7. El pecado de la impaciencia.

4448 Palabras
"Existe un solo pecado, la impaciencia" Franz Kafka Pearson respiró profundo y dejó que Violet continuará jugando con el perro, solo observó a Edgar y los gestos que le hacía para que mantuviera la calma, eso estaba funcionando hasta que los gritos de la joven se hicieron más fuertes, había comenzado a jugar con el perro alterando todo a su alrededor. Ambos corrían mientras una gritaba y el otro ladraba, parecía que toda la calma existente hasta este momento fuese robada por la estridente risa norteamericana de Violet. Pearson comenzó a observarlos, correr a su alrededor, mientras la cabeza comenzaba a dolerle, jamás en los años en que había habitado esta casa el ruido fue parte de su estadía y era lo que más le agradaba y ahora tenía que aguantar todo este circo. Edgar se limitó a jalar a su amigo hacia el pequeño lago para alejarlo un poco de la desconocida algarabía, y si no se iban más lejos era solo por precaución para evitar que Rehtt cambiara de parecer y terminara mordiendo a Violet. Y eso creyeron que ocurrió cuando Rehtt tiro a Violet, los dos se apresuraron un par de pasos hacia los recientes amigos, sin embargo, solo continuaron su juego en el piso, el perro estaba bastante feliz y no dejaba de manotear y lamera a su nueva amiga. - Parece que Rehtt es mejor anfitrión que tú- sentenció Edgar con incredulidad aún por la reacción de perro. - A él no le han invadido su casa!!- indicó Pearson con fastidio. - Relajate......no te cuesta nada ser más accesible con ella, pasaran un año juntos así que no creo que sea prudente amargarte y amargarle la existencia. De verdad que el escritor no tenía mucho ánimo de que las cosas cambiaran así que no respondió nada en lo absoluto, era mejor eso, antes de hacer una promesa que difícilmente podría cumplir. - Señor- una pequeña empleada se acercó a los hombres lentamente también sorprendida por la reacción del perro. - Si?!- cuestionó Pearson al ver que la mujer simplemente se quedó parada junto a ellos con la boca abierta admirando la reacción de Rehtt- si?!......hey niña......reacciona!!!- le llamó la atención chasquenadole los dedos frente a la cara de la pobre joven. - Qué?!.......- la empleada miró a Pearson sin entender que quería su jefe. - Niña..... qué querías?- cuestionó el hombre ya de por si fastidiado. - Ehmmm......ahh.....si.....lo siento- Pearson negó con la cabeza mientras ponía los ojos en blanco- la señora Margaret le avisa que ya está lista la comida.....y desea saber si el señor Edgar lo va a acompañar. Edgar volteó a ver a su amigo pero el semblante no era nada amable así que tal vez era mejor dejar que comiera solo para evitarse problemas y francamente era lo que Pearson esperaba, comer solo, pero no sabía como decírselo a su amigo, desgraciadamente para él, debido al tiempo que tardaron en responder Violet se puso de pie, había alcanzado a escuchar que ya era hora de la comida y decidió hacer algo que sabía su esposo consideraría inapropiado pero paea ella era necesario. - Señor Galloway!!- Violet lo llamó llegando hasta él, haciendo que la empleada abriera un poco más los ojos, aunque sabía la naturaleza del matrimonio, aún así le asombro la manera tan formal en que la joven se dirigió al hombre. - Retirate, por favor Isabel- indicó Edgar al ver la reacción de la empleada y lo que cualquier chismorreo pudiese ocasionar si llegaba a oídos de la familia de Charlotte. La empleada rápidamente asintió y apresuró el paso, tenía mucho que contar y no iba a perder tiempo, Pearson en cambio no despegó la vista de su esposa y era claramente una mirada cargada de reproche. - Señor Galloway?!- cuestionó el escritor en cuanto la empleada estuvo lo suficientemente lejos- no te parece que eso es inapropiado........ estamos casados no lo olvides y no necesito que comiencen a cuestionarlo. - Pero usted me dijo que ya todos aquí lo sabían- indicó Violet confundida. - Si, lo saben......pero este matrimonio se llevó a cabo por una razón y necesito que los demás crean que es real......solo así podrá funcionar. - Por qué? - Tengo mis razones, como tú las tuyas, así que por favor acostumbrate a que soy tu esposo y debes tratarme como tal- reprendio Pearson. - Entonces quiere que lo llame, mi amor o cariño?!