... cómo te llamas?!- cuestionó Violet buscando la placa colgada del collar en su cuello- ohhhh...... Rehtt, es un gusto.....- repuso acariciándole la cabeza al alegre perro- soy Violet y eres hermoso!!!!
Pearson y Edgar terminaron por acercarse, con recelo, a la joven que disfrutaba de la efusividad de un cariñoso Rehtt, aún sin comprender como era posible que no la atacase y aun con la sospecha que lo haría en cualquier momento.
- Rehtt......abajo- ordenó Pearson, sin embargo, el can no le hizo mucho caso y simplemente lo miró brevemente.
- Descuide......esta bien!!!- repuso Violet mimandolo aún más.
- No es correcto- increpo Pearson.
- Qué?!....... tampoco debo tocar perros ajenos?!.....eso también es una falta de respeto?!- preguntó la joven con sarcasmo, Edgar solo pudo levantar las cejas con incredulidad y mantener una sonrisa burlona.
- Debe entender qu......- el escritor ya estaba muy decidido a recriminarle a la joven su innecesaria respuesta, sin embargo, fue Edgar quien lo tomó sutilmente del brazo y negó con la cabeza.
Pearson no tenía ninguna intención de ser más permisivo con su esposa, suficiente creía que ya había hecho pero Edgar no pensaba lo mismo y se lo haría saber continuamente, ya era suficiente con soportar a Violet y su invasión, que para su desgracia, sabía sería constante como para ahora coronarlo con los reproches de su amigo, así que quizás su única alternativa por el momento era ser un poco más consecuente con su esposa, tal vez así esta intolerable situación resultaría más tolerable.