- cuestionó con burla, robándole una sonrisa burlesca a Edgar. - Tampoco es necesario que llegues tan lejos......solo dime Pearson......acostumbrate!!- aclaró dando un par de pasos para retirarse de esta intolerable situación, mientras Violet solo le hacía gestos. Edgar le guiñó el ojo a Violet para evitar que ella se lo tomará personal y después comenzó a caminar detrás de su amigo, sin decir nada, el pobre hombre tenía suficiente ya con su esposa como para recibir algún otro reproche. - Pearson!!!- gritó Violet con cierta alegría y calidez lo que provocó que su esposo se detuviera en seco, si bien le había pedido que lo llamara de esa manera, ahora que escuchaba su nombre tan directamente de labios de una perfecta desconocida y de una manera tan efusiva su cuerpo experimento un incontrolable escalofrío. Y Edgar no fue ajeno a esa reacción, que pareció dejarlo paralizado y rígido sin saber que más hacer tratando de procesar lo que le produjo la joven al mencionar su nombre con tanta calidez, pero no hubo tiempo de intervenir cuando Violet corrió a su encuentro parándose enfrente de Pearson. - Pearson- repitió volviendo a erizar la piel del hombre- quería pedirle.......pedirte......que si es posible........ que podamos comer juntos....... sé que no es algo que tú quieres pero en realidad es muy triste comer en mi cuarto sola y no quiero vivir así un año entero...... prometo comportarme como una estirada y aburrida mujer inglesa......- dijó con gran ilusión, esperando que él accediera y le permitiera comer a su lado. - No somos ingleses......esto es Escocia y pertenecemos a Reino Unido......pero no somos ingleses- aclaró Pearson porque su esposa comenzaba a parecerle algo obtusa. Sin embargo, fue la petición de Violet lo que dejó más confundido a Pearson pues hasta donde él sabía fue ella quien se había negado a comer a su lado, al menos fue lo que su ama de llaves le dijo. - Como sea........sé que no quieres que te acompañe y lo entiendo pero......no podrías al menos permitirme eso...... prometo que no haré nada que te incomode y evitare decir alguna tontería- repuso consciente de las constantes aclaraciones que recibía- ......si es necesario comeré en absoluto silencio, si?!- cuestionó Violet mientras lo veía con enormes ojos llenos de ilusión. Edgar se quedó en silencio observando las, hasta ahora, desconocidas reacciones de su amigo, Pearson pasaba de la confusión a la molestia y a la resignación sin cesar, parecía que no deseaba esto y aún así no quería parecer mal educado. - Si?!- cuestionó de nuevo Violet juntando sus manos cerca de su barbilla en clara señal de suplica mientras ponía su más perfecta sonrisa. Pero él solo volvía a guardar silencio, desilusionando a la pobre mujer que solo buscaba un poco de contacto social para no sentirse tan aislada. - Bien.....no se preocupe.....igual desde mi recámara hay una mejor vista!!- repuso con una fingida calma pero ya comenzaba a creer que terminaría enclaustrada. Pearson la miró de nuevo, sabía que se arrepentiría de esto pero la pobre chica no parecía disfrutar la soledad tanto como él y si prometía estar callada podría soportar algo de compañía. - Yo no dije que no.......- Violet volvió a mirarlo con mucha ilusión mordiéndose el labio inferior- y si prometes comportarte.....puedes comer conmigo.....eso si, en silencio, entendiste, en silencio- sentenció esperando de verdad no arrepentirse- en silencio!!! Y retomó el camino seguro que acababa de cometer el mayor error de su vida, después de la boda por supuesto, además aún tenía que averiguar por qué razón Violet decía que fue él quien se negó a comer con ella, seguramente se trataba de una confusión de su servicio o quizas su esposa había cambiado de parecer a último minuto. - Creo que si me quedaré a comer!!- expresó Edgar con diversión, ya que de verdad no quería perderse el espectáculo que estaba por ocurrir, porque estaba seguro que sería todo un acontecimiento del que su amigo se arrepentiría. - Bughhh!!!- soltó Pearson pues ahora también tendría que aguantar a su curioso amigo. Así que los tres en compañía de Rehtt regresaron al palacete, adentro en el comedor, ya la señora Margaret estaba diligentemente terminando de colocar los dos servicios, desde luego considerando únicamente a su jefe y al abogado, pero para su desgracia ambos venian acompañados de Violet y que ella comiera junto a Pearson no era parte de las órdenes recibió. - Señorita Heiden- se apresuró la mujer para evitar problemas- enseguida le subo su comida- dijo tomando a la joven ligeramente del brazo para alejarla del lugar. - No será necesario- expresó Violet apartándose de la mujer que se atrevía a tocarla y sin más intención se fue a sentar a lado derecho de la cabecera de la mesa, dónde suponía se sentaba Pearson y como su esposa ella debía ocupar ese lugar, al menos así era en su casa y es lo que vió con los amigos de sus padres- a partir de hoy comeré con Pearson- expresó sin más atención. La señora Margaret apretó los dientes mientras veía a Violet con molestia, la joven no debía acercarse a Pearson y esas órdenes fueron muy claras, y no fue la única que la veía directamente, pues tanto Edgar como Pearson la miraban también aunque ellos más con asombro e incredulidad ante tan natural decisión. - Qué?!- preguntó Violet al ver a las tres personas paradas mirándola fijamente mientras ella terminaba de arreglarse la servilleta en el regazo. - Señorita Heiden, ese lugar es del señor Cunningham.......si va a comer con los señores permitame ponerle un lugar- el ama de llaves rápidamente chasqueo los dedos y Doris apareció inmediatamente de la puerta y se apresuró a poner el servicio, justo al otro lado de la mesa, totalmente alejada de sus acompañantes- venga conmigo por favor- repuso tomándola del brazo nuevamente para levantarla. Pero Violet se resistió y jaló su brazo bruscamente, ella sabía cuál era su lugar en la casa y no iba a dejar que una empleada la tratara como su igual. - Por favor señorita.......haga lo que le digo!- solicitó muy autoritaria. - Ya le dije que no!!- aclaró con mucha firmeza- este es mi sitio....... acaso no sabe quién soy?!- preguntó mirando a la empleada con arrogancia. - Esta bien........yo ocuparé el otro sitio- interrumpió Edgar pues la situación ya estaba tornándose tensa- es un mejor lugar- repuso sabiendo que desde ahi podría ver mejor la desesperación de Pearson. La señora Margaret tuvo que tragarse su rabia, no podía quedar mal con su jefe y por ahora ya no quedaba más por hacer, sin embargo esto tendría que informarlo para que se tomarán cartas en el asunto. - Por supuesto señor Cunningham- indicó con mucho respeto hacia Edgar, el ama de llaves hizo una reverencia y después caminó hacia la cocina para traer la comida. - Ya puede servir!!!- aclaró Violet deteniendo a la molesta mujer en seco, el ama de llaves apretó los puños pues para ella la joven esposa de su jefe no era más que Rehtt, es más los ponía al mismo nivel y por consecuencia no pensaba tolerar que le diera órdenes. Y Violet lo sabia, fue muy consciente desde el primer minuto que la mujer no le tenía ningún respeto pero el ama de llaves estaba muy equivocada si creia que la iba a menospreciar, al final era una mujer de clase alta que sabía dar órdenes. - No me escuchó!!- refutó la joven al ver que el ama de llaves no hacía nada- ya puede servir......- aclaró con una sonrisa de superioridad en el rostro mientras Edgar y Pearson la miraban sorprendidos por su aplomo. - Señor?!- cuestionó el ama de llaves girandose hacia los comensales pues ella tampoco pensaba ceder. - Y........- comenzó a expresar Pearson después de soltar un hondo suspiro mientras se sentaba en el único lugar que le dejaron disponible, al lado de Violet. - Creo que le dí una orden- interrumpió la joven a Pearson- ...... y cuando es así se responde: Por supuesto, enseguida......así es en Estados Unidos.......y creí que las personas de.....- la joven se detuvo mientras se daba una fugaz mirada a su esposo- del Reino Unido serian mucho más educadas y conscientes de su sitio......al menos es lo que siempre presumen- sentenció con sarcasmo logrando que la señora Margaret se sintiera sumamente insultada, ella que siempre creyó ser el ejemplo perfecto de una persona de servicio ahora Violet la menospreciaba de forma tan directa y la situaba al mismo nivel de los vulgares norteamericanos. Pero el ama de llaves no respondió, no lo haría con Pearson ahí, sabía perfectamente que solo quedaría peor si se atrevía a refutarle algo, sin embargo, eso no significaba que se quedaría tranquila y por supuesto que este incidente también sería informado para que la joven fuera puesta en su sitio por la única a que si consideraba la Señora de la casa. Así que fue por los alimentos mientras Doris ponía la música que su jefe solia escuchar a la hora de la comida, música clásica por supuesto y en cuanto la señora Margaret terminó de servir con una fingida sonrisa todo dió inicio. Edgar ya conocía perfectamente el protocolo en esta clase de situaciones, comer en absoluto silencio, y tal cual lo hizo, dejando que su amigo se concentrara en su plato mientras Violet solo los miraba con confusión, pero así eran las comidas en el palacete, en absoluto silencio solo con la música de fondo, desgraciadamente el preciado silencio en la mesa no duró. - Edgar.......te puedo llamar así?!- cuestionó Violet muy fuerte pues el abogado estaba sentado al otro extremo y separado por un largo comedor de un total de 24 sillas, rompiendo el silencio pero así no acostumbraba comer y le resultaba sumamente aburrido. - Por supuesto- respondió igual de fuerte haciendo que Pearson cerrara los ojos mientras masticaba con molestia. - Estás casado?!- preguntó con curiosidad. - Si, en realidad ya conociste a mi esposa- Violet frunció el ceño- su nombre es Pamela y estuvo el dia de la boda......era la mujer del vestido esmeralda. - Ohhhhh......si la recuerdo, es hermosa!!- expresó con un excesivo y elevado asombro. Pearson levantó la cara para reprocharle con la mirada a su amigo que le siguiera la corriente pero Edgar solo se encogió de hombros. - Y tienes hijos?!- continuó Violet indiferente al hombre a su lado y los constantes gestos de frustración, molestia y cansancio que hacia. - Si, tres...... Kenneth es el mayor, tiene 25 años, mi segundo hijo de nombre Arthur de 19 años y el más pequeño Alistair, de 10....... nuestro pilón- respondió con un poco de resignación. - Wow!!!- de nuevo Violet hacia esas estruendosas expresiones que solo profundizaban el estado de su esposo- pero te ves tan joven......igual que tu esposa! - Gracias pero ya estamos a nada de los 50's......al menos yo, Pamela tiene la misma edad que Pearson. - No lo creo!!!!!!......pero ella si luce tan joven y radiante!!- dijo haciendo que Pearson volteara ligeramente a verla con reproche, aunque no era la primera vez que le hacía notar su edad. Edgar notó los gestos de su amigo y por la sinceridad de la joven no pudo más que reír, Violet era todo un personaje. - Se lo diré.......creo que te querrá como su mejor amiga!!! - Qué?!- cuestionó Violet pues en ese instante los acordes de las Cuatro Estaciones se elevaron. - Que le encantará que lo pienses!!- dijo más fuerte provocando que Pearson levantará la mano y abriera la boca con enfado en un intento de cuestionar por qué? - Lo siento.....no te escuché..... disculpa pero esto es ridículo!!!- indicó Violet, dejando sus cubiertos y acto seguido se levantó de su asiento y sin pedir permiso apagó la pequeña bocina que fue colocada en la encimera a sus espaldas. Pearson abrió la boca con incredulidad ante tal acción mientras su ceño se contraía cada vez más, los cubiertos fueron a parar al plato bruscamente, estaba molesto genuinamente molesto. - Disculpa!!!- gritó enfadado. - Pearson!!!- Edgar se adelantó a llamarlo para evitar una innecesaria contestación. Pero Pearson no estaba de ánimo para ser regañado, fue demasiado para él toda esta situación, pues Violet no solo no guardó silencio como lo prometió sino que se atrevió a alzar la voz y no conforme con eso, apagó la música sin siquiera preguntar al respecto, una absoluta falta de respeto. Así que ignorando a su amigo, giró su cuerpo hacia su esposa que ya venía de regreso al comedor. - Disculpa...... acaso no prometiste comportarte?!- cuestionó duramente- por eso accedí a que comieras con nosotros de haber sabido que ser..... - Pearson!!!- gritó Edgar pues esto fue peor de lo que imaginó y sabía que terminaría haciendo sentir mal a Violet. Sin embargo, contrario a lo que Edgar espero, Violet ni siquiera se inmutó, siguió su camino y se colocó de nuevo en su lugar. - Es de mala educación no departir con los invitados...... alguien tan educado como tú debería saberlo- respondió directamente y después sin más se giró hacia Edgar con una sonrisa en los labios. Pearson quedó boquiabierto por la respuesta, y mientras cerraba los ojos se dejó caer en su asiento con resignación, sobándose el entrecejo, Edgar en cambio solo se rió porque su amigo había sido vapuleado con tremenda respuesta. - Lo siento...... disculpa por eso..... ahora si, que me decías?! - Que mi esposa va adorarte y más por tu respuesta!! - Es la verdad......es hermosa y tiene una piel tan suave y luminosa....... - Pues definitivamente va a adorarte...... vendrá en persona solo para escuchar esos halagos......de lo contrario creera que son inventos míos. - Pues dile que venga.......en realidad a esta casa le falta algo de vida......tal vez podamos ser amigas y organizar algunas reuniones. Violet expresó muy emocionada pero Edgar sabía perfectamente que eso era imposible, y no hacía falta más que ver como Pearson se enderezó en su asiento y la miró con el ceño aún más fruncido, " Quién diablos se creía está mujer?", se cuestionó el pobre hombre cuya casa estaba por ser invadida. - Qué?!- preguntó Pearson al escuchar semejante disparate. - Sería lindo poder conocer algunos amigos!- respondió Violet con algo de inocencia. - A MIS AMIGOS ya los conozco lo suficiente y no tengo intención de conocerlos más. - Pero yo no los conozco!- sentenció la joven. - Tampoco veo la necesidad de que los conozcas- respondió Pearson de manera muy tajante- no es algo relevante para el acuerdo! - Aún así, no hace daño conocer más personas. - Pero no tienes por qué...... son mis amigos y con eso es suficiente además no es necesario organizar reuniones sociales si quiero verlos......voy a Edimburgo y listo. - Y yo?!- Violet cuestionó un tanto decepcionada, no era como que quisiera ser amiga de personas mayores pero era lo que había y al menos no la haría sentir tan sola. - Ya te lo dije..... tú no tienes porque conocerlos. - Pero estoy tan alejada de todo que creí que serí..... - Bueno eso no es mi culpa- interrumpió Pearson a la joven ya bastante agobiado y sin intención de hacer sentir mejor a su esposa, de hecho, creía que ese no era su problema- debiste averiguar bien lo que estabas haciendo antes de solo acceder y firmar......hay muchas reglas en esta casa y cuanto antes te adhieras a ellas, mejor. Edgar negó con la cabeza ante tan brusco e innecesario comentario, él ya había pensado el modo de negarse para no ser tan cortante con Violet pero Pearson se le adelantó por los sobrepasado que lo tenía esta situación. Violet miró fijamente a su esposo, no había sido nada agradable desde su llegada pero no creyó que terminaría recluyendola a la soledad más absoluta sin ningún miramiento, aunque debía concederle que en algo tuvo razón, no debió firmar un acuerdo cuyas condiciones generales no conocía. Ella se sintió de nuevo abatida por la situación, Pearson no pensaba cederle absolutamente nada y ahora es que comprendía que no debió tener ninguna esperanza sobre que el matrimonio podría ser bueno o al menos tolerable, su esposo no estaba dispuesto y eso era evidente. - Yo....mgh....lo siento.....creo que...... discúlpenme......solo.......disfruten el resto de su comida- Violet se excuso lo mejor que pudo pero esta situación era peor de lo que imaginó y aún quedaba un año entero por delante y eso le dolió. De por si se sentía abatida, el comportamiento de Pearson no hizo más que devolverle la melancolía que sufrió la noche pasada por aquello que dejó atrás, así que sin más se levantó de la mesa con los ojos inundados de lágrimas mientras Edgar se lamentaba esa reacción. - Lindo Pearson.....muy lindo......eres un perfecto patán!!!- increpo Edgar mientras se levantaba molesto, limpiando la comisura de su boca, y después de que la joven desapareciera del lugar. Edgar miró a Pearson con enfado y aventó su servilleta hacia la mesa y sin más, solo se fue dejando a su amigo solo, como tanto le agradaba, en el comedor con todos los platos a medio comer. Pearson se recargó en su silla otra vez, él también aventó su servilleta hacia la mesa, consciente de que su amigo tenía razón, sabía que no fue el mejor modo de solucionar esta situación pero no se imaginaba que su vida tuviera que cambiar por alguien cuya presencia solo sería temporal. - Señor- el ama de llaves no tardó en entrar con esa arrogante sonrisa de triunfo, era claro para cualquiera que había estado al pendiente de lo que ocurria en el comedor y supo que Violet en realidad no era ninguna amenaza para su señora- desea que le sirva la ensalada. Pearson levantó la cabeza hacia la mujer y luego hacia la mesa y contempló el resultado de sus acciones, Violet no había terminado de comer, en realidad ninguno lo había hecho, apenas y habían consumido la crema de nuez y unos cuantos panes. - Gracias......no será necesario- habló Pearson con pesar. El ama de llaves asintió y comenzó a recoger los alimentos pero fue hasta que tocó el turno de los platos de Violet que Pearson se sintió aún mas avergonzado por su comportamiento. - Señora Margaret- llamó, haciendo que la mujer se detuviera en el acto- hágame favor de llevarle algo de comida a Violet. - Por supuesto señor, aunque francamente no parece gustarle la comida que preparamos. - Por qué lo dice? - Porque casi no ha comido......anoche no se acabó lo que subimos y está mañana apenas y tocó el desayuno....... probablemente esta acostumbrada a desayunos grasosos y poco saludables....... pero aquí tendra que aceptar lo que yo le ofrezco...... - Podría prepararle algo diferente quizas- sentenció más a modo de sugerencia. - Francamente no creo que sea buena idea......los americanos son bastante irrespetuosos y si sabe que está dispuesto a ceder la situación se volverá incontrolable......le sugiero que le dejé en claro que ella no es nadie en esta casa- sentenció el ama de llaves con bastante superioridad, lo que regularmente no le importaba a Pearson pues hasta hoy no tenía quejas del trabajo de la señora Margaret. En realidad, si tuviera que describir el desempeño de la mujer, sería como pulcro y ejemplar, pues la casa funcionaba a la perfección y sin que él tuviera que involucrarse en problemas domésticos. - Señora Margaret-de nuevo Pearson la distraía de sus labores- por qué decidió que Violet debía comer en su habitación?.......y más importante por qué me mintió diciendo que ella lo solicitó? A él no se le había escapado ese pequeño detalle y no es como que le importara mucho, pero lo que no iba a tolerar es que se actura a sus espaldas y además de forma tan deliberada, el ama de llaves lo sabía, llevaba al servicio de la familia lo suficiente como para conocer a Pearson pero para desgracia del escritor la lealtad de la mujer estaba con alguien más y en más de una ocasión había actuado a sus espaldas, aunque claro, con la firme convicción de estar haciendo lo mejor para su jefe. - Lo hice......lo hice porque sabía que si le permitía compartir con usted, no haría más que importunarlo y alterarlo......como verá, no me equivoqué, es lo único que los estadounidenses saben hacer- la señora Margaret se justificó con una hábil mentira pues no iba a delatar a su señora y las órdenes que recibió. - Por supuesto- exclamó el hombre sin ganas de averiguar si era real o no lo que el ama de llaves decía- solo llevele algo de comida, por favor. - Por supuesto señor.....y usted desea que le lleve algo a la biblioteca? - No.....no....ya tuve suficiente.....me retiro- Pearson se levantó y en realidad no supo a dónde ir por primera vez así que dejó que sus pasos lo guiarán a su recámara. Ahí se quedó solo mirando hacia el horizonte a través de la ventana, el vaiven de personas seguia como de costumbre pero todo esto ahora le parecía ridículo, no creía haberse comportado de una forma tan irracional como Violet y Edgar le hicieron ver, simplemente había sido honesto al establecer las reglas que su esposa debía seguir. Pero aunque le costará admitirlo, sabía que quizás debió ser un poco más cordial al expresarlo además de darle algo de tiempo para acostumbrarse, pero el problema era que él no estaba acostumbrado a estos abruptos cambios y no estaba dispuesto a tolerarlos. Y aún así comenzó a cuestionarse como podía pedir lo que no estaba dispuesto a dar?, cómo podía esperar que alguien tan joven cambiara de la noche a la mañana si él mismo, con tantos años de vida, no podía hacerlo? y para él fue una difícil revelación aceptar que Edgar tenía razón, ser un poco más cordial y conciliador no le quitaba nada y podría hacer más fácil esta situación, incluso para si mismo. Sería algo difícil pero al menos intentaría no ser tan drástico con su esposa y con calma lograr que se acostumbrara a su nueva vida, aunque eso significaba que el camino él terminaría sufriendo las consecuencias y viviendo el arrepentimiento.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR